Reporte 2: de tierrosos, artistas y cultura invisible en Costa Rica

Geovanny Jiménez S. Este segundo informe se las trae en cuanto a temas interesantes y polémicos para los artistas y el manejo de la cultura en el país. No olvide compartir si le agrada, o suscribirse en este enlace para seguir recibiendo más contenidos gratuitos de cultura.

Obra de Luis Diego Ramírez, en el Centro de Cultura Cartaginesa.

En Costa Rica alguien con necesidad de llamar la atención calificó a la presidenta croata de tierrosa. Cualquiera sabe que eso es básicamente ridículo. Pero más allá de la anécdota conviene preguntarnos por qué en Costa Rica –culturalmente hablando- ahora el adjetivo “tierroso” tiene una connotación despectiva.

Una vez eso de ser y pertenecer a la tierra era motivo de orgullo nacional, hoy es un insulto. Pasa también por el caso de Juan Vainas y Chibolo, dos personajes que han recibido fuertes rechazos por representar una versión burda y engañosa del verdadero campesino. Desde Ottón Solís, pasando por este servidor y cientos de personas en redes sociales, han deplorado esa construcción errónea del oriundo del campo costarricense. Otros dicen que simplemente son personajes humorísticos y que no debería tomarse tan en serio.

¿Por qué los costarricenses tenemos necesidad de burlarnos de nosotros mismos y de nuestros orígenes? Y volvemos al inicio, ¿será que para llamar la atención solamente hay que tocar las fibras sensibles del ser tico, provocar la polémica, hacer uso de aquella máxima al estilo Goebbels: “No importa que hablen mal de mí, lo importante es que lo hagan”.

De última hora:

A partir del próximo primero de agosto, Diego Meléndez Dobles, Msc en Arquitectura, asumirá la dirección del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC). Así lo informó la entidad. “La nueva dirección contará con apoyo técnico y asesores ad honorem, en una propuesta que va más allá de la designación del cargo y apunta a una gestión integrada, acorde con las necesidades actuales de la institución”, expresa la información.

Patrimonio es uno de los temas más polémicos de la administración de cultura. Cerca de la mitad del presupuesto del Ministerio de Cultura y Juventud se dedica a esta institución y a esta actividad. No es difícil imaginarse que al pensar en asesores ad honorem muchos pensarán en conflictos de interés a raíz de los millonarios contratos de restauración que maneja la entidad.

Según se informó, habrá “grupo asesor ad honorem formado por profesionales reconocidos en materia de patrimonio material, entre los que destacan los arquitectos Roberto Villalobos, Tomás Martínez, presidente ejecutivo del Invu y Francisco Castillo, director de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo del TEC”. Se prevee cooperación con el TEC y la UCR a través de la sede del Pacífico. “Este grupo asesor fungirá como un órgano externo de consulta para temas claves de patrimonio”, se indicó.

Sobre Meléndez, la ministra Durán expresó: “Es una persona que ha sido pionera en el interés por recuperar los espacios en San José, con amplia experiencia en temas de restauración de edificaciones patrimoniales a nivel nacional e internacional y que ha estado activo, desde la ciudadanía y en su ejercicio profesional, en la generación de debates sobre la visión del patrimonio”.

En Costa Rica lo mejor es pasar desapercibido, dicen, como ha sucedido con la ministra de Cultura Sylvie Durán, quien parece inmune a los escándalos. Quizás, como dice la escritora y productora Silvia García-Solís en este artículo del Semanario Universidad, se trata de que “la cultura es uno de los temas más libremente interpretados y desgastados en las administraciones públicas”.

Para García Solís a la prensa nacional sencillamente no le interesa lo que pasa en Cultura. Indica: “Esa falta de claridad en la comunicación viene pasando factura con el descontento general de los diferentes sectores culturales del país y nunca fue más claro el envolvente hermetismo del Ministerio que con el caso del Sinart: la destitución de Mario Alfaro, el despido de Pablo Cárdenas y Enrique Sánchez, el posible tráfico de influencias sumado al descontento de trabajadores y una efímera huelga. Lo que en otro ministerio hubiera desatado un seguimiento implacable por la prensa –especialmente la contraria al PAC– y una cosecha de cabezas, en cultura parece no pasar de un incidente menor (negrilla nuestra)”.

Hace unos días, por ejemplo, el escritor Rodrigo Soto –quien había intentado liderar un movimiento de la Coalición Costa Rica para coordinar temas importantes con el MCJ- prácticamente desistió de su empeño.

