Las feministas también votamos por Welmer Ramos ◘ Voz propia

“El partido no enfrentó la dicotomía de tener que elegir entre ‘un hombre o una mujer’, sino, entre la propuesta de continuismo y de defensa de una política fiscalista de Hidalgo y, la de renovación y progresismo económico de Ramos. ¡Esa es la cuestión!”

Imagen ilustrativa.

Carmen Muñoz Quesada

OPINIÓN. Por Carmen María Muñoz Quesada. Las partidarias de Acción Ciudadana: feministas, del movimiento de mujeres, activistas y dirigentes comunales, entre otras, tuvimos la oportunidad de escoger una candidatura a la presidencia de la República de entre tres ofertas: Carolina Hidalgo, Hernán Solano y Welmer Ramos. Conocidas sus propuestas programáticas nos decantamos en adhesiones y simpatías para con alguna de las tres tendencias, incluso hacia la de Marcia González.

Leyendo el discurso de cierre de campaña de la compañera Carolina Hidalgo, coincido cuando señala que para las mujeres “nunca es fácil”. Comparto también la afirmación de que los efectos del patriarcado son desastrosos y que hay que trabajar la sororidad en el PAC, entendida esta como un acto de solidaridad entre las mujeres frente al acoso, los prejuicios y el maltrato machista. ¡Se de que habla!

Sin embargo, esa cultura machista y patriarcal que transversa la actividad partidaria no sería la causa, a mi juicio, de que, según Hidalgo, en el PAC “aún no le llega la hora a una mujer de alcanzar la candidatura a la presidencia”. Por el contrario, creo que tras 21 años de existencia, Carolina y Welmer se enfrentaron en la Convención electoral interna con un PAC maduro para una candidatura femenina.

No es poca cosa que tres compañeras hayan considerado su postulación y, que dos de ellas, Marcia y Carolina se mantuvieran hasta el final de la contienda. Esta situación evidencia que las mujeres en el Partido Acción Ciudadana, no solo fueron y continúan como protagonistas, sino que, las posibilidades de ser candidatas a la presidencia de la República son reales, resultado de las condiciones creadas a lo largo de más de dos décadas.

Posicionar la idea de que como partido quedamos debiendo por no postular a la compañera Hidalgo como candidata presidencial, obvia el contexto partidario en el que se dio la Convención caracterizado por las críticas y el descontento para con nuestras administraciones, sobre todo con la política económica de Alvarado y, además, con una oferta electoral que ofreció dos visiones, dos caminos para enfrentar la difícil situación económica y social del país.

Mas allá de las manifestaciones machistas, que las hubo, las capacidades y calidades de la candidata no estuvieron en entredicho. El partido no enfrentó la dicotomía de tener que elegir entre “un hombre o una mujer”, sino, entre la propuesta de continuismo y de defensa de una política fiscalista de Hidalgo y, la de renovación y progresismo económico de Ramos. ¡Esa es la cuestión!

En ese contexto, las feministas también tomamos partido desde nuestra diversidad de pensamiento y acción. Desde una cosmovisión integral y holística, los feminismos no solo referencian una propuesta sobre las relaciones entre hombres y mujeres, sino también, son críticos para con una sociedad que, patriarcal desde sus orígenes, expresa su dominio y control no solo por sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. El patriarcado también es discriminatorio y violento con otros seres humanos, privándoles de oportunidades y herramientas para su reproducción social.

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El feminismo tiene en sus orígenes la lucha por la igualdad de las mujeres en su diversidad, pero también, entraña una crítica al sistema que coloca en posición de desventaja y discriminación social y económica a grandes conglomerados humanos. La historia de las luchas feministas ha demostrado que nuestras actuaciones en los puestos de poder requieren de esa visión integral y coherente, no solo en lo que respecta a nuestras agendas, sino también, en función de la sociedad en su conjunto.

En la situación actual, agravada por la pandemia que dejó al desnudo las profundas desigualdades de nuestra sociedad, no parece posible que nuestra agenda reivindicativa sea suficiente para alcanzar y hacer valer los derechos de las mujeres en el más amplio sentido de la igualdad social, económica, política y cultural. Pasar del reconocimiento de la igualdad formal al reconocimiento de la igualdad real es un imperativo.

Quienes votamos por Welmer Ramos encontramos en su coherencia política y su propuesta programática y de gobierno, más coincidencias que desencuentros con esa visión feminista y de país en la que, ojalá, no dejemos a nadie atrás. Finalmente, la unión y reconstrucción del partido demanda de sus liderazgos capacidad de autocrítica sobre sus aciertos y desaciertos. Solo así tendremos la oportunidad de caminar unidos y unidas para enfrentar sin demora los desafíos de la contienda electoral y el reto de construir un mejor mañana.

1 thought on “Las feministas también votamos por Welmer Ramos ◘ Voz propia

  1. Coincido totalmente con la exdiputada: la cuestión no era hombre o mujer sino una visión de mundo, un proyecto político y dentro de él, una visión económica en busca de justicia, solidaridad, redistribución de la riqueza, etc. etc. Sin duda Welmer es un socialdemócrata consecuente y contra corriente en el actual gobierno que a todos nos ha soprendido de que nos haya resultado tan neoliberal.

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