Paleta de grises – ¿Sos realmente feliz?

Las personas que son realmente felices pasan tan ocupadas siendo felices que no tienen tiempo para andarse ocupando de lo que hacen los demás.

Hay un dicho que reza “dime que presumes y te diré que careces”.

Se ha hecho muy frecuente ver en las redes sociales a unos cuestionando los gustos de otros. Así algunos se creen en el Olimpo intelectual sencillamente por el hecho de que no les gusta el reggaetón y consideran vulgares y brutos a los que si les gusta eso.

Otros se creen gurús literarios porque no leen a Coelho, y hay quienes creen estar en el pináculo del gusto musical porque no gustan de la música de Arjona. También he leído a otros que consideran descerebrados a los que gustan de las revistas de Stan Lee y sus películas, pretendiendo dictar cátedra sobre gustos literarios. Y así por el estilo…

Esto me llama a curiosidad porque también buena parte de estas personas tienden a quejarse y acusar de fanáticos a quienes, amparados a la religión, pretenden imponer a otros criterios de moralidad y buen comportamiento.

Pero me pregunto yo, ¿y burlarse de otro o tratar de minimizarlo porque lee a Coelho, escucha a Arjona, baila reggaetón o le gustan las tiras cómicas, no es exactamente lo mismo? ¿Qué diferencia habría con lo que hacen los dogmáticos de la religión cuando pretenden imponer patrones de moralidad o comportamiento a todos los demás?

¿Qué es aquello que nos impulsa a tratar de imponer a otros nuestra forma de pensar, nuestros gustos?

Creo que en el fondo solo es una insatisfacción con nosotros mismos. No podemos reducir a las personas a simples etiquetas, porque las personas no pueden ser definidas. Somos demasiado complejos para pretender que por una u otra actividad que realice un determinado individuo ya podemos pretender saber cómo es esa persona.

Alguna vez los pintores impresionistas fueron considerados vulgares exponentes de un arte que, hasta entonces, era dominado por la perfección del realismo clásico propio de la era del romanticismo. Y los pintores impresionistas acaso fueron objeto de burlas.

En sus inicios el Rock and Roll fue considerada música satánica, vulgar pero hoy muchos de los adeptos de las expresiones musicales hijas de este género, hacen bullyng de otras manifestaciones musicales.

No pretendo defender aquí a Coelho, Arjona, el reggaetón o las tiras cómicas, mi punto es que cada quien debería ser feliz con lo que le gusta, y si anda dedicando tiempo a los gustos de los demás es porque no es enteramente feliz con sus gustos. Y acaso sea envidia por el disfrute que hacen los demás de sus propios gustos.

Yo no veo a los seguidores del reggaetón metiéndose en los gustos musicales del metal, o el rock and roll o la música clásica (solo por citar algunos). Tampoco veo a los que leen a Arjona criticando el pretendido elitismo de quienes se auto consideran inmaculados del gusto musical, y menos veo a los que gustan de Coelho cuestionado los libros que leen quienes los critican a ellos.

Y quiero cerrar con una frase que decía el maestro Facundo Cabral: “vos sos del culto cristiano, yo soy del culto judío, si yo no te toco el culto, por qué me tocas el mío”.

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