Presidente Alvarado obtiene valoración más baja de respaldo popular (15%) en todo su mandato

Es usual que todas las administraciones terminen con porcentajes de alta desaprobación, pero no tan alta como la que sufren a mediados de su período de 4 años.

El estudio de opinión pública del Centro de Investigaciones en Estudios Políticos (CIEP) de la UCR correspondiente al mes de noviembre arroja una disminución del apoyo popular a la gestión del presidente Carlos Alvarado.

Después de un apoyo (valoración positiva) del 65% en abril de 2020 -al inicio de la pandemia- en estos momentos el mandatario cuenta con un 15%. En agosto pasado este apoyo rondaba el 26%.

En agosto de 2019 Carlos Alvarado había tenido su peor nota por parte de los encuestados, con un 21%, por lo que esta nueva cifra se convierte en la más baja de todo su mandato.

Las percepciones negativas, sin embargo, son similares a las de agosto de 2019, con un 66% en este noviembre y un 65% en agosto del año pasado.

La diferencia es que las opiniones “neutras” (ni positivas ni negativas) son ahora más con un 18% actual frente a un 14% en agosto pasado.

“Estas cifras son coherentes con la valoración de la gestión del gobierno en general (…). Esta constituye la segunda peor de la serie, desde abril de 2013 durante el tercer año de la administración Chinchilla Miranda”, explica el CIEP.

Ahora bien, estos números no sorprenden, porque corresponden a un fenómeno que el politólogo Gustavo Adolfo Araya explica de la siguiente manera:

“Aproximadamente hay una especie de mitad de año, al regreso de vacaciones resulta ser como una segunda cuesta de enero y el asunto es difícil económicamente hablando, por eso los estudios de agosto muestran picos significativos”.

Similar sucede para noviembre, cuando los datos mantienen un deterioro en la imagen del Gobierno. Para noviembre de 2019, por ejemplo, el presidente Alvarado tenía apenas un 22% de apoyo, unos 7 puntos porcentuales más que este año.

Incluso estudios de opinión previos a estos tres jerarcas han demostrado que todo gobierno inicia con una popularidad favorable que hacia el final del primer año empieza a convertirse en desfavorable y alcanza su peor momento en agosto del segundo año. Es decir, se trata de un comportamiento cíclico y normal en la dinámica política costarricense.

“Además es un período políticamente importante, porque es período de sesiones extraordinarias en agosto y entonces el gobierno toma como un segundo aire y así los proyectos de Gobierno pasan a un primer plano, y las diferencias con las fuerzas políticas hace más evidente el descontento”, explica Araya Martínez.

Valoración sobre trabajo en pandemia mejora

El otro factor sin duda ha sido el manejo de la pandemia, un situación atípica y que podría afectar en estos ciclos de popularidad. En este punto, sobre la valoración de medidas económicas por Covid-19, la imagen del presidente ha mejorado de agosto a noviembre de este año, de un 27% a un 43% de valoraciones positivas.

Sin embargo, las valoraciones negativas se mantienen en un 43% en ambos meses. Quienes tenían una posición neutra ahora la cambiaron hacia positiva. Ahora bien, el mejor número fue de un 71% positivo al inicio de la pandemia.

Por otra parte, la valoración sobre las medidas sanitarias también mejora levemente de agosto a noviembre, de un 69% a un 71%, pero ni parecido al 94% de aceptación que había en abril.

Reacción del Gobierno

El ministro de Comunicación, Agustín Castro, se manifestó sobre esta encuesta indicando que el resultado corresponde a las consecuencias económicas que deja la pandemia, principalmente en pérdida de empleo y aumento de la pobreza.

Por esa razón, asegura el jerarca, el Gobierno se avoca a trabajar en la reconstrucción y mejora de la economía para disminuir esos efectos negativos.

Su declaración en video:

Economía y democracia

La percepción sobre el desempleo y la situación económica sigue siendo pesimista en los costarricenses.

“Siguiendo la tendencia de agosto, el desempleo sigue siendo la principal preocupación de las personas costarricenses, con un 27.6% de la población mencionando este como el principal problema del país, seguido del costo de la vida y la situación económica (21.4%). Estos dos problemas se han mantenido desde el 2018 en las primeras posiciones. Le siguen la mala gestión del gobierno (13.1%) y el coronavirus (8.9%) que pasa de un primer y segundo lugar en abril y agosto; a una cuarta posición este noviembre”, explica el CIEP.

Un dato relevante en este apartado es la situación del empleo dentro de la familia de los encuestados. “En esta ocasión un 51% afirma no haber perdido su empleo, aumentado 4 puntos porcentuales en comparación con agosto. En cambio, el porcentaje de la población que ha visto su empleo afectado es de 50% en donde un 7% afirma que “sólo yo” he perdido el empleo, mientras que un 12% “yo y alguien de familia” y un 29% “alguien de mi familia”, desarrolla el CIEP.

La percepción sobre la democracia sigue siendo favorable a pesar de la baja calificación al Gobierno, sin embargo, es de notar que al menos 1 de cada 3 costarricenses no piensa favorablemente al respecto.

“Mientras que el pasado abril el apoyo a la democracia se colocaba en los 76 puntos, utilizando una escala de 0 a 100, y en agosto regresó a los valores regulares de 65 puntos, este noviembre se encuentra en 63 puntos. En cuanto a la tolerancia política los datos se mantienen regulares, con 58 puntos en noviembre en contraste a 55 puntos el pasado abril”, expone el estudio del CIEP.

“Esto quiere decir, que a pesar de la difícil coyuntura política la democracia costarricense presenta una reserva de legitimidad de bases sólidas, resistencia a las tempestades y una importante capacidad de resiliencia en tiempos extraordinarios”, agrega el informe.

Es interesante valorar los perfiles de las personas encuestadas:

Un ciclo natural

Es usual que todas las administraciones terminen con porcentajes de alta desaprobación, pero no tan alta como la que sufren a mediados de su período de 4 años.

Analistas coinciden en que la acción política genera rechazos en muchos sectores por su propia naturaleza (no pueden gustar a todos), impulsados también por la dinámica de los medios de comunicación que favorecen el escarnio público para mejorar sus números de “raiting“.

Gustavo Adolfo Araya además agrega que tiene que ver con un “aumento en las valoraciones de los sectores y la dinámica legislativa, entonces se hacen más visibles los problemas“.

Es también cíclico y natural que los mismos gobiernos decidan aplicar las políticas más impopulares al inicio y mediados de sus períodos, para cosechar los resultados hacia el final. Sin embargo, con la cercanía de las elecciones hacia el último año del mandato, los ataques de la oposición y prensa se acrecientan hasta lograr el deterioro, e incluso invisibilización, de los logros alcanzados.

“Es incremental, el tercero es el peor año para los gobiernos; pone a prueba su base más férrea de apoyo”, expresa Araya.

La política costarricense, con pocas excepciones, ha mantenido este comportamiento que la CIEP confirma con los datos. Lo esperable en este momento es medir en los años siguientes si el descontento hacia el presidente Alvarado aumenta o más bien disminuye.

Instituciones del Estado

Finalmente, la percepción de las instituciones es la siguiente:

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