Unicef apoya políticas para evitar exclusión en los niños y niñas

del 20% de pobreza que registra el país, un 34% de los niños y jóvenes que viven en pobreza, ya que el problema se agudiza entre esas poblaciones vulnerables, como la indígena y afro-descenciente.

Al cumplirse un año de convenio de cooperación de la UNICEF con Costa Rica, esta entidad suma en más de 1000 millones de colones invertidos para favorecer las condiciones de los menores.

La inversión se ha realizado “en programas conjuntos con las instituciones públicas, contrapartes de sociedad civil y socios
implementadores; fortaleciendo sus capacidades de gestión y administración de recursos”, informaron.

Según el informe aportado hoy a la ciudadanía, la UNICEF reitera que el gran problema sigue siendo la pobreza y la desigualdad, “que afectan particularmente a niñas, niños y adolescentes de origen indígena y afrodescendiente, y viviendo en condición de pobreza y con discapacidades”. Según la entidad, de los 1.400 mil infantes que hay en el país 64 mil son migrantes, 12 mil indígenas, 18 mil con algún tipo de discapacidad y 38 mil afrodescendientes.

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La UNICEF sigue abogando por la inclusión educativa y social, para que los niños y niñas puedan salir adelante. Por eso la entidad aporta al “impulsar modelos innovadores para que sean asumidos, replicados y escalados a nivel nacional por las instituciones públicas del Estado en alianzas con organizaciones de la sociedad civil y el sector privado”.

Aparte de la pobreza, el cumplimiento de sus derechos humanos sigue siendo un problema en el país, principalmente por la exclusión y el fracaso escolar.

“La exclusión educativa impacta con mayor fuerza a las la niñez, la adolescencia y juventud excluida, pues un 12% de la población indígena y un 24% de la población migrante, de 5 a 17 años, no tiene probabilidades de recibir educación primaria y secundaria”, se informó.

Según el informe, del 20% de pobreza que registra el país, un 34% de los niños y jóvenes que viven en pobreza, ya que el problema se agudiza entre esas poblaciones vulnerables, como la indígena y afro-descenciente.

Además, el 21% de las víctimas por violencia doméstica corresponden a esa población.

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