¿Por qué abrir los parques puede ser la mejor opción?

Desde el inicio de la pandemia la comunidad científica internacional ha reiterado que los espacios mal ventilados y cerrados es donde el SARS-CoV-2 se mueve con mayor facilidad, entonces cuál es el beneficio de insistir en la clausura de los parques en las ciudades.

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Uno de los primeros estudios en este sentido se publicó en abril por un equipo japonés examinando quienes analizaron 110 casos de contagio, concluyendo que los espacios cerrados son 18,7 veces más peligrosos que los espacios abiertos y ¿ qué es un parque? Un espacio abierto.

Asimismo, los centros para el control de enfermedades de EE UU (CDC) reconocen como vía principal las gotículas de personas cercanas y como vía secundaria, los aerosoles.

Por consiguiente la distancia y la mascarilla son fundamentales para evitar el contagio, y no dejan de insistir en que el riesgo es mayor en espacios cerrados mal ventilados, a la vez que subrayan la relevancia del tiempo en la ecuación. Más tiempo en un espacio cerrado implica más posibilidad de contagio.

Sin embargo, por qué a pesar de que el Gobierno ya dio la autorización de que los parques puedan abrir mientras se cumplan los lineamientos de uso de mascarillas, mantener la distancia y se cuente con lugares para constante lavado de manos mayoritariamente estos continúan cerrados.

La principal razón suele ser la gestión de asegurar que se cumplan las medidas sanitarias, pero como las personas no suelen destacar por su nivel de obediencia masiva la salud pública y la epidemiología han insistido en que hay que reducir la vida social de la población.

No obstante, aunque los casos no han tenido una disminución sustancial el Gobierno ha decidido que podemos seguir acudiendo al gimnasio, a las tiendas y a los bares, pero no al parque, manteniendo de esta forma los lugares que generan dinero pero no los que favorecen la salud física y mental.

Este estudio fue publicado en el 2018 en la revista Environmental Research por un equipo británico y en él se realizó un análisis de otros 143 estudios publicados en los que se ofrecían pruebas desde diferentes perspectivas sobre los beneficios que los espacios al aire libre tenían para la salud humana.

Entre sus conclusiones se señalaba expresamente que la vida al aire libre reducía la incidencia de enfermedades provocadas por coronavirus. Entonces no teníamos el placer de conocer al SARS-CoV-2, pero ya sabíamos que los espacios al aire libre no eran un buen ambiente para sus primos. ¿Y qué son los parques? Espacios al aire libre.

El gobierno canadiense evaluó los riesgos de las actividades habituales en los parques, los mantuvo abiertos e hizo una serie de recomendaciones sobre cómo estar aún más seguros en los parques.

En la misma línea un equipo científico estadounidense elaboró toda una serie de recomendaciones a corto y largo plazo para mantener los parques abiertos.

La psicología también ha advertido sobre ello. Por mucho que desde los discursos políticos se aluda a la “moral de victoria” y al relato bélico, la población está cansada y las medidas contradictorias no basadas en evidencias científicas y sin efectos reales sobre los contagios solo generan desafección.

Con el cierre de los parques, los ayuntamientos tienen una oportunidad de oro para liderar un movimiento real que humanice las ciudades y las adapte a la nueva situación.

En el siglo pasado ante pandemias la gente se volcó a realizar todas las actividades, educativas, recreativas desde espacios al aire libre, algo que debería ser adaptado a las circunstancias actuales que nos aquejan.

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