¿Será que surge un movimiento de ‘voto protesta’ (nulo/blanco) en este balotaje?

¿Se apuntaría usted a un movimiento de esta índole para mostrar su desacuerdo con la oferta electoral?

OPINIÓN. Desde los años ochenta y noventa se habla de la posibilidad de plantear un movimiento de votantes que no están de acuerdo con las opciones que plantean las papeletas electorales. Durante décadas, incluso, hay personas que sistemáticamente votan nulo o en blanco para enviar un mensaje de protesta hacia la clase política, pero nunca han sido mayoría, porque quizás nunca antes habían tenido la coyuntura política adecuada.

Aquí el problema es que en muchos países, como en Costa Rica, el voto nulo/blanco ha servido también para hacer una protesta contra el sistema democrático y político. Entonces se puede mal interpretar que la gente esté votando así contra el sistema, cuando tal vez la protesta sea contra la oferta política en la papeleta.

Pero, ¿es factible un movimiento así a gran escala? En una democracia tan consolidada y conciente como la costarricense es posible.

La teoría del voto en contra (voto silencioso contra la amenaza) a favor del “menos malo” podría disiparse en esta segunda ronda, si un gran porcentaje de la población termina por considerar que no puede votar por ninguno de los dos candidatos, porque tal vez ninguno de los dos es el menos malo. Mucha gente manifiesta en redes sociales un debate que se veía venir: ¿por quién votar entre estos dos si ninguno me representa? Más aún, ¿por quién votar si los dos candidatos podría ser para esos electores la misma amenaza en el balance que será necesario hacer para ir a las mesas de sufragio?

La respuesta a esa pregunta puede parecer simple (abstenerse de votar), pero para mucha gente con vocación democrática y sentido de la responsabilidad cívica es muy difícil. Muchos podrían decir, como han dicho muchos irresponsables durante décadas, “no voy a votar, todos son iguales, no me interesa”. Entre el “no me representa” y “todos son iguales” no hay mucha distancia, porque igualmente esas personas le están dando el poder de elegir a otras personas que, normalmente, lo hacen por partidismo, fanatismo o intereses a partir del clientelismo político.

“¡Qué difícil!”, pensará usted aquí. En efecto, es muy difícil. Pero aún podemos seguir analizando consideraciones para tomar esa decisión. ¿Será que si voto en blanco o lo hago nulo envío un mensaje de protesta contra esos dos candidatos que no me agradan? Eso es lo que sostienen quienes defienden esa posibilidad: que se envía un mensaje de rechazo ante la oferta electoral, para que la clase política (y los partidos políticos) se preocupen más por el malestar ciudadano y escojan mejor sus candidatos, pero además asuman valores de decencia, eficiencia y ejercicio de la política a favor de esos ciudadanos.

Además, le diría con toda claridad y contundencia al próximo mandatario que el pueblo no está contento en su mayoría con él y por eso espera que realmente construya a favor de ese pueblo.

Sin embargo, eso podría ser solamente una ilusión. Nada nos dice que los partidos reaccionarían preocupados, pero el mensaje ciertamente será enviado.

Algunos analistas sostienen que la consecuencia podría ser una afectación a la democracia, aunque es claro que la gente sí está votando y eso ya es una manifestación democrática en sí misma.

¿Le ganaría el bloque de los nulos y blancos a los dos candidatos? Sería muy interesante ver que haya tres fuerzas: los dos candidatos y el grupo de los votos protesta.

Entre los candidatos, el ganador de esta práctica posiblemente sería José María Figueres, porque tiene más base partidaria: hay un grupo de entre 500 y 550 mil personas en este país que apoyaron al PLN en la primera vuelta. Chaves cosechó entre 300 y 350 mil votos. Sin embargo, es claro que si bien podría haber un voto protesta grande, no necesariamente le quitaría eventuales apoyos a ambos candidatos.

Otro factor a considerar sería que tal vez este movimiento podría ser un aliciente para que muchos abstencionistas se animen a votar en esta ocasión para reforzar su disgusto con el sistema. La primera ronda arrojó 26.700 (con el 88% de mesas contadas) votos nulos y blancos, cerca de un 1,5% de los votos emitidos.

El punto es que podría ser novedoso que se diera un fenómeno así, aunque yo personalmente no estaría seguro de alentarlo. Pero a veces hay clases políticas y económicas que necesitan sacudidas como esas para entender y reaccionar sobre grandes problemas sociales, como la desigualdad económica, la reiterada corrupción económica y política en y fuera del estado, la intromisión del narcotráfico en la política, el reiterado desempleo y la pobreza que no tienen soluciones reales y efectivas, así como las crisis en temas como agricultura, educación y cultura, por mencionar algunos.

¿Le llama la atención esta idea? Como sea, es una idea que requiere más discusión seria y responsable.

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