Los templos más antiguos que Costa Rica aún conserva

Son edificios construidos en los siglos XVIII y XIX, en la época de la Colonia, por lo que tienen más de 2 siglos de existencia y, a pesar de terremotos y climas intensos del trópico, aún permanecen de pie.

El Centro de Conservación e Investigación del Patrimonio de Costa Rica elaboró este valioso recuento de los 4 templos más antiguos que el país aún conserva.

Son edificios construidos en los siglos XVIII y XIX, en la época de la Colonia, por lo que tienen más de 2 siglos de existencia y, a pesar de terremotos y climas intensos del trópico, aún permanecen de pie. Por supuesto, han sido restaurados en varias oportunidades para poder preservarlos más tiempo.

Se trata de los templos de Orosi y Quircot de Cartago, Inmaculada Concepción de Heredia y San Blas de Nicoya; todos son patrimonios históricos-arquitectónicos del país, amparados por la ley 7555.

“Excepto la ermita de Orosi, sus estructuras actuales han sido modificadas significativamente ante la devastación causada por incendios y terremotos. Los templos se han construido y reconstruido en el mismo lugar, en ocasiones partiendo de cero, otras no. Lo que sí se puede afirmar es que han ocupado el mismo sitio desde la Colonia”, explica el Centro de Patrimonio.

Los 4 templos

San José de Orosi, Cartago. En el año de 1743 misioneros franciscanos construyeron en el valle de Orosi una pequeña ermita de paja, antecesora de la actual.

En 1753 se erigió la parroquia y se creó el convento, pero no fue hasta 1766 que se terminó la construcción de la actual iglesia en adobe y caña brava, con una planta de distribución en forma de U, tipo misión. Las pinturas, ornamentos y altares que exhibe el templo, fueron traídos a partir de 1767 desde Guatemala. En 1785 la ermita prestaba sus servicios a unos 583 indígenas.

En 1846 los franciscanos la abandonaron para retirarse a Guatemala y no regresaron hasta 1947, un siglo después.

Purísima Concepción, Quircot, Cartago. Quircot fue una de las primeras reducciones indígenas del siglo XVI, desde su fundación, existieron otras ermitas en el sitio. Sobre la actual edificación en adobe y techo de teja, representativa de la arquitectura religiosa franciscana, no se sabe con precisión la fecha de su levantamiento, a falta de registros en la investigación realizada en 2001 para su declaratoria.

En 1828 la Municipalidad acordó pedir una contribución a los vecinos y a los ladinos para comprarle campanas al templo de la Purísima Concepción, patrona del pueblo (ANCR, Municipal, N° 379, 1828).

Sobre una nueva construcción de la iglesia no se encontraron datos para el caso de Quircot. El 6 de agosto de 1838 se lee en la carta municipal lo siguiente: “que en la iglesia que está a un cuarto de caerse que se le determinará que se le componía o se le apiaba y la Municipalidad determinó que se diese alguna providencia de componerse antes de que se caiga y esto se diese pronto” (ANCR, Municipal N° 419, 1838).

Algunos fijan su construcción en la segunda mitad del siglo XIX, sin embargo, Ana Luisa Cerdas, quien laboró como historiadora en el Centro de Patrimonio Cultural, indicó en el estudio para su declaratoria que: “resulta un poco dudoso que fuese por esa fecha en específico ya que el expediente de Cartago y data del fondo de propios del pueblo de Quircot, correspondiente al año de 1867, únicamente reporta una reparación de la iglesia (…)”.

La estructura ha sufrido una suerte de reparaciones y remodelaciones, en 1911 perdió su torre lateral y en 1976, de la mano de un reciente Centro de Patrimonio, se trató de volver a su diseño original.

Posee lo que se dice es el altar de la ermita de Ujarrás, esta última construida entre 1681 y 1693, pero de la que solo permanecen las ruinas.

