Navas, ¿el indígena del Térraba víctima de un añejo eurocentrismo?

Actualizado a mayo de 2019. Lo de Keylor Navas es particular: él está obsesionado con ser la estrella madrideña en la portería, a pesar de la prensa y a pesar de Florentino (el imprudente y grosero presidente del equipo). Pero hay algo cultural que debemos conocer…

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El tico ha ganado 3 Champions de Europa con el Real Madrid y en todas ellas ha sido héroe, hidalgo y figura. Además un campeonato de liga español y otro tanate de títulos y premios que son envidia de cualquiera. Pero desde que entró le buscan sustituto y cada año vuelve y cierra bocas, y calla las que estaban por abrirse.

Pero vuelven al año siguiente esas bocas. Y ayer decían que Florentino Pérez lo quería en otro equipo, lo mismo que decían más antes, pero hoy ya parece definitivo: el mismo Zidane le ha comunicado al tico que prescindirán de sus servicios, aunque aún le quedan 2 años de contrato.

¿Un descendiente muy cercano de la cultura indígena teribe o térraba conquistando -siglos después- la capital del otrora imperio español que mancilló y destruyó las culturas autóctonas tanto de América, como de Costa Rica? ¿Será eso lo que incomoda en el fondo?

La cultura Térraba se desarrolló en este hermoso río lleno de minerales que cambian el color del agua según la época…

No sabemos -y no creemos- que “el halcón” esté pensando en algo así, pero la reflexión puede ser válida cuando una y otra vez el extraordinario arquero costarricense demuestra ser el mejor para los logros del Real Madrid, pero una y otra vez la política deportiva madridense lo maltrata.

Ha tenido quienes lo defienden en la institución: sus compadre americano, Marcelo; su colega español, Ramos; su inusitado amigo portugués, Ronaldo; entre otros.

Casemiro, Modric y Bale son también ejemplos de maravillosos del balón que vienen de países y culturas “pequeñas” o “maltratadas”. Ellos comparten el encanto de tener no solamente tener talento, sino de además empeñarse con hidalguía en conquistar las fauces del imperio.

Pero el señor Pérez -qué ironía, porque Navas se crió en Pérez Zeledón, de Pérez serás y con Pérez perecerás en el Madrid- se erige como el pusilánime que insiste en despojar a “la pantera” de sus tronos españoles bien logrados, porque pareciera le huele a algo diferente, a una sangre que no es de la alcurnia que imagina. Una que ya no existe, a pesar de los arrebatos repetidamente finales de todas las noblezas.

Nunca se ha dicho, pero para mí Keylor es realmente una “Pantera onca”, es decir, un jaguar, un símbolo distorsionado o desprestigiado en el imaginario popular, de las grandes culturas originarias del continente que siempre fue, aunque estuvo invisible durante mucho tiempo.

La cultura que nos hace o nos deshace

¿Y usted se pregunta qué tiene esto de cultura? Es fácil: ¿acaso no es claro que aún persiste la visión eurocéntrica de lo que existe, que incluso supera el desempeño deportivo y lo comercial?

Podríamos imaginar que el tal Florentino, casi ya un non grato en Costa Rica, está midiendo las ganancias que podría tener si vende a Navas por un poco más de en lo que le compró. Si no me equivoco, Navas es un portero muy barato, es decir, si fuera por peso pagado, el costarricense ha sido el mejor negocio para el Real Madrid no por transferencia, sino por resultados.

A estas alturas nadie duda que Keylor Navas ha sido el mejor resultado, digo, ¿alguien puede dudar -aparte de algunos comentaristas mexicanos de ESPN o FOXSPORTS- que Navas fue decisivo y contundente en todas las Champions que ganaron?

Volvemos entonces a la cultura:

Si Navas fuera europeo, como Bale o Mödric -que coinciden en el hecho de provenir de países pequeños-, ¿recibiría el mismo trato? Quizás ni Florentino lo entiende, pero en él subyace esa mentalidad eurocéntrica que desde hace siglos percibe y siente a lo americano como inferior.

Pero incluso Zidane, que vuelve después de sus éxitos, y quien tuviera armonía con el costarricense, ahora destierra a Navas para abrirle el espacio a su hijo Lucas. Todo queda en familia y en Europa.

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Contratan a los suramericanos pensando igual, pero saben que la historia del fútbol está interconectada con la América del Sur. Pero Keylor es centroamericano, de una selección que juega con miedo y no tiene la historia cultural y balompédica que, por ejemplo, Uruguay, Croacia o Brasil.

Tal vez nadie lo perciba, porque tampoco Navas se ha empoderado en el hecho de ser descendiente directo de una cultura indígena costarricense, pero el hecho está confirmado por un estudio de la Universidad de Costa Rica.

Navas está hoy sufriendo en el ideario de la prensa y la comunidad del fútbol europeo, el tener una fisonomía no europea, de 16 centímetros menos que el belga Cortois, y de un color y unas expresiones que no le son naturales al culto español.

Sin embargo, en el mundo de los resultados y del mejor esfuerzo a prueba de prejuiciosos y xenofóbicos, Navas no va a perder. Tienen años despidiéndolo del Madrid y salió airoso. Incluso a pesar de algunos comentaristas mexicanos, tan venidos a menos, que recelan de una patria grande en fútbol que nunca pudo serlo. Hoy pareciera que sí es definitivo, Navas se va del Madrid.

Nos queda claro que Navas no es solamente un fenómeno deportivo, desde ahora es un fenómeno cultural.

PD: Curiosamente, lo de Navas es una ruptura en la mentalidad del costarricense. En literatura, por ejemplo, la hizo José León Sánchez, indígena huetar de Cucaracho de Río Cuarto. También vamos a “culpar” de eso a Yolanda Oreamuno, a Eunice Odio y Maribel Guardia. Finalmente, ellos y ellas conectadas de alguna manera al terruño.

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