Ley contra la huelga: la consecuencia injusta de un abuso

Una cosa es querer inutilizar el sindicalismo (me parece en buena parte la intención de la ley recién aprobada) y otra que no se permita más el abuso de un derecho tan importante como la huelga. Esa es la diferencia.

OPINIÓN. Hoy, por una mayoría aplastante de 47 votos (de 58) la Asamblea Legislativa aprobó vía rápida a la “Ley para brindar seguridad jurídica sobre huelgas y procedimientos”, en la que se establecen, principalmente, dos cosas: rebajo de salario retroactivo si la huelga es declarada ilegal y corto plazo para dictaminar la legalidad de las huelgas, de manera que se eviten abusos. Entre otros aspectos.

I. Consecuencias del abuso con los derechos

1. Un golazo al movimiento sindical. Pero un golazo por mala estrategia y pésima defensa de lo que realmente les interesa. Me pregunto cómo es que en el marco de esta amenaza para sus intereses, no organizaron una manifestación y se pronunciaron con la misma vehemencia que contra el Plan Fiscal. El sindicalismo tico funciona solamente mientras trabajan, su supuesta vocación social desaparece apenas salen a vacaciones. Una triste realidad.
2. Los evangélicos apoyaron la aprobación de esta Ley (algunos hicieron las de Pilatos y no asistieron a la sesión). ¿Y entonces no eran aliados del movimiento sindical? ¿Ya no hay populismo cuando la gente no está presente para defender sus intereses y derechos? ¿O ellos también están de acuerdo que hubo abuso con la pasada huelga, que muchos de sus partidarios y ellos mismos apoyaron? Otra realidad que se revela. Demagogia.
3. Esto lo decidió el Poder Legislativo por iniciativa del PLN, no el Gobierno. Ya no es posible, en honor a la verdad, culpar al Ejecutivo (Gobierno) por esta medida legislativa. Eso sí, los diputados del PAC también apoyaron la aprobación de la Ley.
4. ¿Hubo abuso del derecho de huelga? Al parecer, los congresistas piensan que sí y es necesario ponerle coto. Pienso que finalmente es un reflejo del sentir de una mayoría -no precisable en este momento- de los costarricenses. 
5. Esta es la CONSECUENCIA del abuso cuando se tiene un derecho. No hay más que este aprendizaje: si usted abusa de lo que le favorece (y a otros no), termina por traer estos efectos tarde o temprano.
6. Finalmente, esta coyuntura es el peor fracaso sindical en décadas: no solamente fracasaron en el propósito de la huelga (si lo tenían claro), sino que después de ella se quedaron sin un recurso para ejercer presión ante el Estado. Y eso también es preocupante, porque un derecho como ese, bien entendido y aplicado, es MUY valioso para los pesos y contrapesos de la democracia.

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II. ¿Una Ley para anular el sindicalismo o evitar el abuso?

Una cosa es querer inutilizar el sindicalismo (me parece en buena parte la intención de la ley recién aprobada) y otra que no se permita más el abuso de un derecho tan importante como la huelga. Esa es la diferencia.

Lo más importante era obligar al Poder Judicial a aplicar el principio de justicia pronta y cumplida, que se diera un plazo para la primera resolución de legalidad, para no permitir que las huelgas ilegales se excedan.

Sin embargo, me parece injusto que sea rebajo de salario retroactivo, porque juega con la “presunción”, es decir, quién se iría a huelga si no sabe su legalidad, y la manipulación puede conducir a muchos inocentes a sacrificar el interés primario, que es su familia. Esa medida me parece inconstitucional, pero será en la Sala donde se determine.Y yo de leyes poco sé, no es mi especialidad, pero uno intuye cuando algo no está bien según el principio constitucional, más allá de la especulación. Es sólo intuición, olfato politológico, dicen.

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En conclusión, yo no estaría contento por esa ley, al contrario, me preocupa mucho. Debe legislarse para evitar el abuso sindical -cuando lo hay- y de los mismos trabajadores, como sucedió en particular con los sindicatos de la educación, porque EL PAÍS NO PUEDE SER DETENIDO por una oposición irresponsable, afectando los derechos de todos los demás.

Además, también importante, evitar que los sindicatos y sus agremiados sean útiles de la politiquería de la oposición -o del oficialismo, si es el caso- para ganar réditos electorales. He ahí otra diferencia: una cosa es luchar por los derechos y otra usar los derechos para hacer oposición o anti-gubernamentalismo crónico en contra incluso de lo necesario y positivo.

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