Mientras el MEP reforma programas, universidades siguen enseñando lo mismo

En esa situación se encuentra un 71% de las carreras de educación que brindan las universidades del país, “pese a las importantes reformas curriculares en preescolar, primaria y secundaria introducidas por el MEP”.

  • Las universidades en un 84% están fallando en su deber académico y no están brindando lo que ofrecen, se deduce del Estado de la Educación.
  • Un tercio de los estudiantes en universidades deben trabajar para poder estudiar.

En esa situación se encuentra un 71% de las carreras de educación que brindan las universidades del país, “pese a las importantes reformas curriculares en preescolar, primaria y secundaria introducidas por el MEP”, concluye el Estado de la Educación.

Ese porcentaje tienen las universidades de no introducir actualizaciones durante 5 años o más en sus programas de estudio.

En general, las universidades no actualizan su oferta académica para ajustarse a las demandas de la sociedad. Según el reporte, el 83% de los 1.534 programas académicos vigentes en Costa Rica tiene más de cinco años sin actualizarse y el 60% no ha gestionado cambios en más de una década, lo que habla de una oferta académica mayoritariamente deficiente e inútil para las necesidades profesionales de los graduados.

Esa grave situación además se contextualiza en la abundante oferta de las universidades, donde predominan las instituciones con pocos estudiantes y con carreras concentradas en pocas áreas del conocimiento, situación que tiene al menos dos décadas de predominar en el país.

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Las serias deficiencias de formación en los docentes (que en un 74% no gusta de la lectura y en un 32% no se siente capacitado para impartir la enseñanza de la lengua), se infiere, corresponden a esta realidad clara: no hay relación alguna entre los programas ofrecidos y lo que pide el MEP.

Por otra parte, “el porcentaje de la población de 25 a 34 años con educación superior (28% en 2017) está estancado desde 2009. La brecha con respecto a los países de la OCDE ha crecido desde 6 puntos porcentuales a finales de los noventa hasta 16,5 en 2017”.

La universidad pública

La realidad en las universidades públicas se ha modificado un poco con respecto a los años anteriores: la cantidad de títulos otorgados por estas universidades ha venido en descenso por “factores demográficos, a las condiciones del mercado laboral y a la gestión institucional”.

El informe indica que continúa creciendo el porcentaje de estudiantes de primer ingreso a las universidades estatales que procede de colegios públicos o subvencionados: un 86,1% en 2017, frente a un 79% en 2009, lo que indica que estas universidades no son reductos para quienes provienen de instituciones privadas con mejor nivel, como se ha dicho. No obstante, es claro que quienes viene de la educación pública traen desventajas frente a quienes ostentan una educación privada.

Otro dato es que en las universidades publicas, en las dos décadas previas la duración para obtener un título ha sido menor, aunque estas instituciones siguen trabajando por semestres, que al final se convierten en dos cuatrimestres efectivos, según han denunciado los estudiantes.

“Actores internos del sistema universitario consideran que este no fomenta la innovación de la oferta académica, pues mantiene barreras burocráticas, reglamentarias y relacionadas con la velocidad de los procedimientos”, concluye el informe.

La investigación además reitera algo reconocido desde siempre en cuanto al acceso a la educación superior en la periferia del país, más allá de la GAM: “no se puede aumentar la cobertura y calidad de la educación superior, por las graves deficiencias del sistema en secundaria, el cual gradúa pocos estudiantes que, además, tienen una débil formación”.

Finalmente se revela una realidad que ya hemos podido percibir: “el 57,5% de la población de 18 a 24 años que asiste a la educación superior proviene de hogares donde ninguno de los progenitores tiene estudios universitarios, denominados alumnos de primera generación”.

La gente busca y se esfuerza por superarse pero las universidades no están brindando lo que ofrecen. Un 34.2% de las personas que estudian también tienen que trabajar.

El “Estado de la Educación” omite hacer estudios comparativos entre las universidades privadas y públicas, y sus alcances académicos.

Imágenes con fines ilustrativos.

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