Los aborígenes de Costa Rica: voces dispersas en un solo libro

Redacción. Muchos escritos realizados por estudios o curiosas del pasado indígena costarricense quedaron dispersos en diarios, revistas, informes y otros papeles sueltos.

Por eso don Elías Zeledón -a quien le debemos una titánica labor de recopilación de valiosos materiales-, se dedicó a rescatar esos valiosos contenidos que siguen dando luz sobre el pasado reciente y lejano de nuestra sangre autóctona.

“Los aborígenes de Costa Rica”, se titula precisamente el libro póstumo de don Elías Zeledón que hoy da a conocer la Editorial UNED, como parte de una amplia colección de rescate de sus trabajos. Curioso es que a Elías Zeledón se le conoce por sus escritos sobre leyendas costarricenses, pero su más impresionante legado se asocia al rescate de contenidos e información valiosa para los estudiosos del presente.

Este libro, en palabras de la reconocida antropóloga María Eugenia Bozzoli, “es una muestra de la invaluable vocación de Elías Zeledón Cartín”.

Según la Premio Magón y Presidenta de la EUNED, este libro contiene “algunos datos (que) pueden servir como complemento a los especialistas y al público interesado en temáticas indígenas, además de brindar la oportunidad de poder contrastarlos con visiones más recientes de estos pueblos del país y ponderar los cambios inevitables en el transcurso de los años”.

En algunos casos son crónicas de viajes y visitas a comunidades de tres diferentes regiones: Norte (cultura Maleku, llamada en el pasado como guatusa), Talamanca (donde se asientas al menos 3 culturas que lograron preservarse como la bribri, la cabécar y la Ngäbe) y Zona Sur (recorriendo las cultura boruca y térraba principalmente).

En esta obra se pueden encontrar posiciones negativas y positivas hacia las culturas indígenas, sus tradiciones, su modo de vida y cosmovisión. En algunos casos hay relatos sobre las increíbles piezas de oro encontradas, principalmente en el Diquis -escritos de Doris Stone-, así como de todas las manifestaciones artísticas.

Un ejemplo es “Recuerdos de un viaje al Chirripó” de Gastón Michaud, en el que relata una expedición para encontrar “las minas de esmeraldas” que suponían se encontraban en ese lugar.

La mayoría de estos escritos se ubican de 1880 hasta 1988, durante más de un siglo.

En este libro, sin duda, usted podrá trasladarse a esas épocas cuando el tema indígena era una incógnita para los curiosos.

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