Oro costarricense de gran pureza fue identificado en Chichen Itzá

Geovanny Jiménez S. (Archivo CulturaCR) • Del ahora territorio costarricense, pero también de Panamá y Perú, fue identificado parte del oro que se encontró en la península de Yucatán, lo que demuestra que hubo un comercio entre Incas y Mayas en el período clásico de la era precolombina, y que pudo asentarse en el territorio puente de Costa Rica-Panamá.

Estudios tecnológicos avanzados determinaron que diversas ofrendas rescatadas del cenote de Chichén Itzá en su mayoría proceden de Panamá, Perú y Costa Rica. Los estudios incluyeron microscopia óptica, espectometría de fluorescencia y de difracción de rayos X.

La investigación determinó que la alta pureza del oro encontrado y la avanzada técnica de “tumbaga” (aleación de cobre y oro). Varias piezas, destacó el Ruvalcaba Sil, son de oro de tanta pureza que para trabajarlo se requería usar el cobre, piezas que, en su mayoría, provienen de Costa Rica y Panamá, presumiblemente de las zonas del Caribe, escenario donde los mayas realizaban intercambios con Centroamérica.

Además de Chichén Itzá, también en el sitio maya de Lagartero, en Chiapas, se han encontrado piezas con estas características.

El descubrimiento, que data del 2016, fue dirigido por José Luis Ruvalcaba Sil, investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de México (Unam), en colaboración con la Universidad de California en Berkeley, el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Unam y la Escuela de Conservación, Restauración y Museografía del INAH.

En Costa Rica, en los Museos del Banco Central se encuentra el Museo del Oro. Este repositorio, así como el Museo de Jade y el Museo Nacional, guardan una significativa cantidad de oro precolombino de gran pureza y donde se encuentra esta técnica de aleación. No extraña entonces que a su llegada a estos territorios, los españoles la llamaran “Costa Rica”.

Y aunque es en el Valle de Diquis (Osa) donde se ha encontrado la mayor cantidad de piezas de oro precolombinas, también en el Caribe, en sitios arqueológicos como Las Mercedes, se obtuvieron también significativas piezas, que fueron saqueadas y robadas por el empresario estadounidense Minor Keith, quien se las llevó del país.

Asimismo, estos descubrimientos ratifican que “el país de las bolas” -como alguna vez fue nombrado por chamanes incas al conquistador Francisco Pizarro- fue un territorio puente, donde diferentes culturas realizaban intercambios y realizaban aún desconocidas actividades de interacción. Las esferas de piedra, suponen los antropólogos, pudieron ser símbolos de poder, de forma similar que sucedía con las piezas diseñadas con aleación de oro y cobre.

Fuente: Milenio de Yucatán.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *