Instapoesía: Controversia sobre la “nueva poesía” de Instagram

La conformación de Instagram como una de las redes sociales con mayor popularidad entre los jóvenes, ha dado lugar a un nuevo fenómeno artístico literario, nacido de la nueva era digital, que se ha logrado postular como el renacer de la poesía mundial y la salvación de una gran parte del mercado editorial.

La conformación de Instagram como una de las redes sociales con mayor popularidad entre los jóvenes, ha dado lugar a un nuevo fenómeno artístico literario, nacido de la nueva era digital, que se ha logrado postular como el renacer de la poesía mundial y la salvación de una gran parte del mercado editorial.

La llamada “nueva poesía” se expone como textos de corta extensión (cuatro o cinco versos), en su mayoría sobre asuntos sentimentales, en un principio publicados por distintos usuarios de la red social y posteriormente divulgados hasta terminar, en muchas ocasiones, siendo distribuidos como poemarios impresos por editoriales interesadas en este mercado.

Los llamados “instapoets” o nuevos poetas se aprovechan del alcance que les brinda la plataforma para así llegar a una mayor cantidad de seguidores y, por ende, a una mayor cantidad de posibles lectores. De esta manera, escritores como Elvira Sastre, Diego Ojeda y Luna Miguel, por mencionar algunos, han encontrado en Instagram además de un medio influencer, el sitio perfecto para dar a conocer su obra, compartir mediante imágenes varios de sus poemas y, al mismo tiempo, autopromocionarse una carrera artística.

Cuando se trata del recibimiento que ha tenido este fenómeno en el criterio del público en general, los argumentos son variados entre los que dicen estar a favor y los que se declaran en contra de dicha corriente.

LITERATURA
Centroamérica cuenta en Costa Rica:
una oportunidad perdida

Por un lado, los defensores afirman la existencia de lo que llaman “cambio de paradigma”, es decir, un desarrollo evolutivo necesario en la manera de concebir la poesía, ahora entendida como un acto creativo, más cercano a la cotidianeidad de los jóvenes que a una intensión estética, a través de la cual se pretende expresar emociones y pensamientos que conforman la actual manera de entender el mundo; distinta a la concepción tradicional. Lo anterior, aunado a un evidente incremento en el interés hacia la lectura y un aumento en las ventas de libros, se perfila como la razón principal del valor que se le otorga a dicho movimiento.

Los opositores de este fenómeno señalan, por otro lado, una serie de aspectos negativos que, según ellos, solo pueden perjudicar el futuro de la literatura. Antes de todo, afirman que esta “nueva poesía” está muy lejos de ser un verdadero acto poético, sino que más bien conforma una especie de testimonio personal colectivo de estas nuevas generaciones apartadas de la esencia real del arte y más cercanas a una mediocre conducta narcisista, una en la que no existen los argumentos complejos ni es necesario recurrir a las figuras literarias, pues lo que se intenta transmitir es un sentimiento propio que sea comprensible al mayor número de personas, especialmente de una población adolescente de poco abordaje en la lectura.

Entre los aspectos negativos, también se afirma que este tipo de poesía, por poseer una naturaleza milennial y reaccionaria, no está destinada a perdurar en el tiempo, como sí lo hicieron las obras clásicas y, por ello, no debería ser objeto de valor para la historia ni el estudio de la cultura. Por último, estos mismos opositores notan una cierta desigualdad de condiciones en el mecanismo utilizado por esta clase de escritores cuando, conforme se expanden, desvalorizan el trabajo de otros autores que, por cuestiones de edad o desapego digital, construyen sus obras lejos de Instagram y de otras redes sociales.

En conclusión, se puede aseverar, tomando en cuenta lo mencionado anteriormente, que este fenómeno poético marca un antes y un después en la manera de pensar la poesía y el arte en general en la actual época contemporánea, donde el arte, para bien o para mal, se ve obligado a convivir con las distintas plataformas digitales para sobrevivir en un mundo que pareciera apartar su mirada de la sensibilidad artística.

Al final, surge la pregunta; ¿serán las redes sociales las encargadas de resguardar estos rasgos tan humanos?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios con Facebook