Una generación de niños y niñas que llegarán a tercer año sin leer ni escribir bien

Una generación abandonada. Estado de la Educación llama la atención de un problema que se agrava con las huelgas: las deficiencias en la enseñanza de la escritura.

  • Estado de la Educación llama la atención de un problema que se agrava con las huelgas.

Las huelgas de la educación del año pasado dejaron a muchos niños y niñas de primer año sin leer ni escribir, en algunos casos no recibieron ni un cuarto de las lecciones esperadas, como el caso del estudiante Frank Palacios*, a quien le tocó una docente sindicalizada que se ausentó incluso durante tiempo lectivo normal por muchos días y horas.

Y todos ellos fueron pasados de nivel a segundo año. Palacios hoy ya no está en la Escuela Miguel Obregón de Tibás, porque fue trasladado por sus padres a un centro educativo privado, con mucho sacrificio. Pero los compañeritos de él se subieron al barco del segundo año en esa céntrica escuela, y después de muchos horarios incompletos por ausencias a clases de sus docentes (capacitaciones, reuniones sindicales, reuniones de personal, reuniones de cooperativa, decoraciones, entre otras), sobrevino de nuevo la huelga, esta vez intermitente.

En esa escuela, por ejemplo, para hacer reunión de personal suspenden las clases todo un día. Y eso no es todo: suspenden clases un día para hacer la decoración del 15 de setiembre, sin la participación de los alumnos. Según comentan los padres, la directora aparentemente es muy permisiva y conveniente con los intereses del personal.

El Estado de la Educación advierte, por otra parte, que con el nuevo programa de Español para I Ciclo para la educación pública no es permitido reprobar a un estudiante en primer grado; todos deben pasar a segundo grado obligatoriamente, aunque no sepan leer.

El 86% de los docentes que entrevistó el Estado de la Educación para su estudio indica que perciben un aumento en las solicitudes de adecuación curricular para niños en segundo grado y principalmente relacionadas con el área de lecto-escritura.

Sugiere la investigación que las adecuaciones podrían estar siendo utilizadas para solventar el hecho de que los estudiantes llegan a ese nivel sin la formación necesaria para la lectura.

Daniela Orozco* era compañerita de Frank y cuando llegó medio año no había recibido ni un tercio de las lecciones habilitadas para el aprendizaje de su lengua. Ella, sin embargo, es una niña muy aplicada y llena de curiosidad por aprender, por lo que cuando terminaron el primer año escolar Daniela leía sílabas mejor que Frank.

Daniela hoy -setiembre de 2019- no sabe leer ni escribir, apenas domina sílabas sencillas (ma, te, sa, pa, la, tra, pra, pla, cla…) y algunas palabras de dos o tres sílabas con fonemas simples, pero Frank ya lee con fluidez, a pesar de que le costó mucho adaptarse al nuevo esfuerzo y ponerse al día con sus nuevos compañeros.

Ella no sabe -como ya lo hace Frank- dividir ni multiplicar con dos o más dígitos, pero él ya domina hasta la tabla del 5, aunque sus compañeros van por la del 7. Palacios ha tenido que recuperarse, pero mucho de lo perdido en su primer año ahora será difícil para él.

“Es un daño irreparable pedagógicamente hablando“, dijo la ministra de Educación, Giselle Cruz, en un audio que llamaba a los docentes a no abandonar a sus estudiantes.

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Ministra de Educación:
El daño es irreparable
y condenamos a una generación

Él pasa ahora y con nostalgia mira el nuevo playground construido por la Municipalidad de Tibás al frente de la escuela, y su antigua escuela con aquel edificio grande e imponente, con esa arquitectura antigua tan hermosa, y dice “aquí nunca hay clases y tan lindo que es”. En efecto, la Escuela Miguel Obregón ha sido un espacio abandonado por largos períodos.

Ella hace rato que no va a la escuela, sus padres se frustraron y ante tanta inestabilidad decidieron dejarla en casa y que ella practique sola y avance. “De todas formas ya esas vagas van de nuevo para huelga la otra semana, así se la han tirado todo el año, Daniela no ha tenido constancia en nada en la escuela”, dice la mamá con evidente enfado.

Ya pidieron el traslado de la niña y cuando ya lo estaban intentando en otra escuela, que al parecer prospectaba mejor, otra vez el fantasma de la huelga volvió. Ahora piensan en pagarle cursos por aparte y ellos, que no son docentes y no están preparados para ello, intentan hacer de maestros en lo posible y con el tiempo libre que el trabajo les permite.

“No puedo creer que algunos docentes digan que nosotros los padres queremos los centros educativos como guarderías, cuando apenas van unas horas medio día, ¿tan poco valoran su trabajo?”, expresa Johana, la madre de Daniela.

Johana recuerda la experiencia del año pasado: “Una maestra nos ofrecía clases para leer y escribir en su casa, baratísimas, a ¢5.000 por niño, y tenía bastantes, pero luego le preguntamos que dónde trabajaba ella y nos dijo que en una escuela de Hatillo, pero como ahora estaban en huelga pues aprovechaba para ayudar a los niñitos y que no se rezagaran”, relata con ironía.

En efecto, con esas palabras, afirma ella, la maestra le conversaba sin ninguna preocupación por lo que hacía. Dejó de llevarla, indignada y luego ya no consiguió otra oportunidad.

“No entiendo por qué ese ministerio con tanto dinero, que inauguran tantas escuelas e invierten en drones y tanta cosa, no paga otros maestros por lo menos para ayudarles a leer en clases aparte”, se cuestiona ella.

Según el Estado de la Educación, casi la mitad (un 45%) de los docentes no han querido aplicar los cambios que hizo el MEP en los planes de estudio para esos niveles, entonces la incertidumbre es grande y todo depende de lo que el maestro quiera hacer.

Ni los sindicatos, ni el Ministerio de Educación, han planteado ningún tipo de plan remedial para decenas de miles de niños y niñas como Daniela, que terminarán este 2019 apenas leyendo con dificultad, o del todo sin hacerlo.

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Según los expertos en pedagogía consultados, muchos empezarán tercer grado sin aún saber leer y las consecuencias se irán acumulando en la mala formación de esta generación que hoy está entre las edades de 8 y 9 años, es decir, los nacidos entre 2009 y 2010.

El mismo Estado de la Educación descubrió que el 74% de los docentes no les gusta leer ni hacen su parte para la incentivo de la lectura en sus estudiantes.

Por otra parte, el estudio también determinó que las universidades y el MEP están desconectados en el campo de la formación de los profesionales de la educación. Las universidades siguen enseñando las metodologías y contenidos de hace 5 o 10 años y no actualizan con los cambios que hace el Estado costarricense por medio del MEP.

En estos momentos hay varias realidades de dos mundos educativos: el privado y el público. Las escuelas privadas ganan terreno y forman mejores ciudadanos del futuro, mientras las públicas siguen arrastrando deficiencias e incertidumbre.

Esta generación llegará a los 9 y 10 años de edad y tercer año de escuela sin saber leer ni escribir, un dato lamentable para la historia.

*Los nombres de los niños son ficticios para proteger sus derechos e integridad.

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