Parroquia Inmaculada Concepción, Heredia. El templo inició en 1714 como una ermita de horcones de guachipelín y techo de paja que veinte años después, en 1734, adquiere el rango de parroquia y para mediados del siglo XVIII era de adobes y teja.

El 31 de octubre de 1797 colocaron la primera piedra del templo, inicialmente se nombró como maestro de obras a José Miguel Porras, pero se desconoce quién elaboró los planos. En 1810 los trabajos eran dirigidos por Valentín Arias.

Aparentemente se inauguró en 1815, las paredes son de piedra de las canteras de San Antonio de Belén y Cartago; también se empleó ladrillo, mortero de cal y arena para los repellos.

En 1825 se nombró a la Virgen de la Inmaculada Concepción de María como patrona de la ciudad.

Un terremoto acaecido en 1851 dañó seriamente la fachada principal y la torre norte, obligando a su reconstrucción. Fue reedificada entre 1855 y 1856, unos metros más afuera para ampliar su capacidad, según el diseño de influencia neoclásica del Ing. Franz Kurtze.

En 1866 terminaron los trabajos de construcción de la capilla y las sacristías laterales. En 1879 se colocaron los vitrales franceses, el púlpito y el coro, se forraron las columnas internas y con 15 mil ladrillos de mármol, se cubrió el piso interno.

La parroquia fue consagrada como basílica en 1880.

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San Blas, Nicoya. Entre 1522-1544 se estima que se dio la primera construcción de un rudimentario templo, posiblemente de paredes de madera y techo de paja, similar al de las casas de la población indígena.

En 1644 construyeron uno nuevo a causa de la afectación de los incendios sucedidos a mediados del siglo XVII. En la construcción se hace uso de piedra para levantar las paredes y tejas para cubrir el techo. Para esta época era usual el uso de la cal, la arena y la piedra (cantos) para las construcciones de edificios.

En 1751 el obispo Morel de Santa Cruz eleva la iglesia de Nicoya al rango de Vicaría. Además, se nombra a San Blas como patrono del templo y se crean cofradías dedicadas a diferentes santos y advocaciones de la Virgen.

A finales del siglo XVIII se reporta un incendio en el pueblo de Nicoya, perdiéndose la valiosa documentación que archivaba la iglesia.

En 1822 un temblor motivó que se reedificara un nuevo templo, para ello se utilizaron las bases del anterior. La reconstrucción no se finalizó por falta de fondos económicos y por la afectación del edificio a causa de otro temblor en 1826, lo cual nuevamente obligó a iniciar obras.

Las cofradías conformadas por los vecinos de Nicoya aportaron dinero a la reconstrucción mediante las ventas del ganado que existía en las haciendas a su cargo. Se estima que este edificio fue concluido a mediados del siglo XIX.

Los temblores de junio de 1900 provocaron en el templo de Nicoya grandes daños materiales, que hicieron necesario realizar grandes y radicales reformas al edificio.

Entre 1950 y 1952 hubo más temblores que afectaron el templo lo que motivó iniciativas para su demolición, pero la oposición de los vecinos lo impidió.

En 1980 y 1981 y entre 1990 y 1994, el Centro de Patrimonio Cultural realizó restauraciones ante las afectaciones del terremoto de 1952, así como remodelaciones en el piso.

El terremoto de Sámara en 2012 afectó nuevamente la iglesia San Blas, provocando el resquebrajamiento de la bóveda, paredes y la espadaña o fachada principal.

Entre 2015 y 2019 el Centro de Patrimonio Cultural realizó, en tres etapas, un reforzamiento estructural del templo con una inversión total de 670 millones de colones. Fue reabierto el 24 de julio de 2019.

Fuentes

Entre las fuentes consultadas para elaborar este resumen se encuentran las obras Circuito Turístico Cultural. Ciudad de Cartago y Valle de Orosi, 2009, publicación del Centro de Patrimonio Cultural, del autor C. Zamora, los paneles informativos de la iglesia de San Blas de Nicoya y las declaratorias de patrimonio emitadas por la entidad.

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