Reporte 4: ¿Cuánto vale producir cultura desde el Estado en Costa Rica?

Geovanny Jiménez S. Hemos notado que para agosto la variedad de la oferta artística en San José es muy amplia. Por eso nos hemos preguntado, ¿cuánto vale realmente producir cultura en Costa Rica y por qué no somos exitosos en eso?

DE ÚLTIMA HORA: Con el aval de la Asociación de Desarrollo Integral de Rey Curré, un grupo de habitantes indígenas de esa comunidad caminó con pancartas por la carretera Interamericana Sur hasta llegar a la finca, que ocuparon de inmediato y empezaron a construir ranchos provisionales.

Esta es una problemática de nunca acabar mientras haya pobreza. Un reto esencial para el Gobierno de Alvarado Quesada, para medir su ocupación real por ese tema, más particularmente en estas comunidades.

Y como siempre es mejor conocer las dos versiones, en esta entrega le contamos lo de la ocupación reciente y le ofrecemos un recuento para su información:

Volvemos al tema de marras. Empecemos por decir una verdad de perogrullo: la cultura está concentrada en San José (Amón-Aranjuez-Escalante-San Pedro), con algunos focos en Belén, Barva, San Ramón, Heredia, Alajuela y Cartago. El resto del país duerme a expensas del prejuicio y la ignorancia artística.

La cultura centrípeta desde la Boca del Monte

Y eso sucede porque casi todas las instituciones y programas del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) están en San José. Y todas esas artes y cultura no sobra, tanto así que hasta la Municipalidad de San José aporta buena cuota. Incluso se dan el gusto de aliarse para crear los famosos -y desvalorados- festivales de las artes.

Seguimos siendo la villa de San José de la Boca del Monte. La Costa Rica vallecentrista que proviene de la dinastía de los conquistadores. ¿Cómo no va a ser el tema cultura considerado un asunto de élites e inaccesible?

Y no hay nada más allá. De vez en cuando se acuerdan de que existe “la periferia” y hacen algo: visitan algún festival indígena creado por la comunidad (como el Juego de los diablitos en Boruca o Curré) o hacen algún festival particular propio para la región, pero luego lo abandonan a la suerte de un turno, como sucedió con el Festival Nacional de las Esferas.

La cultura en Costa Rica es centrípeta: todo gira entorno al centro. Y la visión es crear fondos y producciones que deben trabajarse desde el centro, aunque sus efectos sean en las comunidades. Son gestiones sin seguimiento alguno, sin ser pensados en conjunto para crear programas de crecimiento cantonal.

Incluso, hasta los programas más loables, como la puesta en escena de “Una niña llamada Ana” en el Teatro Nacional, se piensa centrípetamente: los estudiantes deben acudir al coliseo para presenciarla. Y eso es bueno, deben hacerse más de estas iniciativas, pero también las que salen de San José. La obra estará abierta al público de nuevo este 3, 4 y 5 de agosto.

Así las cosas, la descentralización es un fantasma lleno de palabras lindas sin hechos consistentes. Y mientras tanto, alrededor de Costa Rica encontramos bibliotecas, casas de la cultura, teatros, centros culturales y diversos espacios, abandonados. Sí, abandonados. O subutilizados, que es una forma de abandono.

Hace unos días, precisamente, comentábamos el notable ejemplo de las bibliotecas:

Todo ese tanate de instituciones adscritas al MCJ que están en San José, ejecutan en producciones y fondos concursables, aparte de la ejecución de las restauraciones del patrimonio arquitectónico y todo lo demás que atañe a ese ministerio, un monto entre los 40 mil y 45 mil millones de colones anuales, el presupuesto habitual de esa cartera.

Y es muy triste decirlo, pero usted visita un museo, una galería de arte, un centro cultural y otros, y encuentra evidentes ausencias. La gente no los vista. ¿Falta la promoción? Por supuesto, lo venimos diciendo hace mucho, pero además falta producir para sacar de San José, para llevar a las comunidades, para hacer actividades itinerantes. Y falta la educación, que en esto debe mucho (pero luego volveremos sobre el tema).

Llueve sobre mojado, pensarán algunos. Pero nunca es despreciada la lluvia cuando la sequía es persistente.

Por ejemplo, por qué obras como el Festival Nacional de Danza (ver imagen), que inicia estos días, no es llevado a alguna comunidad usando algún modelo posible. Lo mismo sería para los festivales de cine, como el de Ambiente y Derechos Humanos que también se realiza estos días.

Y es curioso, ¿sabía usted que son precisamente iniciativa privadas e independientes del MCJ las que procuran hacerlo? Hace un tiempo recuerdo un “festival de cine bajo las estrellas”, que viajaba por las comunidades. ¿Quién no recuerda las temporadas itinerantes de “El Nica”, de César Mélendez (qepd)? Entre otros ejemplos.

Simulacros, véala en el Teatro 1887 durante agosto

Entonces es aquí donde podemos preguntarnos algo que a muchos remueve las bilis: ¿será que es más eficiente y claro el sector privado para elaborar arte y cultura? ¿Será que mantener toda esa infraestructura burocrática del MCJ nos cuesta más de lo que realmente se logra? ¿Deberemos buscar un nuevo modelo para la cultura?

Cada quien saque sus conclusiones. Pero hay cosas que son impactantes. Por ejemplo, la Editorial Costa Rica gasta entre 300 y 500 millones de colones (menos o más) en producir al año unos 30-35 títulos nuevos, mientras una editorial independiente -como Editorial CulturaCR-, con un modelo de autofinanciamiento y cooperativo, puede lograr eso con unos 50 millones de colones. Es decir, con el 10% de lo que gasta la entidad estatal.

Y en el caso de la editorial estatal, fundada en 1959 por Ley de la República -con urgencia de reforma a su ley desde hace muchos años-, todos sabemos que es un nicho cerrado donde se alternan grupos de escritores el poder de usar esos recursos de todos los costarricenses, según las épocas y relaciones de poder que, usualmente, provienen de argollas desde las universidades estatales, el Ministerio de Educación (MEP) y el MCJ.

¿Para qué las universidades tienen aún representantes en esta editorial si tienen sus propias editoriales? ¿Qué mandato o qué propósito puede tener el MEP en esta editorial si no asume una función didáctica o educativa? Este es otro tema que trataremos en otra oportunidad…

Cuarto reporte de cultura

Llegamos al cuarto reporte de cultura y en este queremos agradecer brevemente a 3 entidades que hacen posible este reporte y que exista todo este proyecto llamado CulturaCR.

Primero a la Editorial UNED por creer en esta revista cultural, luego a Editorial Montemira por su patrocinio casual pero valioso y, principalmente, a todos nuestros clientes.

Nuestros clientes son muchos, por dicha, pero podemos mencionar en especial a los escritores que han creído en nuestro taller de escritura y en la Editorial CulturaCR, pero también a quienes contratan nuestros tours y, especialmente, a quienes regresan para vivir con nosotros la aventura de conocer mejor Costa Rica.

Pero también a usted, que llega a esta última línea porque le interesa y disfruta informarse del quehacer cultural costarricense. Porque además comparte y ayuda a empapar de contenidos a nuestra gente, en esa vía hacia el desarrollo que creemos posible a través de la cultura, la tecnología y la justicia social.

Recuerde compartir, lleve crecimiento a su gente…

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