Libro explora el gran dilema de la vida más allá dentro del más acá…

Geovanny Jiménez S. El gran enigma de la vida en otros planetas, de la vida posible en otros universos paralelos al nuestro, la exploración del Espacio y esa gran inquietud de si hay vida más allá de lo físico y humano.

Estas inquietudes filosóficas, asociadas a la ciencia y la tecnología, son las que desarrolla en una valiosa colección de textos Wálter Farah en un libro que sencillamente nos permite emocionarnos sobre los misterios del Universo, o más bien diríamos, de los Múltiversos.

Breves relatos sobre filosofía, ciencia y tecnología” (cómprelo aquí online por solamente ¢4.000), recién publicado por la Editorial UNED, es un libro muy importante para las mentes inquietas con esos misterios del futuro.

Se trata de una “visión optimista sobre la ciencia y la tecnología, incluyendo la perspectiva de un salto evolutivo que transformará al ser humano en el último reducto de la biología”, según plantea la contraportada.

Es un tema tan emocionante que le realizamos un breve, pero profunda, entrevista al autor, donde exploramos algunos temas que desarrolla el libro y otros que tenemos en mente.

1) El libro explora, de alguna manera, el más allá con el más acá, es decir la posibilidad de vida en largas distancias pero también las implicaciones físicas y cuánticas con el más acá. ¿Qué hay de eso en el futuro de la humanidad?

Habrá, en la inmediatez -que aquí, por efectos de las escalas del tiempo, significa incluso el largo plazo-  algo de “más allá con el más acá” pero, ciertamente, en el largo escenario, habría solo “más allá”, transformándose el “acá”, la experiencia humana, únicamente en referente de inicio, punto de partida para “allá”, la aventura de las estrellas y otros universos, que no necesariamente tampoco correrá a cuenta de los propios humanos, que sus aprovisionamientos naturales biológicos resultarían insuficientes.

En cualquier caso, sea por las combinaciones entre robótica, inteligencia artificial, genética o algunas otras derivadas de las nuevas disciplinas y técnicas que han aparecido, lo que conocemos como “humano”, lo “estrictamente humano”, se transformará en la población de un pequeño planeta, de un pequeño sistema solar, que un día -escribirán los historiadores de entonces- sus habitantes tomaron la decisión de conquistar el pequeño universo que los rodeaba, a sabiendas de las insuperables condiciones que los esperaban más allá, donde los viajes duraban más que sus propias vidas pero ansiando llegar siempre a alguna parte, sin llegar -ya, a ninguna en particular.

De cualquier manera, el Big Bang, como un mero punto de inicio físico, hace 13.700 millones de años, abrió incluso la posibilidad de pensar no uno sino muchos big bang, multiversos, continuos o paralelos, por lo que en ellos existiría también la posibilidad que haya vida, en cuyo caso, la noción de “más allá” adquiriría un sentido hipernuevo, porque ya ni siquiera hablaríamos del nuestro como monopolio, sino más bien algo así como un aleph borgiano de todos los universos habidos y por haber.

2) ¿Qué podría interesarle al lector curioso sobre la posibilidad de crear vida en otros planetas o trasladarse, algo de ciencia ficción hace unos años, pero cada vez más factible?

¿Vida en otros planetas? No habría comparación alguna con noticia previa en el planeta Tierra, aunque solo fuera, en nuestros términos, unicelular, como se supone existe la posibilidad en algunas de las lunas de la Vía Láctea.

Llegar a ese momento, descubrirla, arrasaría con todos nuestros esquemas previos y sentaría las bases para una nueva frontera en la experiencia humana, acaso reflejándose con toda su sorpresa en formas nuevas para designar la medida del tiempo, lejos, muy lejos de nuestro actual “a.c.”.

En cualquier caso, no parecería que se tratara de descubrimientos biológicos de gran tamaño, sino como pequeñas claves que anidan secretos que inevitablemente habrá que descubrir; sistemas unicelulares que no por serlo dejarían de producir la revolución más importante en la experiencia humana de confirmarse su existencia, pero que por pequeños pudieran pasar desapercibidos.

Un día, el menos pensado, dada la investigación actual, abriremos los ojos con la noticia de que ese momento ha llegado, sin que sobreviva cimiento cultural que sobreviva sin sufrir las consecuencias de semejante constatación. Al menos ahora poseemos cohetes reutilizables, como los Falcon de Space X, que han empezado de nuevo su propia revolución: abaratar los viejos espaciales gracias a sus cohetes reutilizables. Al menos, ahora, viajar a las estrellas, es mucho más barato, sin angustia existencial todavía.

3) La filosofía siempre ha estado, de alguna manera, supeditada a los avances científicos y tecnológicos, ¿o no es así? ¿Es diferente ahora a la época de los griegos, por ejemplo?

La buena filosofía, que no la mera -aunque sea buena- especulación, siempre ha estado supeditada a los avances científicos y tecnológicos, como lo constata -por mencionar solo dos, la primera, la Presocrática o la que dos mil trescientos años después permitió a Kant transformarse, en el siglo XVIII, en la culminación de la filosofía occidental.

Esa mezcla entre ciencia y filosofía, entre datos y reflexión, es la forma permanente de la segunda, y también, en su modesto nivel, del conjunto de ensayos que se reúnen en esta colección, fragmentados por la forma, pero bajo el hilo conductor analítico del racionalismo crítico de Popper y una adhesión a lo que es hoy, un mero asunto de fe: el transhumanismo, es decir, el derecho de que las personas puedan superar toda limitación biológica mediante las posibilidades que hoy abren la ciencia y la tecnología.

Así que, entre viajes espaciales, genética, biología, robótica y quién sabe que cosas más, hoy se sientan las bases de lo que será el mañana, con la posibilidad de otros mundos, en medio de nuestra propia novedosa complejidad que nos asombra, solo a nosotros, los humanos, por ahora.

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2 thoughts on “Libro explora el gran dilema de la vida más allá dentro del más acá…

  1. No queda claro ni es exacto lo que se dice respecto a “la posibilidad (de vida) en algunas de las lunas de la Vía Láctea”. Lo que los telescopios espaciales como el Kepler recién han descubierto en los últimos años son PLANETAS extrasolares. De sus lunas no se habla nada de nada porque ni siquiera se vislumbran. Y la posibilidad de existencia de vida se centra es en esos planetas y en los más parecidos a la Tierra en tamaño y condiciones ambientales. La posibilidad de vida microbiana se sospecha que existe pero no en las lunas de la “Via Láctea” (¿?) sino de nuestro Sistema Solar como son Encélado y Titán de Saturno, y Europa de Júpiter.
    En cuanto a “viajar a las estrellas con los cohetes reutilizables Falcon Heavy” tampoco es muy exacto. El ser humano apenas ha viajado a la Luna y todavía no logra llegar a Marte. Viajar a las estrellas es un proyecto que está todavía para un futuro bastante lejano.

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