Un recuento: Desempleo mueve los hilos del debate nacional ◘ Análisis

La gran pregunta es ¿cómo lograr que el desempleo disminuya? Pero, ¿eso se resuelve solamente con que cada día haya más oportunidades de trabajo?

En estos días el diputado Jonathan Prendas quiso manipular los datos de desempleo del INEC para aumentarlo y así atacar al Gobierno ante este flagelo social.

El diputado usó a los “desalentados”, personas que en el último mes ya no buscan empleo para alcanzar un 14.2%, aunque él dijo que andaba por el 15%. Lo cierto es que según los datos, el desempleo no incluye a ese grupo poblacional y, por eso, es falso que haya aumentado el desempleo del último trimestre.

Lo cierto es que el problema del empleo no es un problema de un trimestre a otro, ni siquiera de un año a otro, sino un problema más complejo que bien podría ser estructural y generacional.

Un problema multifactorial

Queda patente que la cantidad de personas desempleadas en el país es muy alta y, por más esfuerzos que se realizan para crear empleo y mejorar la cifra, parece que hay una población que no lo logra (o no quiere lograrlo). Y eso, sin duda, incide también en la pobreza.

El debate en redes y en el país sobre el tema ha crecido. Algunos analistas consideran que hay un desfase entre los desempleados y la oferta de empleo existente, por la que no se puede lograr que los índices de empleo mejoren en el país.

Por otra parte, según estudios la brecha actual tiene que ver con una generación -la de los ochenta- que no tiene las habilidades y capacidades necesarias para conseguir empleo en la actualidad. Los hijos de la famosa década perdida.

Por otra parte, resulta evidente que el país necesita cada día más agricultores o gente que esté dispuesta a trabajar en las cosechas del campo, normalmente por temporadas, pero los costarricenses cada día rechazan más esos trabajos, en buena parte por elitismo o imagen social. ¿Disminuiría el desempleo si los ticos ocuparan los puestos de trabajo difíciles del campo, construcción y otros que existen?

Al contrario, también está el problema de la existencia de trabajos para los que los compatriotas desempleados no califican. Gente sin conocimiento en idiomas, sin destrezas tecnológicas y formación en especialidades requeridas, extiende las filas en las ferias de empleo, donde no son consideradas por esa razón.

Por otra parte, están las personas que por su edad y resistencia a al educación o capacitación, prefieren el subempleo o empleo parcial. Aquí se ubican muchos de los que pertenecen a esa década perdida, quienes no prepararon para el futuro.

En esta línea también se encuentra el grueso de jóvenes sin empleo que estudió carreras con muy baja demanda laboral, como sucede con las ciencias sociales, periodismo, diseño gráfico, las artes en general, filosofía, preescolar, filología y otras que son muchas veces populares, de moda, pero sin futuro laboral.

Como demostramos en este reportaje, no hay planificación de las autoridades académicas del país (Conesup, Conare, MEP) ni coordinación con las universidades públicas y privadas para crear una demanda laboral más acorde con la oferta que existe. Eso sucede en particular con la educación, donde lo que se enseña no es lo que se necesita en la educación del MEP y moderna.

Ahora bien, según el INEC, hay un 63% de personas desempleadas que no tienen bachillerato y un 65% son menores de 34 años, lo que nos indica claramente que el mayor problemas están en esos rubros.

La gran pregunta es ¿cómo lograr que el desempleo disminuya? Pero, ¿eso se resuelve solamente con que cada día haya más oportunidades de trabajo? Durante muchos gobiernos y varios presidentes esta preocupación ha estado latente, y más allá de la demagogia electorera, resulta claro que existe una imposibilidad material para solucionar el problema.

Según especialistas, considerar que los gobiernos son los únicos culpables del problema es una visión simplista y manipuladora de una realidad que el país debe enfrentar en conjunto y de manera decidida entre los grupos y actores.

Los datos del INEC

El índice del INEC se construye con una encuesta que se realiza durante el trimestre con entrevistas presenciales en su mayoría en 9.528 viviendas para lograr un diseño de la muestra que sea “probabilístico, estratificado, bietápico de conglomerados y replicado”.

Como se puede ver, se trata de una encuesta muy rigurosa y que aporta datos muy cercanos a la realidad. Según los últimos datos obtenidos, el índice de desempleo está en 12.4%, con un 11% de subempleo. Hay otros resultados más detallados al respecto.

Se deduce que el subempleo aumenta levemente en 2%, pero que el desempleo se mantiene básicamente igual que los trimestres anteriores, durante los últimos dos años del presente gobierno, con una tasa de ocupación que ronda el 55%, frente a una del 51% que dejó el último trimestre de 2017 (previo a las elecciones).

Ahora bien, la tasa de desempleo se mantuvo entre 9 y 10% en el 2018, pero ascendió al 11-12% promedio en el 2019. Si en el 2020 se mantuviera esa leve tendencia estaríamos enfrentando un 13-14% de desempleo, pero no es lo que se espera.

En conclusión, el desempleo no sube ni baja notablemente, no da muestra de tener alguna tendencia y no nos permite comprender qué realmente pasa.

Un estudio que dé seguimiento a las mismas personas desempleadas de un trimestre o un año a otro podría arrojar luz sobre quiénes son las personas que reinciden y por qué. Estamos consultando al INEC este importante dato, pero no hemos tenido respuesta aún.

*Imagen ilustrativa. Fotografía antigua de Puntarenas. Exhibición en la Biblioteca Nacional.

1 thought on “Un recuento: Desempleo mueve los hilos del debate nacional ◘ Análisis

  1. No aparece en el análisis el estrato demográfico de quienes optan por vivir de la caridad, de las organizaciones sociales y las gubernamentales, puesto que encuentran muchos beneficios con el mínimo esfuerzo. Ese escenario es importante medir e identificar, ya que muchos tergiversadores de la política aprovechan tomando fotos y enarbolando campañas negativistas para desvestir el ejercicio del Gobierno y así vestirse ellos con las ilusiones de expectativas irrealizables.

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