Los troles y sus titiriteros: para reír y para llorar ◘ Voz Propia

  • Los troles y sus titiriteros es un artículo de opinión que explora la realidad política de Costa Rica en este momento.

OPINIÓN. Por Joaquín B. Martínez. Decía Carlos Cipolla en su primera Ley de la Estupidez Humana “que «siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo», es decir, que como reza la frase bíblica, “stultorum infinitus est numerus”. Grande es nuestra sorpresa cuando caemos en la cuenta de que personas que habíamos considerado racionales e inteligentes se revelan como irremediablemente estúpidas.

Si ya le repellaron a los actores de este culebrón, en la mera cara, con testimonios, evidencias, audios, videos, papelitos, depósitos, textos de chats, confesiones, chistes, chismes, fotos y hasta los aromas fétidos del acontecer y comidilla de cada día, para qué diantres se exponen a más, calladitos son más bonitos.

Troles y sus titiriteros

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A veces la gente que quiere guindarse la bandera de la anti corrupción y se le olvida que la naturaleza humana es débil, sutil e imperfecta, está sujeta a ser o actuar incorrectamente, pero que de hacerlo, se retrata como tal; si la Cisneros, la Chacón, el mismo Chaves y los otros que van apareciendo todos los días, los van embarrando y se están exponiendo a lo lindo, pues mejor cállense, aléjense del ruedo, no se expongan más, acaso no se ven que los pueden y los van a pringar más. Pringar, “del acto de repartir caca con abanico”.

“Cría cuervos y te sacarán los ojos”, me refiero a todos los involucrados, los troles, verbigracia los sicarios y mercenarios (después de usarlos, son los malos de la película) y sus jefes, auspiciadores, financistas y apostadores (los autores intelectuales), todos terminan siendo cuervos ciegos.

Y el resto, nosotros viendo el circo, a veces riendo y a veces llorando por una patria que ni es del pura vida, pero es una perfecta charanga completa. Los adeptos de aquel, ahora dudan y dirán “que pelada, me embarcaron, yo no creía que fueran así”, y los que no, se expresaran “yo lo sabía, eran unos sapos, que rico que les pasa eso…”

Decíamos chiquillos en Heredia “los agarraron chingos y a culo pelao por medio parque” y todavía dicen “yo no fui”.

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