Dijo en concreto en el grupo: “Pasó más de un mes desde el taller “ABC del Ministerio de Cultura”, sin que sucediera, en términos de avance del diálogo con las autoridades del Ministerio, absolutamente nada. Tengo la impresión de que la Coalición por Costa Rica Sector Cultura tiene buenas intenciones pero demasiadas cosas en su agenda y una estructura nada operativa.”

Al parecer la Coalición fue un esfuerzo útil para el movimiento electoral, sin efecto real en la sociedad a posteriori; al menos en cultura. Lo curioso es que ese movimiento social es liderado por mucha gente del sector cultura, pero no logró trascender al Gobierno.

Parece ser que la muy hábil y discursiva Sylvie Durán los reunió, en buen tico “los dejó hablados” y ya luego nada más; solo fue asunto de calmar las aguas y –otra vez en buen tico-: darles “atolillo con el dedo”. Así somos en Costa Rica, mucho bla bla, pero no somos consistentes y perseverantes en los propósitos sociales o grupales.

Soto amplia: “La Coalición quedó legitimada como “el interlocutor” del sector con las autoridades del Ministerioy no veo ninguna posibilidad de que otro actor logre esa posición. Todo esto para decir que, tal y como veo las cosas y si no sucede algo extraordinario, creo que las autoridades del Ministerio continuarán desarrollando sus planes -cualesquiera que sean, esperemos que buenos-, y nosotros, por los medios que podamos, informándonos de ellos… CAMBIO Y FUERA”.

Un cambio y fuera bastante contundente. En buen tico: más claro no canta un gallo. Apague y vamonós, como sucede usualmente. Así es como todo el sector se va desgastando y perdiendo fuerza en sí mismo, sus raíces se debilitan y poco quiere revenar o florecer en un estado de cosas así.

Y así se muestra de manera inquietante en el sector de los artistas visuales ante el cierre de galerías privadas en el país, como los sonados casos de las galerías de Jacobo Karpio y Klauz Steinmetz. En una reveladora entrevista de Fernando Chaves Espinach en La Nación Steinmetz afirma que  ”hay una actitud provinciana en Costa Rica de que nuestros artistas son tan talentosos que el mundo se va a rendir a sus pies, y, la verdad, es que hay talento en todas partes. Sin duda alguna, no solo hay talento en todas partes, sino que hay países que han sido mucho más consecuentes que Costa Rica en promover la educación para la cultura”.

El análisis necesario pasa por la participación del sector público en la producción y promoción del arte: “Si esa parte de la alianza no está, si el concepto de cultura que se maneja desde el gobierno es que el Estado debe ser el único gran generador o promotor de la cultura. En Costa Rica se ve con gran recelo el hecho de que el sector privado en artes viva de esto y genere ganancia”, afirma el artista, quien cerró tras un recorrido de 18 años promocionando diversos creadores de arte contemporáneo.

¿Y qué más se le puede agregar a esto?: “En Costa Rica se concibe que la cultura es necesaria, y hay una especie de moralidad indefinida que le hace creer a los gobiernos que hay que seguir sosteniendo la cultura, pero no parece haber una visión verdadera de la trascendencia que puede llegar a tener la cultura, no solo en la calidad de vida, sino como componente activo del bienestar económico del país”.

Obra de Crhistoper Quirós.

Y otra vez más claro no canta un gallo: “El Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) ha devenido en una entidad totalmente ‘ombliguista’; es decir, cerrada hacia el interior; solamente actúa para generar cultura al interior de Costa Rica o traer cultura de afuera para Costa Rica, pero con casi nula promoción de la cultura local a nivel internacional”, agrega Steinmetz, quien se llevó su proyecto para un hotel de Guanacaste.

A propósito de exhibiciones de arte, el Centro de Cultura Cartaginesa expone una muestra de 25 dibujos del artista Luis Diego Ramírez, sobre “problemáticas sociales que enfrenta la ciudadanía”, disponible hasta el 8 de agosto. Y en el Museo Histórico Juan Santamaría en Alajuela, hasta el 29 de julio, está abierta la exposición “El hombre invisible”, del artista Christopher Quirós, “quien mediante su trabajo pretende revelar a los visitantes esos rostros que cotidianamente están presentes, pero pasan inadvertidos por muchos”. Las fotos que ilustran este reporte de cultura corresponden a esas dos muestras.

Y si a usted le gusta la numismática, el curador Manuel Chacón dará una conferencia sobre el origen del papel moneda en la casa costarricense de este coleccionismo: el Museo de Oro (Museos del Banco Central) en “los bajos” de la Plaza de la Cultura. Reserve aquí su campo.

En el próximo reporte los pormenores de la entrevista con Fred Herrera, sobre el controversial tema de los cambios al Teatro Nacional. Y mucho más del acontecer del arte y la cultura nacional…

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