Las dos derechas en Costa Rica ◘ Opinión

Interesante artículo que ofrece un vistazo a las dos derechas políticas que se pueden observar en la dinámica política de Costa Rica (y algo más).

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Abel Viquez
Abel Víquez

OPINIÓN. Por Abel Víquez. La derecha costarricense, entre varios problemas principales que enfrentará durante el próximo proceso electoral 2022, enfrenta la diferencia abismal, “ideológica y religiosa”, entre ellos mismos. Me refiero a una derecha ultra conservadora religiosa y otra derecha liberal. 

Valga la aclaración: no soy político, nunca lo fui y tampoco lo seré. No tengo partido y siempre elijo mi voto por la candidata o el candidato, no por partido político.‬
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‪La derecha ultra conservadora viene representada por grupos extremistas religiosos, fuertemente influenciada (“gerenciada”, diría yo) por políticos internacionales de las mismas características o peores. Los máximos exponentes: al norte Donald Trump y al Sur Jair Bolsonaro.
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‪En nuestro país, sus representantes son Nueva República, Restauración Nacional (movimientos evangélicos neopentecostales), otros grupos religiosos, conservadores, alguna universidad y algunos medios de comunicación. Se caracterizan por carecer  de planteamientos políticos, sociales o económicos reales, así como una hoja de ruta con un plan de acción concreto, y no uno presentado tres días previo a las elecciones.‬
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‪Su liderazgo intelectual, científico, religioso y político descansa sobre pilares inquebrantables (según ellos), nunca sometidos a discusión y de acatamiento obligatorio, condición sine qua non, para pertenecer al partido. El dogma que asegura la “pureza y transparencia” del partido es “la bendición otorgada por el mismo Dios a sus pastores”, los cuales no necesitan instrucción o conocimiento, “llegada la hora” es proporcionado por Dios.‬

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‪Lamentablemente, este grupo cuenta con más seguidores que la derecha liberal, también cuenta con el apoyo de Maduro, los Ortega-Murillo, los Castro. Lo importante son las estrategias, no el bando. En mi opinión, podemos interpretar esta mayoría, de la derecha ultra conservadora, como un duro golpe contra el sistema educativo de nuestro país o golpe indirecto que nos permite evaluar el grado educacional promedio del costarricense.  La razón de su éxito, tanto indignante como humillante, es debido a que todo su pensamiento político y religioso nace electoralmente, con base exclusiva en “teorías de la conspiración”. ‬
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‪Estas “teorías conspirativas” son transmitidas perversamente a un electorado “sediento de la palabra de Dios, sediento de conocimiento”. Cuando uno de sus seguidores se adhiere o es adherido a una o varias teorías de la conspiración, no existe argumento político, científico, social, económico o religioso o lo que sea, capaz de enfrentar ese “conocimiento adquirido” y otorgado por Dios. No admite discusión, es absoluto.‬
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‪Caminando muy juntos, tomados de la mano, aparece otro peligrosísimo participante en este ajedrez político: “el anti-intelectualismo”.
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‪“El anti intelectualismo es la hostilidad y desconfianza hacia el intelecto, los intelectuales y la actividad intelectual”, indica Wikipedia, o mejor expresado por Isaac Asimov: “mi ignorancia es tan buena como tu conocimiento”.
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‪En la otra cara de la moneda aparece el experimentado político quien ya hizo oficial su precandidatura, representando el Partido Liberal Progresista, Eli Feinzaig Mint. Junto a su grupo, aportan un plan de gobierno bien estructurado, con eje central en las políticas económicas liberales, que creo merece ser leído para obtener una opinión personal y no sesgada por el desconocimiento.‬
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‪“Justo a la mitad” se encuentra el resto de oposición, conformada por neopentecostales y otros partidos conservadores desgastados y diputados independientes. Estos, al igual que Otto Guevara pueden acomodarse muy bien de uno o el otro lado, según sea su interés.‬
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‪Pero, la realidad del país es otra, la profunda brecha social, desigualdad económica, la pobreza, la violencia social y el groserísimo golpe asestado por CoVid-19 a nuestra economía y sistema de salud, casi a punto de colapso. Todo eso se convierte en un efervescente caldo de cultivo social político–religioso, peligrosísima mezcla, casi uno de los “peores maleficios” que azotan al actual presidente y sucesor de cualquier partido.‬
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‪En este momento empieza a tomar más impulso la izquierda costarricense, representada por políticos de mucha roncha como José María Villalta o Patricia Mora, entre otros. Recordemos febrero 2, 1999: constitucionalmente el presidente Hugo Rafael Chávez Frías toma posesión como presidente de Venezuela, gracias a los excesos de una extrema derecha, tanto liberal como conservadora, que le sirvieron en bandeja de plata, además, guantes de oro, la presidencia a Chaves. El resto es historia conocida.‬
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‪La próxima elección presidencial 2022 será definida por esa gigantesca y al parecer irreconciliable brecha social, marcada por desigualdad extrema entre ricos y pobres. Las y los actuales políticos, sin excepción, deberían tratar este asunto de “cuál pandemia” con más inteligencia (sino es mucho pedir), solidaridad y prudencia. Es un bumerán que podría dejarlos inconscientes en cualquier momento.
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‪Hora para reflexionar.

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