¿Pero por qué tanta mezquindad con lo que se hace bien? ◘ Voz propia

No se vale la mezquindad, pero para justicias, el tiempo.

Rotonda Bicentenario inauguracion Costa Rica culturacr

En una entrada en su Facebook, el economista y docente universitario Luis Paulino Vargas, se deja decir que el Gobierno de Carlos Alvarado en realidad no ha hecho obra pública que lo destaque. Vargas contradice así un artículo del periodista Óscar Núñez, donde dice que “probablemente sea el de Carlos Alvarado (y de lejos) el gobierno que más obra pública logró desarrollar en cuatro años”.

Sin aportar más datos concretos para sustentar su afirmación, el profesor Vargas sostiene que “lo que sí es cierto es que se hace obra vial, ostentosamente visible para la población urbana del Valle Central. De ahí que “parezca” que se hace “mucha” obra pública. Pero la inversión pública debería ser mucho más que eso (…)”. Luego agrega que según el Banco Central en los años 2020 y 2021 hubo “una fuerte contracción de la inversión pública” al 31%.

Yo esperaría de un economista de prestigio algo más: datos concretos para rebatir esa afirmación, porque el dato de -30% es tramposo, porque corresponde como es claro al período de pandemia (20-21) y las reducciones presupuestarias que hizo el Congreso, además de las prioridades que el Ejecutivo planteó en ese tiempo de crisis. Es un dato muy vago para sostener lo que dice.

Más aún, Vargas interpela a sus lectores para que se pregunten: “¿qué avances tenemos en materia de transporte público, infraestructura de cuido, desarrollo de nuevas energías, tratamiento de aguas, acueductos, vivienda popular, ciencia y tecnología, espacios públicos? Los EBAIS ¿están recibiendo la inversión que se requeriría? ¿Y las escuelas y colegios?”

¿Será que la política no nos permite ver las cosas con claridad?

Para responder esas preguntas y dejar claro que la aseveración de don Luis Paulino Vargas es falsa, se me vinieron a la mente una gran cantidad de obras que, aunque quisiera, no puedo enumerar por su extensión. Pero puedo decir, como comunicador y politólogo que trabaja todos los días con un medio de comunicación y que revisa todos los comunicados de prensa de todas las organizaciones y Presidencia, que la cantidad de obra -no solamente vial, eso es una falacia- que el Gobierno da a conocer -y la prensa invisibiliza sistemáticamente- es impresionante. Veamos, aunque estoy seguro que me quedaré corto.

Empecemos con la infraestructura educativa (que ahora sí es terminada y es de buena calidad). El MEP, precisamente, dio a conocer ayer que invirtió en 4 años el monto ¢173.737 millones en ese rubro. Antes ni siquiera sabíamos el monto de la inversión, ni cuánto dinero de ese se malograba por contratos leoninos o corruptos. Todas las semanas llegan comunicados de centros educativos nuevos o con reparaciones importantes que han venido mejorando sus condiciones. Solamente 13 instituciones educativas no pudieron abrir sus instalaciones por tener problemas en infraestructura, antes eran cientos en todo el país. Recuerde, como ejemplo, la hermosa escuela en La Carpio, pero tenga claro que la lista es muy grande.

En todo el país se ha inaugurado mucha infraestructura vial y no solamente la pomposa, útil y hermosa obra urbana en la Circunvalación. Don Paulino tiene que salir de la urbe y recorrer los nuevos puentes y carreteras cantonales y regionales en abundancia que van desde mi querido Coto Brus hasta Los Chiles, que ahora se hacen respondiendo a criterios de necesidad real de las zonas y no por amiguismo, clientelismos políticos o intereses creados por los diputados de la zona. Ya no más puentes Bayly de segunda, sino construcciones nuevas con buenos materiales en General Viejo, Río Cuarto, Puntarenas y muchos más que fueron consideras obras impostegrables. La lista es larga, no podría seguir aquí.

En acueductos hay que citar la gran cantidad de nuevas inversiones que ha realizado el AyA como nunca antes las había realizado con nuevos acueductos en la ruralidad (Asadas), reparaciones históricas de acueductos defectuosos que causaban ausencia de agua por largas horas y hasta días en comunidades enteras. ¿Cuántas veces ve usted ahora una noticia como las que antes era comunes en varias comunidades? Al menos 13 acueductos en pueblos indígenas (inversión social no redituable) y grandes proyectos urbanos que solucionaron problemas históricos. Más de 40 mil personas ya reciben agua potable gracias a nuevas obras en Nicoya, Cañas, Ciudad Cortés, Talamanca y zona norte. Puertos como Limón y Puntarenas con inversiones millonarias para saneamiento de aguas y podríamos seguir.

En edificios administrativos tenemos gran cantidad de infraestructuras en varias instituciones públicas que relegaron los costosos alquileres de antes, por una política de Gobierno. No tengo el dato en este momento, pero el ahorro ha sido inconmensurable para el país.

En cuanto al transporte público tenemos los modernos y nuevos trenes, buses eléctricos y una red de cargadores eléctricos que son envidia de Panamá -me lo dijo gente de allá-, así como una política nacional de sectorización del transporte público que impulsaron estos gobiernos y va adelantada. Se crearon beneficios a los autobuseros para incluir buses eléctricos en sus flotas y a los importadores para ampliar su oferta en esa línea.

En vivienda la orientación fue adecuarla a las necesidades de cada región, como en las comunidades indígenas; les tengo el dato oficial: 41.077 viviendas durante este gobierno).

En cuanto a los ebais y centros de salud tenemos una buena cantidad de ellos en todo el país que son nuevos, en lugares donde realmente los necesitan, como en la comunidad indígena de La Casona de Coto Brus -lo vi, hermoso y adecuado-, así como en Alto Telire con dos ebais con un costo de ¢2.200 millones. Pero además tengamos presente que hay hospitales empezados (Puntarenas, Turrialba, Cartago) y agregados como las torres médicas en el México y Calderón Guardia. Sé que la lista es amplia en cuanto a toda la obra pública que ha realizado la CCSS en los últimos años, gracias a que los últimos dos gobiernos se encargaron de pagar un alto porcentaje de la deuda histórica con esa institución, mientras antes lo que hicieron fue usar a la entidad como caja chica del estado y más bien construyeron esa deuda. Una historia muy parecida a la del déficit fiscal que otros engrosaron (el gobierno de Óscar Arias en particular) y esta administración lo controló para generar, al final, excelente indicadores económicos y fiscales que ya todos conocemos, aunque algunos ignoran por conveniencia.

Podría seguir haciéndole una lista pero creo que el punto está claro. Y lamentablemente a la gente poco le importa la lista de cosas buenas, cosas insignificantes como la Upad o el viaje pagado del presidente Carlos Alvarado a un hotel de un amigo, son más importantes para el show político.

Yo estuve ahí, pude ver como todas esas buenas noticias fueron ignoradas sistemática y alevosamente por una prensa dedicada a atacar el gobierno y vender morbo. Para justicias, el tiempo, porque yo no tengo duda de que este Gobierno ha sido uno de los más sobresalientes, decentes y responsables que he visto desde que tengo memoria.

Por cierto, ninguna de todas esas obras en 8 años tendrá placas indicando qué presidentes y en qué gobiernos se hicieron, como se hacía antes. Eso, don Luis Paulino, sí que era una pompa inmerecida.

No se vale la mezquindad, como dicen por ahí: “al César lo que es del César”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.