¿Qué podemos esperar de las elecciones municipales este domingo? ◘ Análisis

El enigma de las elecciones municipales 2020 ya está por resolverse.

¿Cambiará algo en estas elecciones municipales? ¿Qué cambiaría? ¿Qué proyecciones podemos hacer sobre los resultados de este domingo 2 de febrero de 2020?

◘ En el pasado, antes de la reforma de 2016, las elecciones municipales para regidores tenían un abstencionismo similar al de las elecciones presidenciales. Lógicamente, la gente que iba a votar para presidente y diputados, también lo hacía para las autoridades municipales. Sin embargo, desde 2016, las elecciones para elegir alcaldías, regidores y síndicos fueron separadas de las nacionales y reunidas en una sola fecha. Eso implicó que el abstencionismo se duplicara: de un 30-35% a un 65% aproximadamente, como ya había sucedido en las primeras elecciones para escoger alcaldes, en diciembre, donde el abstencionismo era altísimo y superaba el 70%. Las nacionales mantuvieron el mismo abstencionismo del 35%, pero un 30% de los costarricenses dejó de votar en las municipales, es decir, no generan el mismo interés. ¿Se repetirá este 2020? Según los elementos de juicio, encuestas e indicadores que podemos leer, así será.

◘ Podría haber un aumento ligero en esta votación, producto de un lento crecimiento sobre el conocimiento que tiene la población de la posibilidad de poder elegir sus autoridades locales. El tico ya sabe que las municipales se hacen a medio período y saben qué se decide. Poco a poco algunos ciudadanos han empezado a involucrarse un poco en su realidad comunal.

◘ También es posible que haya un aumento de la votación si los nuevos grupos, principalmente de los partidos religiosos neopentecostales (principalmente Restauración y Nueva República) logran convocar nuevos votantes que antes no tenían ninguna motivación para hacerlo. Hoy, esos partidos movilizan grandes grupos de ciudadanos desde los cultos sin que el TSE se haya enterado realmente de lo que está pasando, o no pueda comprobarlo, o no quiera enterarse. No estamos para juzgar a uno de los sistemas electorales más transparentes y con mayores controles del mundo. Sin embargo, una gran mayoría de costarricenses viene sintiendo que la máxima autoridad electoral del país está siendo muy permisiva con la violación de las leyes electorales. Como sea, estos grupos pueden traer poblaciones otrora desinteresadas en la política gracias a las promesas y motivaciones religiosas. Ya en las nacionales de 2018 el fenómeno fue evidente.

◘ Para este 2020 la apuesta de Fabricio Alvarado y su Nueva República de impulsar todas las candidaturas con la imagen suya es inédita en la política cantonal. La campaña del pastor y cantante neopentecostal más parece un preámbulo para impulsar su eventual candidatura presidencial dentro de 2 años, de manera que le permita medir su alcance nacional más que la real aspiración a lograr alcaldías. Este domingo veremos qué éxito tiene esta estrategia de proponerse para «ser alcalde de todos los cantones», invisibilizando a los reales candidatos, como hicieron en su momento también con los diputados del entonces Restauración Nacional.

Otro elemento que podría aumentar los votantes podría ser la generación de mayor movimiento y dinámica política; sin embargo, la percepción que tenemos es contraria. La apatía persiste en los cantones y no se percibe mayor ilusión como para destacarla.

◘ Además, no hay movimientos sociales o grupos sociales que estén incentivando, activando y emocionando a la gente para ir a votar. Aquella revolución de las crayolas hoy es un fantasma, grupos como Coalición Costa Rica y otros no promovieron marchas, organización y ánimo para los partidos progresistas que podrían ganar a los religiosos. No se activó la sociedad civil y la gran mayoría de las campañas fueron tímidas y no lograron activar una competencia fuerte.

Pero el voto es silencioso, es secreto. Y eso implica que la bulla no necesariamente refleja lo que los votantes están haciendo en las urnas, no en la Costa Rica de la última década. No extrañaría que mucha gente vaya a votar por el candidato más fuerte, de manera silenciosa, para evitar que los religiosos adquieran poder, sobre todo por la gran decepción que estos grupos generan en personas más racionales y progresistas, quienes han podido seguir las vergonzosas actuaciones de sus representantes en la Asamblea Legislativa. Ese voto «calladito» podría beneficiar al PAC o algunas coaliciones en cantones asociados a la Gran Área Metropolitana, principalmente. No es esperable que el PAC logre más alcaldías de las que ya tiene, en el mejor de los casos podría equiparar en cantidad.

◘ Ahora bien, según las encuestas de percepción política del año 2019 (varias empresas encuestadoras) la preferencia partidaria hacia el PAC ha crecido, desde porcentajes históricos de entre el 4 y 5% a números donde podría superar el 10 y hasta el 13%. Eso podría hacer mejorar los alcances de sus candidatos en los cantones, pero es posible que no lo suficiente, porque esas preferencias partidarias, diluidas en todo el país, terminan siendo cantonalmente no significativas ante el empuje de la fuerza dirigencial y de movilización de los partidos que tienen más recursos en esa dirección.

◘ También debemos considerar que ese voto silencioso puede darse por el famoso clivaje: la polarización de la sociedad entre dos bandos por tema ideológico-político. El voto anti-religioso es muy posible que lo capture el PAC, y en algunos cantones también el PUSC y el PLN si demuestran más posibilidad de ganar y desplazar a los neopentecostales.

