¿Son todos los medios vendidos a algún interés o agenda ideológica?

¿Son todos los medios vendidos a algún interés o agenda ideológica en Costa Rica? En este artículo hacemos un encuentro crítico de la realidad.

EDITORIAL. Tenemos que empezar reconociendo que los medios de comunicación tienen tendencias ideológicas y prácticas de tergiversación de la información en su desempeño. Incluso es urgente vociferar que algunos manipulan descarada o subrepticiamente la información que ofrecen. Pero hoy vamos a entender el asunto en ambas vías.

Uno ve las redes plagadas de expresiones como «ese medio vendido», «cuánto le pagarían por decir eso», o expresiones afines cargadas de cizaña y rencor.

Y quizá lo que voy a decir sea muy básico para algunos lectores, pero muchos otros no lo entienden o no quieren entenderlo.

Los medios de comunicación tiene algo que llaman una «línea editorial», un eufemismo para reconocer en parte que sus noticias tienen una orientación particular o tendencia. Pero ese no es el asunto, en esencia, que perseguimos.

El asunto es que la realidad no es lineal, ni polarizada, ni bipolar, ni dicotómica; la realidad es tan compleja como la vida nuestra de cada día. Y a todos nos gusta que esa realidad sea lo que deseamos o aspiramos según nuestras creencias.

Hay medios que tienen marcados intereses, ya demostrados durante su desempeño, y sus comunicadores tienen que ajustarse a esa «visión de mundo» que desea mostrar el medio. Eso no implica que sean medios pagados o que estén actuando de manera corrupta, sino que responden a percepciones de la realidad que la empresa tiene.

COMUNICACIÓN
No buscamos la verdad,
sino aquello que nos da la razón
Esos controversiales medios
de comunicación como instrumento
de poder

Entonces, por ejemplo, es hasta gracioso observar que hay gente que alaba y reproduce contenidos de un medio cuando éste dice lo que ellos quieren. Un día pueden despotricar contra el medio, pero al día siguiente lo usan como «evidencia» de su criterio.

Los medios de comunicación publican sabiendo que NUNCA gustará a TODOS sus lectores lo que publiquen. Es como la Biblia o como el mejor libro: nunca podrán encantar a todos quienes lean e interpreten.

La gente quiere que los medios publiquen lo que ellos quieren escuchar y eso es imposible, porque todos quieren escuchar cosas distintas. Una noticia, por definición tiene tres caminos: gustar a unos o gustar a otros, o ser ignorada. Pero la gente no puede pretender que todo lo que ese medio publique sea de su agrado.

Lo mejor que un medio puede hacer, entonces, es circunscribirse a los hechos y aportar las pruebas y fuentes que confirmen lo que informa. Cuando eso sucede estamos de frente a un contenido que tiene mejores condiciones para lograr respeto.

Lo absurdo es cuando hay gente que incluso todo eso finalmente se dedica a atacar al medio porque no tiene pruebas, argumentos o criterios que puedan refutar el contenido. Pero ese ya es otro asunto, uno que tiene que ver con la falta de cultura comunicativa y de educación en buena parte de nuestra población. Y usted verá que, ante eso, los medios callan y dejan que «todo el mundo» despotrique y ataque indiscriminadamente en sus redes sociales.

Lo anterior no quita, ni desvirtúa, que haya medios de comunicación que nacen y crecen a partir de claros intereses creados, sobre todo por su financiamiento y ligámenes comerciales, incluso por sus necesidades de presencia (sensacionalismo). Es innegable que algunos medios tengan agendas o intereses muy evidentes: La Nación contra el ICE en sus portadas durante un tiempo, Crhoy con el tema del Cementazo, la Extra haciendo eco y valiéndose de las denuncias sindicales o Delfino en temas progresistas, entre otros.

Pero siempre sucede que las acusaciones tiene nido en diferentes trincheras: un medio puede ser liberal económico pero conservador en temas sociales, por ejemplo. Hay medios progresistas con tendencia al liberalismo social, pero en materia económica son estatistas o pro-sindicatos, entre otras muchas variaciones posibles en el espectro ideológico.

Cuando Culturacr.net nació -lo voy a decir con franqueza- tenía el propósito de solventar una carencia del Ministerio de Cultura y Juventud que aún persiste: la difusión del arte y la cultura. Y nos agotamos en eso ante la falta de apoyo. Hoy revaloramos esos principios y abarcamos temas más amplios, que nos dan más visibilidad entre gente no interesada en las artes y la cultura, lo que nos permite hacerles llegar también -además de los contenidos de realidad nacional- algo del quehacer cultural de gente muy valiosa que construye.

Hay gente que nos ataca por ser «pro-Gobierno», pero ningún medio ha sido más crítico en contra de la labor de la cartera de Cultura que se hace en los dos últimos gobiernos como este. Entonces ha resultado que alguna gente del sector cultura no nos quiere, pero otros que no pertenecen al sector tampoco: esa es la vida de los medios; en nuestro caso se trata de decir e informar lo que sucede, no lo que conviene.

Ahora bien, ¿todos son medios vendidos o comprometidos? No, por supuesto que no. La diferencia es que algunos medios prefieren unos temas o abordajes del tema diferentes a otros, pero eso no es pecado, porque son asuntos que corresponden a la visión de mundo de esos medios.

Pero no es de recibo, no es correcto y es incluso ridículo que ataquemos los medios porque publican algo que NO NOS GUSTA, pero ignoremos que también publica lo que sí nos gusta. Eso es deshonestidad intelectual y falta de ética personal e ideológica.

Hay otro tema ligado a esto que solamente mencionaremos: los temas ideológicos en nuestro tiempo no están polarizados: no solamente hay tirios y troyanos, y menos en Costa Rica. Y eso por eso que muchas veces podemos estar o no de acuerdo con la perspectiva que le imprime un medio a una noticia o un reportaje.

Ya dijimos que los medios deberían ajustarse a los hechos, pero también debemos decirlo de los lectores. Necesitamos más lectores analíticos y críticos (no criticones de todo), más gente que entienda que puede decidir qué lee y qué no, que puede decidir dónde se informa y dónde no y, ante todo, que puede decidir qué es correcto y cierto, antes que juzgar por títulos o enfoques, sin leer o sin pensar. Una Costa Rica ideal o parecida solamente será posible cuando mejoremos esas capacidades y esa actitud ante la realidad nacional.

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