Siguen muriendo anti vacunas por Covid-19: un recuento de los casos más sonados

Los médicos narran en diversos hospitales que es muy común escuchar crudos y dolorosos discursos de arrepentimiento por no vacunarse.

Todos los días, desde hace varios meses, salen noticias de personas antivacunas o, incluso, anti pandemia, que fallecen en diferentes partes del mundo. Aquí le mostramos los últimos casos conocidos y algunos que trascendieron.

Parker, capitalista, Reino Unido

Algunos de ellos son famosos, como el caso de David Parker, uno de los más reconocidos antivacunas del Reino Unido, quien falleció por Covid-19 en los últimos días en el Hospital Darlington Memorial.

Parker, de 56 años, era dueño de un club nocturno e incluso mientras estaba hospitalizado emitió mensajes de burla e insinuaciones conspiracionistas.

Steve Wignall, director del club de Parker, enfermó también de Covid-19, pero como estaba vacunado los efectos de la enfermedad fueron menores. La familia de Parker hizo un llamado a los escépticos para que dejen esa absurda actitud.

De Veglia, mercadólogo, Miami

Similar le sucedió al empresario italiano Marco De Veglia, gurú del marketing en Florida, quien afirmaba abiertamente que el coronavirus era una mentira y “es una conspiración de las empresas farmacéuticas”.

En redes sociales sostenía expresiones comunes en este grupo de personas, como que “el virus es una mentira” o “si mueres de un infarto es covid, si mueres por la vacuna es un infarto”.

De Veglia falleció por Covid hace dos días, el pasado 4 de agosto, por complicaciones a causa de esta enfermedad que él negó públicamente.

Harmon, religioso, Los Ángeles

Otro caso es el de Stephen Harmon, un antivacunas negacionista de la pandemia que llamaba “estúpidos” a los respiradores que le ponían cuando estaba en cuidados intensivos en un hospital de Los Ángeles, California.

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Incluso al borde de su muerte, que se dio pocos días después de ser entubado, rechazó la vacuna y la existencia del virus. Harmon solamente tenía 34 años de edad y había realizado una confrontativa campaña anti vacunas. “Tengo 99 problemas, pero la vacuna no es uno de ellos”, fue una de sus últimas expresiones en Twitter.

Harmon era miembro de una congregación religiosa llamada Hillsong: “Si no tienes fe en que Dios puede sanarme con tu estúpido ventilador, entonces mantén el infierno fuera de mi habitación de la UCI, no hay lugar aquí para el miedo o la falta de fe”, escribió.

Muchos de estos grupos religiosos promueven hipótesis conspiracionistas anti vacunas y contra la pandemia, como una forma de hacer oposición política e ideológica a gobiernos progresistas, incluso sabiendo y no aceptando el gran riesgo que asumen.

Ese es el caso de una colombiana de edad avanzada que pertenecía a un culto y, por hacer caso del pastor anti vacunas, falleció por Covid-19. La denuncia la realizó su propia hija.

Eyers, deportista, Estados Unidos

Uno de los casos más sonados por el nivel de soberbia con que se manejó el ahora fallecido, fue el del deportista de aventura y escalador John Eyers.

Con apenas 42 años de edad y buena condición física por el ejercicio realizado, Eyers lucho 4 semanas contra la enfermedad, una que había despreciado. Días antes de ser vencido por la enfermedad Eyers manifestó a sus doctores estar arrepentido por no haberse vacunado previamente.

Sus expresiones fueron contra las vacunas: su hermana reconoció que “la única condición de salud preexistente que tenía era la creencia en su propia inmortalidad. Pensó que si contraía la covid-19 estaría bien, que tendría una enfermedad leve. No quería poner una vacuna en su cuerpo”.

Fávero, político religioso, Brasil

También destaca el caso del diputado brasileño Silvio Antônio Fávero, que se oponía a la vacunación obligatoria contra el coronavirus e impulsó una ley en su contra, falleció en marzo pasado por Covid-19.

El congresista compartía publicaciones del presidente Jair Bolsonaro, otro opositor a la pandemia y las vacunas, e incluso rechazaba el tratamiento médico contra la enfermedad.

Vega, escéptica, Arizona

El mes pasado también resaltó el caso de la latinoamericana Fernanda Vega, quien no se quiso vacunar por miedo a los efectos secundarios en Arizona, pero cuando le dio la enfermedad un coágulo de sangre en los pulmones le complicó la situación y murió.

Guido, político, Costa Rica

En Costa Rica, aunque no murió, recordamos el caso de Célimo Guido, quien declaró que el coronavirus solo causaba una simple gripe y la pandemia era un invento gubernamental, pero cuando se contagió terminó hospitalizado por cerca de una semana.

Sin embargo, uno de sus seguidores de apellido López y conocido como “Gallina”, murió por complicaciones al contraer Covid-19. Este grupo rechazó el uso de mascarillas y medidas de protección impulsadas por el Gobierno en una serie de bloqueos de calles que realizaron en plena pandemia.

En Costa Rica, por respetar la privacidad de los pacientes, ni la CCSS ni el Ministerio de Salud revelan datos sobre los diferentes casos de arrepentidos y los datos sobre personas que fallecen por no haberse vacunado.

Solo un recuento breve

Este es solamente un breve recuento de los últimos casos y los más sonados en las últimas semanas en el mundo, pero los médicos narran en diversos hospitales que es muy común escuchar crudos y dolorosos discursos de arrepentimiento por no vacunarse.

Los datos estadísticos de hospitales en Estados Unidos indican que el 99% de las personas que mueren son personas no vacunadas. También se conoce que un 72% de los internados en cuidados intensivos son personas no vacunadas y ese porcentaje viene en aumento, según diversas fuentes internacionales.

Note además que los casos aquí expuestos tienen diversas fuentes, no una sola, para tener más claro que no se trata de tergiversación de los medios de comunicación, sino que se trata de un problema mundial.

¿Selección natural? Es muy triste pensar que así sea, pero parece que los antivacunas más escépticos han tenido que pagar con su propia muerte, o la de los suyos, por una obstinación que solamente se basa en teorías conspiracionistas que, por más que lo intenten, siempre terminan fallando.

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