◘ Los estudios han dejado claro que el conservadurismo es mayor entre más lejos se está de la capital y viceversa. Los religiosos podrían lograr muchas de esas alcaldías, arrebatándolas tanto al PLN como al PUSC. La contienda entre esos partidos (PLN-PUSC vs religiosos) será furibunda y posiblemente con finales de fotografía en las zonas alejadas.

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◘ Lo anterior nos lleva a un tema fundamental en estas elecciones: la pluralidad de partidos y fuerzas. Si bien los evangélicos neopentecostales están divididos y han producido grandes rechazos en una buena parte de la población, lo cierto es que la oposición al PAC (asociada a la oposición al Gobierno y su nivel de popularidad) y la pérdida de credibilidad de partidos tradicionales como el PLN y el PUSC también juegan a favor de los religiosos. Lo único que tenemos claro, es que no hay nada claro en los resultados de estas elecciones. No obstante, es lógico pensar que los resultados en cada cantón ofrecerán diferencias muy reducidas entre los candidatos. El conteo manual será casi un hecho en la gran mayoría de gobiernos locales.

◘ Otro elemento a considerar en algunos cantones es el liderazgo de algunos candidatos, situación que trasciende los partidos políticos. Se ha demostrado que algunos candidatos dejan una agrupación política y se pasan a otra con resultados exitosos en los comicios. Hoy vemos, por ejemplo, gente del PNG, PIN o partidos locales que provienen de partidos tradicionales o «grandes» y logran triunfar con esas banderas. Triunfa el candidato antes que el partido. Sin embargo, esta situación sucede muy poco.

◘ En muchos cantones el clientelismo político aún funciona a favor de unos candidatos, principalmente los alcaldes nombrados, que hacen uso deshonesto de los recursos que tienen y del manejo de los recursos del Estado para persuadir votantes. ¿Qué tanto efecto tiene la conducta clientelar que le conocemos a dirigentes locales del PUSC y PLN, principalmente pero no de manera exclusiva, en los resultados? Es algo que no se ha estudiado todavía, pero ciertamente cosecha votos en favor de quienes lo aplican, aunque sea indeseable y propio de corruptos.

¿Triunfarán los nuevos candidatos sobre los viejos conocidos? Eso es impredecible, como casi todo en las elecciones, pero en este caso si consideramos el efecto de los medios de comunicación con las denuncias reiteradas a los alcaldes en ejercicio, es bastante posible considerar que una buena parte de ellos sean desplazados de su puesto por nuevos prospectos. Lo cierto es que entre menos abstencionismo haya y más votos tenga un cantón, es más posible que el alcalde actual pierda la elección. Un sondeo no científico ni estadístico que hicimos en este sitio durante los últimos días nos dice que cerca del 85% votarán por un nuevo candidato, pero este sondeo no es representantivo y no podemos sacar conclusiones a partir de él. En lo personal, de manera intuitiva, creo que al menos un 65-75% de los alcaldes actuales perderán su puesto.

La lectura de los signos que arroja el proceso electoral actual nos habla de una situación compleja, donde predecir resultados es básicamente imposible. Pero la intuición, el olfato electoral, nos permite valorar indicadores y generar expectativas sobre lo que podría pasar. Creo que:

  • Es posible que el PUSC y PLN pierdan alcaldías a favor de partidos religiosos y conservadores.
  • Es posible que el PAC se mantenga en la situación, pero si los votantes anti-religiosos y los nuevos partidistas que ha cosechado salen a votar en un voto silencioso, podría dar una gran sorpresa que, de paso, no es nuevo en los comicios costarricenses. Yo, intuitivamente, lo veo poco probable.
  • El tema de los partidos religiosos es complejo por novedad. Presiento un gran fracaso, pero en mucho dependerá de su capacidad de movilización este domingo. Está claro que no tienen candidatos con fuerza comunal.
  • No veo al FA siendo protagonista de estos comicios.
  • Algunos partidos pequeños podrían lograr alcaldías o mantener la que tienen si, y solo si, tiene un candidato que es líder comunal y logra mover gente.

Muchos de los misterios están por revelarse. Nos vemos en las urnas este domingo 2 de febrero de 2020.


* Geovanny “Debrús” Jiménez (Geovanny Jiménez S.): Especialista en temas culturales, educativos y políticos. Reconocido escritor sobre diversos temas y en variados géneros literarios, docente y gestor cultural con más de 20 años de trayectoria. Fundador y Director  de Culturacr.net.

Ha publicado dos novelas, una sobre el héroe indígena Garabito (Cuando la muerte no alcanza, Uruk Editores, 2010) y otra ambientada en la cultura Ngäbe de la Zona Sur (Una sola huella, Atabal Editores, 2012). Además ha publicado un libro de cuentos (Eroscopio, Editorial CulturaCR, 2016, 2da edición) y tiene varios libros en proceso de publicación. Así somos los ticos (Editorial CulturaCR, 2018) es su primera obra en el género de ensayo. Ha publicado además en coautoría libros didácticos como Naveguemos en el universo de la investigación y ha sido seleccionador y editor del libro Las palabras en la encrucijada (2 volúmenes), antología de obras de nuevos talentos de la escritura costarricense, y recientemente de la obra Recuerdos de un personaje, donde se reúne 20 cuentos de miembros del taller en el género fantástico. Está por publicar Arte y oficio de la escritura, libro didáctico que recoge conocimiento y experiencia de más de 10 años de impartir un curso-taller de escritura con Culturacr Proyectos. Es politólogo y educador, así como gestor cultural.

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