Municipales no son termómetro fiable para las elecciones 2022 ◘ Opinión

Más de 2,450.000 electores legalmente habilitados para votar en estas munipales, NO ejercieron su derecho al voto.

Mario Franceschi

Más de 2,450.000 electores legalmente habilitados para votar en estas munipales, NO ejercieron su derecho al voto. Esto me dice que estas elecciones municipales no son un termómetro fiable para sacar conclusiones para las presidenciales del 2022. No lo fue en el 2016 para las del 2018; y no lo han sido estas del 2020 para el 2022.

Casi 2.5 millones de votantes dicen a gritos que esta es la principal conclusión que debemos de sacar. Así que tirar al viento que los partidos religiosos o que el PAC están «occisos» es muy aventurado. No podemos fiarnos de tales aseveraciones; y menos en nuestra tan sui generis política electoral.

El bipartidismo tradicional sí está muy arraigado, al menos a nivel municipal, pero basado en un porcentaje de afluencia de votación de menos del 40% y, quizá por eso mismo, es que vemos como el PLN mantiene dominio en el total de alcaldías ganadas (41, aunque perdió 9) y un repunte del PUSC (que pasó de 14 a 16). Ese bipartidismo tradicional en las municipales es, a mi entender, bastante cuestionable como medida para las elecciones presidenciales y legislativas ya que está basado, como ya fue dicho, en porcentajes muy bajos de afluencia a las urnas.

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Un caso muy ilustrativo, como para ser analizado con lupa, es lo sucedido en el cantón central de San José. Habían inscritos 237.491 electores, hubo un abstencionismo de más del 75% y, en consecuencia, Johnny Araya se re-eligió por QUINTA VEZ con un 37.2% de total de votos válidos emitidos (20.843 VOTOS). O sea, su re-elección la alcanzó con menos del 10% del total de votantes inscritos. Para ser precisos… ¡con un 8.77%!

¡La alcaldía más importante del país la eligieron menos del 9% de los votantes inscritos para esa elección. Increíble! ¡Definitivamente un caso clínico para politólogos!

Otro caso interesante lo fue la municipalidad del cantón central de Cartago. Un candidato liberacionista ampliamente cuestionado intentaba re-elegirse pero perdió frente a don Mario Redondo, quedando inclusive de tercero detrás del PAC. Derrota aleccionadora para el PLN. En otras palabras: el PLN debe de revisar a profundidad sus procesos de elección interna de candidatos. En realidad todos los partidos políticos deben de hacerlo. La claridad y la transparencia se exigen en nuestra política, tan cuestionada en las últimas décadas.

Se confirma, así mismo, que el liberalismo en este país sigue de capa caída. Solo una municipalidad ganó. La de Oreamuno de Cartago, la cual la que alcanzó el candidato del partido de Natalia Diaz, Unidos Podemos. En Costa Rica hay liberalismo, de eso no hay duda alguna, pero ya hace 9 décadas que no son una fuerza electoral determinante. Es probable que su dogmatismo teórico, su lenguaje con poco impacto en la masa de votantes y sus extremos de egolatría y hasta de aires de superioridad intelectual, les esté pasando factura; o quizás -y creo que esto tiene mucha relevancia- el peso histórico de un país acomodado a una tradición socialista, tanto desde la socialdemocracia como del socialcristianismo, así como a la incesante y punzante propaganda desacreditadora desde la izquierda organizada -llámese FA, Vanguardia Popular o PT…-, al desgaste de su figura más descollante, don Otto Guevara y a la poca generación de liderazgos que aglutinen sus huestes (casi siempre en pugna entre ellas mismas), hacen que el liberalismo en Costa Rica no despunte a como las circunstancias históricas le exigen. En el liberalismo costarricense hay demasiado trabajo pendiente, definitivamente.

En fin, estas municipales de medio periodo han sido, al menos para mi, decepcionantes por el altísimo abstencionismo (a pesar de los esfuerzos hechos por el TSE).

No obstante, estoy convencido de que el sistema debe de mantenerse como proceso descentralizador del Estado, pero hay que depurarlo y darle claridad y, sobre todo, transparencia. Se debe de reglamentar un máximo de dos administraciones seguidas por un mismo alcalde (5 es un atropello, una derrota a la democracia y al partido PLN), que los candidatos presenten certificaciones de su idoneidad jurídica – particularmente penal – y, por último, seguir fomentando el surgimiento de partidos locales.

Al final de cuentas el régimen municipal está amparado en nuestra Constitución Política, por ende, es menester mejorarlo. Esta y la anterior elección nos han dado la pauta. Las lecciones están ahí para que las aprovechemos.


*Mario Franceschi es consultor internacional en Loagri Logistics.

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