¿Quiénes ganan si el Gobierno no negocia con el FMI? ◘ Análisis

¿A quiénes beneficia realmente que la oposición al Gobierno en el Congreso logre evitar un crédito nuevo con el Fondo Monetario Internacional?

Según la diputada Laura Guido, si Costa Rica no renegocia deuda barata para pagar la deuda cara, principalmente deuda interna, estaría perdiendo la oportunidad de ahorrar cerca de $91 millones.

El Congreso decidió rechazar la dispensa de trámite para el proyecto del préstamo por $250 millones con el Fondo Monetario Internacional con 22 votos a favor y 24 en contra. Ahora el proyecto necesitará un informe previo de la Comisión de Asuntos Hacendario antes de ser llevado al primer debate en plenario.

El año anterior el Gobierno logró renegociar deuda y logró un notable ahorro que los diputados de la Comisión de Asuntos Hacendarios (en el tercer presupuesto extraordinario) no permitieron fuera invertido en Cultura, CCSS, Empleate, Pronae y otros destinos que el Gobierno presupuestó.

En aquel momento eran ¢51.000 millones (cerca de $85 millones) que se había ahorrado por negociar un crédito favorable y pagar deuda interna mucho más cara.

Hoy, la oposición a que el Gobierno negocie un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional tiene dos expresiones: los legisladores del PLN y PUSC, que componen mayoritariamente la Comisión de Asuntos Hacendarios (Silvia Hernández, Ana Lucía Delgado, Gustavo Viales del PLN y María Inés Solís, Oscar Cascante y Geovanny Gómez del PUSC, así como Otto Roberto Vargas del PRSC, Harlam Hoeppelman de PNR, Carlos Avendaño del PRN y las oficialistas Laura Guido y Nielsen Pérez).

Una segunda expresión se da en la izquierda del país que siempre se ha opuesto a negociar con organismos financieros internacionales por razones ideológicas. Pero entonces, ¿por qué los sindicatos y los movimientos que se dicen a favor del pueblo, por ejemplo, rechazan este negocio si más bien podría evitar el despido de más empleados públicos y evitar que los grandes capitalistas que ellos detestan se enriquezcan a costa del Estado? ¿O será solamente asunto de oponerse al Gobierno para no perder el hábito del monje?

Sin embargo, ¿a quiénes beneficia realmente que la oposición al Gobierno en el Congreso logre evitar un crédito nuevo con el Fondo Monetario Internacional?

La respuesta que arguyen algunos va en esta línea:

También hay expresiones que hacen un llamado a legislar responsablemente y permitir al Ejecutivo negociar nueva deuda barata, pero obligarlo a ser responsable con el uso que se dé a ese ahorro, por ejemplo: invertirlo en pagar la deuda con la CCSS o usarlo todo para pagar el principal de la deuda cara.

No obstante, hay fuerzas empresariales y bancarias que mueven los hilos de algunos congresistas en esta legislatura, quienes claramente han demostrado estar a favor de los intereses empresariales, más allá que los ciudadanos o los del Estado mismo.

¿Quiénes con los que compran deuda interna cara en Costa Rica? La respuesta es sencilla: quienes tienen y pueden hacerlo, entre ellos los inversionistas, banqueros y empresarios con capital para lograrlo.

Algunos siguen repitiendo el estribillo de que debe reducirse el Estado para evitar así el gasto y no tener que renegociar créditos que den liquidez al Estado. Sin embargo, el Gobierno ya hizo una gran reducción del gasto en su presupuesto 2021 por un monto cercano a los 369 mil millones (gasto primario) y otra reducción posterior de 150 mil millones. En total, se habla de 519 mil millones aproximadamente (unos $865 millones), algo así como un 7.5% menos con respecto al 2020.

Más reducciones podrían implicar que el Estado quede inutilizado y no pueda, incluso, cumplir con sus responsabilidades económicas establecidas por ley, a las que no puede renunciar todos los años. Por ejemplo, los montos destinados a ciertos fondos y que fueron establecidos por Ley de la República en el Congreso.

Más allá de las poses políticas, y politiqueras, este crédito no necesariamente implica más deuda para el país (patear la bola hacia adelante como dicen algunos), sino una oportunidad que adquirir una deuda nueva más barata y deshacerse de otra deuda vieja más cara. El negocio parece lógico y bueno para el Estado, ¿entonces por qué la oposición tan extremista?

Esa otra línea de análisis también incluyen poses de carácter político-electoral, previo a un año electoral. Después de una época pandémica y con las finanzas públicas maltratadas después de muchos años de endeudamiento y déficit fiscal es natural que durante el 2021 los indicadores económicos no sean favorables.

Por supuesto, esa coyuntura provoca efervescencia electoral de cara a las elecciones de febrero de 2022 y obstruir al Gobierno actual maltrata su legitimidad y presencia de cara a los comicios próximos. Puede ser usual pero, ¿es válido y correcto asumir poses que dañan al país para, supuestamente, lograr votos de un segmento de la población?

Las sospechas ya sabemos por dónde van…

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