De los mejores libros de Panamá en 2021: ‘Piedra virgen: el retorno del ángel caído’

Lea aquí el cuento “La niñera perfecta” que es parte de este destacado libro panameño.

Doris Sánchez de Polanco es académica y escritora panameña que se estrenó en el año 2021 con su obra “Piedra virgen: el retorno del ángel caído, una colección de interesantes cuentos que la autora ha venido elaborando desde hace varios años.

El libro fue catalogado por el periódico “Metro Libre” de Panamá como uno de los mejores libros del año producidos en ese país (ver imagen al final).

Aquí le compartimos uno de los cuentos que conforman su libro, cortesía de la autora, con quien compartimos el interés por la cultura indígena Ngäbe que habita entre Panamá y Costa Rica. La autora hizo su tesis universitaria sobre la novela costarricense “Una sola huella“, que trata sobre la cultura Ngäbe.

“La niñera perfecta” se titula esta obra que le entregamos hoy y, más abajo, también le compartimos un video de la presentación del libro en el auditorio de la Universidad Santa María la Antigua, donde ella es docente.

El libro presenta un cuentario “donde se narran diversas historias que mezclan elementos de las mitologías clásicas con leyendas urbanas; esta obra combina hechos históricos de Panamá con temas universales de mucha actualidad; recrea escenarios fantásticos, ofrece referencias culturales mesoamericanas y nórdicas, entre otras. Los relatos en sus profundidades plantean el rescate de la equidad, y el reclamo por los derechos femeninos”, según reza la sinopsis.

“Pese a su brevedad, en muchos de estos textos vemos cómo las pasiones humanas emergen sorpresivamente de nuestros corazones, para hacernos partícipes de una realidad cotidiana que inquieta y perturba la mente. Este conjunto de creaciones surgidas de una imaginación creativa te invita a no cerrar el libro sin llegar al final, y a veces, a volver atrás, para una nueva lectura cargada de emociones y sorpresas”, concluye el texto de presentación.

No se diga más, a continuación el relato ofrecido:

La niñera perfecta

Fulvia estaba complacida con la niñera que consiguió en la agencia de empleos, porque aparte de cuidar con dedicación casi excesiva al recién nacido, su pulcritud y eficiencia hacían parecer un espejo cada rinconcito de la casa, de modo que su niño estaría libre de alergias causadas por el polvo. Además, era muy ágil, no paraba nunca, ni se quejaba de nada, parecía una máquina. Contrario a la anterior, a quien despidió por haragana y coqueta; aunque, de los trabajos anteriores la recomendaron como la más honesta y responsable de las empleadas. Sin embargo, no pasaron desapercibidas para ella las miradas coquetas que le lanzaba a su marido. Mucho menos los constantes viajecitos de Eladio a la nevera a tomar agua, en la noche cuando ella estaba lavando los biberones, porque dejaba todo para última hora. Por eso esta vez no quiso saber de referencias. Se conformó con preguntar la fecha de nacimiento. Con eso sería suficiente para hacerle su carta astral y saber más información de ella que la que obtendría de sus antiguos empleadores.

         Consultó con una compañera de trabajo que la asesoró al respecto. Fue muy fácil, solo tuvo que buscar en Internet la Carta Astral de Los Arcanos y llenar las casillas con los datos de María Teresa Rivera, nacida el 6 de mayo de 1985. El documento era muy extenso, por lo que Fulvia se conformó con leer solo lo que le interesaba, ya tendría tiempo de ver con mayor detenimiento todos los detalles. El mapa natal astrológico de la muchacha regida bajo del Signo Tauro mostraba el Sol en la octava casa develando una personalidad interesante, reservada, pero con un fuerte deseo de reconocimiento, y muy creativa en buscar las maneras de lograrlo. Además, los astros le revelaron su gran espíritu organizador y una extraordinaria aspiración de trabajo dado que la Luna en Sagitario con el Ascendente en Virgo indicaba su prolija y exagerada meticulosidad. Esa personalidad, mezcla rara de frialdad, planificación y exactitud tenía encantada a Fulvia.

         El lunes temprano, Eladio y su mujer se fueron a sus respectivos trabajos confiando en que el pequeño quedaba en excelentes manos. Fulvia, que regresaba después del periodo de licencia por maternidad, conectó el computador, colocó su bolso en la gaveta izquierda del escritorio y comenzó a transferir las órdenes pendientes de su antecesora. Pasó gran parte de la mañana conociendo sobre los nuevos programas y procesos que habían cambiado durante su ausencia. Una vez que se puso al día tomó un descanso para llamar a casa y saber cómo estaba su bebé al que extrañaba tan solo con unas horas de haberlo dejado. Para su sorpresa nadie respondía las llamadas, al principio pensó que la muchacha podía estar ocupada atendiendo al pequeño o tal vez en el baño, pero cuando ya tenía casi una hora de estar llamando comenzó a preocuparse.

         Adelantó la hora de almuerzo, llamó a Eladio para avisarle, pero él tampoco respondió. Tomó por el Corredor Sur en dirección a Costa del Este donde estaba su residencia. El tramo marítimo la ayudó a desvanecer un poco los gruesos nubarrones de preocupación que se acumulaban en su mente, pues, por más que se empecinaba en llamar desde el celular mientras conducía, no obtuvo respuesta alguna ni de su marido ni de la empleada modelo. Para apartar de su cerebro las imágenes del pequeñín sofocado en su llanto y de los dos, burlándose de ella, encendió la radio del automóvil y se distrajo cambiando de una emisora a otra hasta encontrar la estación de los micro noticieros.

         Cuando finalmente entró a la casa y se dirigió a la cocina, donde, a través de la puerta de vidrio se dibujaba difusa la imagen de la muchacha, de pie frente al mostrador colocado al lado de la estufa, su desazón y nerviosismo fueron apenas un atisbo de lo que sentiría al presenciar la escena que se mostró ante sus ojos al abrir aquella puerta.

         Antes de llegar a la casa escuchó la noticia: “Sigue aún sin capturar una mujer de tez clara, delgada, alta, de ojos color miel, quien escapó hace una semana del centro hospitalario para enfermos mentales en el que fue recluida debido a que representaba un peligro para sus familiares…”

         La descripción correspondía en su totalidad con la de la niñera contratada por Fulvia una semana atrás, quien ahora estaba frente al mostrador preparando el almuerzo, con la bandeja de hornear el pavo y todos los condimentos que había utilizado para aderezarlo, colocados a un lado de la bandeja en meticuloso orden, uno tras otro. Con el único inconveniente que el pavo había sido reemplazado por el bebé y la niñera perfecta se disponía a introducirlo al horno, previamente calentado a 350º, como indicaba la receta que tenía en frente.

Publicado en Piedra virgen: el retorno del ángel caído de Doris Sánchez de Polanco, Panamá.  Foro Taller Sagitario, 2021.

Aquí puede ver el video de la presentación del libro en Panamá:

Toma de los libros más importantes según “Metro Libre”:

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