Medio lleno o medio vacío: ¿Gana o pierde apoyo el PAC?

Hoy la simpatía partidaria no puede compararse con el resultado de una contienda electoral previa, ni permite proyectar lo que sucederá en una posterior.

OPINIÓN. La reciente encuesta Cid Gallup, publicada hoy en Diario Extra, da un 21% al PLN y un 10% al PAC de preferencia partidaria, así como un 6% al PUSC, un 3% a Restauración y un 1% al Frente Amplio.

Como siempre dependerá de cómo se quiera percibir el vaso. Ese dato me parece que tiene sentido, sobre todo si consideramos que la mayoría de los que prefieren el PLN son de más edad y “con menos estudios”, según los resultados. Es el liberacionismo tradicional que confirma su posición, la misma que tenía previo a las elecciones nacionales de 2018.

Es más, si vemos el vaso medio lleno en realidad la simpatía PAC se ha duplicado. Antes la gente no asumía al PAC como su partido, por eso la preferencia partidaria quedaba en un 4-5%, sino que al final del proceso se decidía para dar su voto. Ahora las circunstancias han conducido a mucha gente a terminar por decantarse como seguidor del PAC. Hoy se presenta un 10% más consistente, por varias razones, una de ellas el famoso clivaje político.

CLIVAJE POLÍTICO

Los temas progresistas y la resistencia a la propuesta dogmática o extremista evangélica posiblemente han provocado un aumento de los simpatizantes PAC, sobre todo en una población más joven (que es el 41% del electorado total) y más instruida, lo que naturalmente los acerca a una posición más liberal de los temas sociales (eutanasia, aborto terapéutico, feminismo, derechos humanos de minorías como LGTBi, niños, discapacitados, entre otros). Por supuesto, también hay todavía posiblemente un porcentaje de simpatizantes PAC que prefieren mantenerse como “sin partido”; siempre hemos dicho que ese tipo de elector más crítico nunca dará un cheque en blanco a ningún partido, pero al final de los procesos se siente más inclinado hacia la propuesta NO conservadora y a la propuesta que considera más racional y equilibrada, NO extremista; se trata de la tendencia al centro del elector tico. En muchos análisis anteriores hemos mantenido esas tesis de análisis sobre la idiosincrasia electoral del costarricense. En mi libro “Así somos los ticos” hay un capítulo sobre este tema. Espero más adelante publicar una nueva obra que estoy elaborando sobre este tema en concreto.

El PUSC sostiene también su partidismo tradicional que ronda el 5-6%, una buena parte de ellos posiblemente conservadores y otros huesos colorados mayores con los que siempre ha contado. Este partido ha co-gobernado con el PAC y por eso también se ha dividido, trayendo como consecuencia una fractura en su identidad partidista que el costarricense termina por percibir y descartar en su elección.

Y los de Restauración Nacional vuelven a su histórico 1-3%, dentro del margen de error de toda encuesta representativa del total. El FA está, también, en su histórico 1% que le permite lograr un diputado; este partido siempre suma al progresismo. No aparecen Nueva República, ni tampoco los demás partidos divididos que hoy tienen representación legislativa.

Aquí el tema es que el conservador costarricense está aún con el PLN y el PUSC, pero engrosando, como es habitual en este periodo del mandato presidencial -segundo y tercer año de una administración-, las filas del desencanto y de los “sin partido” que llegan a un 57% de la muestra; grandes decisores en los últimos años.

No entiendo posible hacer proyecciones electorales con estos datos, ni nada parecido. El partidismo solamente apunta, en el mejor de los casos, la base con que un partido empezaría un proceso electoral de índole nacional. En el caso de las municipales es otro mundo.

Conclusión: Los datos de esta encuesta no sorprenden y confirman tendencias y el comportamiento habitual del electorado costarricense en su historia reciente con respecto a su preferencia partidaria. Y es falso que el PLN recupere simpatía como dice La Extra, en realidad sigue estancada en el mismo porcentaje y con la misma población. Hoy la simpatía partidaria no puede compararse con el resultado de una contienda electoral previa, ni permite proyectar lo que sucederá en una posterior, son dos temas aparte.

Dato al margen: las redes sociales son cada vez más una burbuja que no refleja la realidad nacional, sino una realidad artificiosa producida por medios de comunicación, trolls y haters. Basar un criterio o buscar razonarlo basándose en ellas es un error.

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