Ifigenia Quintanilla: ¿Siete esferas a cambio de qué? (Opinión)

¿Pidieron mas presupuesto para la protección del patrimonio arqueológico? ¿Entregaron un borrador y pidieron la tramitación de una nueva ley de patrimonio arqueológico?

  • Ifigenia Quintanilla, especialista en las esferas de piedra de Costa Rica, escribió este artículo sobre las 7 esferas originales que están siendo colocadas en el edificio nuevo de la Asamblea Legislativa. Se lo compartimos aquí a nuestro lectores.

OPINIÓN. Ifigenia Quintanilla. Las esferas de piedra precolombinas del Diquís son símbolo nacional. Así lo dice un decreto. Son un símbolo costarricense. Así lo dicen los políticos. Pero, ¿qué significa ser un símbolo? ¿Qué beneficios recibe el patrimonio arqueológico de Costa Rica por este reconocimiento? ¿De qué le sirve a los pueblos indígenas, especialmente a los pueblos del sur del país, lugar de las esferas, este decreto?

La semana pasada salió en los noticieros que el Museo Nacional de Costa Rica le dio siete esferas precolombinas en préstamo a la Asamblea Legislativa para que sean exhibidas en su nuevo edificio. Cuatro ya fueron colocadas en las entrañas de la fortaleza de concreto y faltan otras tres que serán trasladadas próximamente.

Siete esferas. ¿Pidieron ese número por las siete provincias? ¿Lo pidieron por azar? ¿Lo pidieron porque así estaba diseñado en el proyecto? Dijeron: denos siete. Y del Museo: ¿qué dijeron? Que sí, que siete estaba bien. Supongo que eso dijeron. ¿Y qué mas dijeron? ¿Pidieron mas presupuesto para la protección del patrimonio arqueológico? ¿Entregaron un borrador y pidieron la tramitación de una nueva ley de patrimonio arqueológico? ¿Pidieron recursos para Pérez Zeledón, Osa, Buenos Aires, Golfito y Coto Brus que son los cantones donde están los sitios arqueológicos con esferas precolombinas?

Puede que en la negociación política por el préstamo de las esferas y la condena de cuatro de ellas al inframundo del nuevo edificio legislativo alguien haya pedido la aprobación o por lo menos desempolvar la ley de autonomía indígena. Puede que sí; ¿Por qué pensar que no?

Pues no; no pidieron nada de esto. Se las dieron nada mas. Porque así funcionan las cosas. Porque no hay una política de repatriación de esferas al Pacífico Sur; porque no hay que consultar, porque no hay nada que negociar. Porque las comunidades locales, porque los pueblos indígenas, están excluidos de la gestión patrimonial. Porque el Museo Nacional tiene potestades de imperio en cuanto al patrimonio arqueológico.

Siete esferas de piedra precolombinas en el nuevo edificio de la Asamblea Legislativa, sin ningún proyecto de ley que beneficie al patrimonio arqueológico y con la ley de autonomía indígena guardada en un gaveta son una afrenta. Ofende el gesto. Ofende que usen las esferas como trofeo. Ofende que las conviertan en parte del decorado de una institución insensible por la cultura, el patrimonio cultural, los pueblos indígenas y las comunidades del Pacífico Sur del país.

Pensando con optimismo, se podría pensar que los diputados y diputadas serán mas sensibles hacia el patrimonio cultural y los pueblos indígenas al convivir con las siete esferas de piedra. Pensando con mas optimismo puede que ahora sea mas fácil presentar un proyecto de ley para la investigación, protección y socialización del patrimonio arqueológico. Pensando con muchísimo mas optimismo puede que hasta la ley de autonomía indígena u otras leyes que beneficien a los pueblo indígenas entren en la agenda legislativa. Pues no. Nada de optimismo. Nada de esperanza. Solo son para el decorado.

Los símbolos son símbolos, nada más. Al poder le gustan los símbolos, especialmente cuando su sentido y significado puede ser usado, manipulado y mostrado de acuerdo a sus intereses. En este caso, esas siete esferas precolombinas son víctimas del poder político-institucional que se erige en poseedor, distribuidor y guardián.

Simbólicamente, los Figueres, una familia de poder, va a entregar “sus esferas” y estas van a ir a la Asamblea Legislativa. Las han tenido por décadas después de ser expolidas de la zona sur. Las devuelven; las entregan y ahora las van a re-situar en el nuevo edificio. No vuelven al Sur; se quedan en San José. No hay reparación, ni repatriación. Solo pasan a otras manos.

En general, se interpreta a las esferas de piedra precolombinas del Diquís como símbolos de poder. Puede que esa sea una de sus facetas; no es la única. Lo malo de esta interpretación es que a los que tienen el poder actualmente les gusta esta interpretación y la usan en su beneficio.

Lucir esferas en los edificios institucionales ahora es una moda revestida de orgullo y exaltación del patrimonio. Eso es falso. Solo son decorado; no benefician, ni promueven la investigación, ni la protección, ni mucho menos la socialización de patrimonio arqueológico. Solo es una nueva manera de apropiación, una nueva manera de expolio patrimonial auspiciada por el mismo Estado. Es doloroso, pero así es.

FUENTE: Lea el artículo original y otros interesantes textos de la autora sobre las esferas de piedra en su blog.

NOTA: Los criterios emitidos en esta sección son responsabilidad del emisor del artículo de opinión, no necesariamente de este medio de comunicación.

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