Tenemos que defender la razón

Tenemos que defender la razón educando a la gente, ya no más enfrentándola en su ignorancia. Tenemos que defender la razón con inteligencia y educación efectiva, es decir, con ella misma

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Imagen con fines ilustrativos. Capilla de Olán.

OPINIÓN. Es difícil hacer un país basado en la mentira. Eso ya lo sabemos. Pero, ¿cómo podemos entender que las justas demandas del pueblo sean manejadas por gente de organizaciones sociales y políticas a quienes no importan esas demandas?

¿Cómo hacemos con una parte del pueblo a quien no le interesa argumentar, no sabe argumentar, al que no le interesa la razón ni la lógica ni la ciencia ni esos principios que han construido lo mejor de lo que somos como país y como sociedad?

¿Por qué hay gente así? Es fácil, porque hay gente que no sabe, que no le da valor a la razón ni a los argumentos ni a los hechos, porque prefieren creer, antes que razonar. Porque nuestra educación ha fallado en ese apartado, como lo ha hecho en la promoción de la lectura y otros aspectos vitales para el desarrollo.

Y esa gente está en todos los estratos sociales, incluyendo profesores universitarios y adultos con mucha experiencia y conocimiento; no es asunto exclusivo de gente sin educación o niveles socio-económicos bajos. No, para nada.

Todos tenemos claro que los estudiantes fueron enviados al ridículo: cada presentación de ellos fue una pena, hasta que terminaron desgastados y maltratados, a pesar de su buena voluntad. Ellos creían hacer lo bueno y lo correcto. Lo mismo pasa con muchos educadores sindicalizados…

El sábado amanecer domingo tres hombres, posiblemente jóvenes, pusieron un artefacto explosivo y dañaron el edificio de Teletica, el medio de comunicación más grande y tradicional de Costa Rica; antes lo hicieron en Casa Presidencial y también en la Asamblea Legislativa. ¿Qué sigue, acaso el Tribunal Supremo de Elecciones y el Poder Judicial?

El domingo una disque docente de religión pone otra bomba aún más dañina: incita a otros educadores (y confiesa hacerlo con sus niños y niñas de escuela) a sacar “a balazos” al presidente y a poner bombas en medios de comunicación (precisamente Teletica y también La Nación). Para ella hay que matarlos y sacarlos del poder.

OPINIÓN
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El movimiento estudiantil y social merece respeto y debe construirse sobre demandas que les pertenecen, no sobre otras que no conocen. Y debe construirse desde la democracia, ser representativo de todas las necesidades reales, no desde la violencia.

Los estudiantes merecen respeto. Los educadores merecen respeto. Y por eso la mayoría de ese “pueblo silencioso que avanza” al que se refería el presidente Alvarado, debe indignarse también contra quienes los dejan en el ridículo y los dejan en un estado de desprecio para el gremio y para quienes sí trabajan y lo hacen con verdadero amor patrio. Porque ahí es donde está el amor propio real: trabajar para construir el país y dejarlo mejor a las futuras generaciones.

Pero -y qué pero tan fuerte- hay que defender la razón contra la mezquindad, contra la falsedad y la mentira, contra quienes enseñan estribillos y frases huecas para manipular hordas de inocentes que las repiten sin saber que mienten.

Me encontré en redes un eslogan con los colores patrios: #Losbuenossomosmás. Se lo atribuían en un grupo de apoyo a la democracia e institucionalidad, pero otros decían que su origen era de grupos “fabricistas”. ¡Y eso es lo que pasa! Todos creen que son los buenos.

Pero ser bueno nunca puede ser basarse en la mentira y falsedad, nunca puede ser justificar o excusar la violencia, ni la sedición, ni incitar al odio contra los demás. Bueno nunca puede ser ir en contra de la razón y la paz.

Por eso uno esperaría que la mayoría de la gente, del pueblo, en Costa Rica atienda a la razón y la paz como sus valores primordiales, pero eso es difícil y no bastará solamente con esperarlo o desearlo.

La razón debe defenderse, no con fanatismo, porque la convertimos en consigna y falsedad, pero sí con lo mejor de nosotros. Porque si hoy no la defendemos, mañana seremos víctimas del fundamentalismo y ya nada se podrá defender con ella, y solamente quedará la gran estupidez de la violencia.

Es hoy, hoy es cuando la gran mayoría razonable de este país, la gran mayoría con valores ciertos y válidos, la gran mayoría que trabaja dignamente sin pedir privilegios a cambio por cumplir con su deber, la gran mayoría que ama la paz y lo mejor del ser costarricense, de su historia e institucionalidad, de lo que siempre ha sido nuestro gran orgullo, la gran mayoría que hoy calla; para mañana es tarde, hoy es cuando debe defender la inmensa, apabullante e incuestionable razón de la verdad y los hechos.

Porque mañana será tarde si dejamos que otros maliciosos sin decencia alguna se impongan a punta de mentiras, irracionalidad, vídeos de energúmenos manipulando la información y desinformando con datos y hechos falsos, memes que abundan con mentiras, audios engañosos de llamados a golpes de Estado y a la violencia, y muchos casos más que ya hemos visto, y han sido comprobados como grandes mentiras que terminan por ser convertidos en verdad por la gente, porque hay gente que quiere creerlos.

Tenemos que defender la razón educando a la gente, ya no más enfrentándola en su ignorancia. Tenemos que crear programas de educación política por medio de las redes sociales que no ofendan y sí demuestren con buen tacto y asertividad a las personas por qué están cayendo por inocentes. Explicar los hechos con buenos ejemplos y de manera contundente y buscar acceso a esa gente que está amarrada a grupos que se convierten en cultos a la mentira.

Tenemos que defender la razón con inteligencia y educación efectiva, es decir, con ella misma.

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3 thoughts on “Tenemos que defender la razón

  1. Es un noble llamado. Yo creo, por experiencia y observación, que el corazón de las personas solo lo puede cambiar Jesucristo. Por eso me dedico en parte a predicar su Palabra, que es la única espada que puede calar ahí adentro, producir apertura de mente y corazón y, por la gracia del Espíritu Santo, generar ese cambio, esa transformación de la persona que le entrega su vida a Jesucristo.

    1. El problema don Habib es quién es el que realmente sigue las enseñanzas de Jesús:
      ¿el que lo proclama de la boca para afuera pero en secreto hace todo lo contrario, o el que demuestra su amor al prójimo en hechos concretos?
      ¿el fundamentalista que se dice seguidor pero persigue a los que no comparten sus creencias o el que sin autoproclamarse cristiano, pastor ni profeta, actúa para beneficio de todos los costarricenses?
      Tenemos muchos ejemplos de gente que dice “entregarle su vida a Cristo” pero hace lo contrario a sus enseñanzas; así como también tenemos muchos ejemplos de gente que muestra el amor de Cristo en la práctica y con humildad, sin llenarse la boca de autobombo.

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