La Reina del Ácido: El ayer que nos transformó en lo que somos hoy

Geovanny “Debrús” Jiménez. El autor sostiene que las décadas de los setenta y ochenta son medulares para la confirmación de la Costa Rica actual.

Y su libro de cuentos, La Reina del Ácido, nos deja ver al menos en dos de los cinco relatos donde ese mundo creado, aunque ficticio, nos transporta a épocas diferentes que muchos costarricenses vivieron en su niñez y juventud.

En esta narrativa hay pasajes interesantes que van más allá de los acontecimientos y se concentran en la apreciación del escenario temporal y espacial. Entrevistamos a Victor Hugo Fernández, quien publica su libro de unas 100 páginas con la Editorial UNED, para conocer un poco de estas exploraciones que desarrolla en la obra.

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ENTREVISTA

Leyendo los cuentos de “La reina del ácido” encuentro mucho de relatos del San José antiguo, una sociedad en búsqueda de lo urbano en franco rechazo de lo rural-conservador. Parece evidente incluso un franco deseo de homenaje a ese pasado nostálgico de encuentro con las drogas (que se reiteran con fascinación), de la sexualidad irreverente y de nuevas visiones de mundo. A veces uno siente que el relato se extiende más de la cuenta en ese homenaje al ayer. ¿Estamos de frente a una obra que siente nostalgia del pasado urbano como alguna vez los costumbristas sintieron nostalgia del pasado rural campesino?

AUTOR: Más que un rechazo a una sociedad de corte rural, estos relatos buscan relejar la transición ineludible hacia una sociedad donde el urbanismo se impone gradualmente como un proceso de modernización y con ello se dan cambios de costumbres y de percepción del mundo. Hay nostalgia por lo que queda atrás pero nunca un deseo de retornar a lo que ya fue, sino una clara intención de construirnos a partir de lo que se nos va presentando. Por la época que de alguna manera los relatos reflejan, al menos los primeros 4, lo que se intenta presentar es una existencia sumida en un proceso de transición.

Las décadas de los años 70 y 80 es un marco histórico que deliberadamente ocupa dos de los relatos del libro, en el primero de ellos que se titula La Reina del Acido, la juventud experimenta con drogas y se asoma a filosofías orientales en un afán de sensibilizar la espiritualidad. No se da una apología a las drogas, pero sí se refleja un comportamiento de la época donde la exploración para agilizar los procesos que habrían de llevarnos a niveles superiores de conciencia.

Sobre su comentario acerca de que quizás los relatos se extienden más de la cuenta en su homenaje al ayer, personalmente pienso que más bien en algunas cosas como narrador me quedo corto, ahora que los releo ya impresos y circulando. Siento que cuando miramos adecuadamente en el pasado no resulta más factible comprender comportamientos y situaciones que vivimos actualmente. En este sentido los relatos no buscan solazarse en el ayer sino recuperar lo que de ayer nos acompaña hoy. Si relee La reina del Acido verá que el narrador es un personaje que regresa al pasado, con nostalgia como usted indica, a partir de una nota que lee en un periódico años después de los años que él recrea en el ojo de su imaginación, a partir de lo que la memoria le despierta, pero lo recupera en su ahora y en ningún momento blasfema de su presente, solo viaja hacia el pasado para poder comprender mejor su “ahora”.

Siempre sentiremos nostalgia por el pasado, siempre sentiremos deseos de recuperar lo esencial que dejamos atrás, pero nunca con la intención de solazarnos en ello sino con el propósito de traerlo hacia nosotros en el presente y poder dilucidar la forma en que aquello nos transformó en lo que somos y seremos.

Hay muchos espacios de encuentro de ese pasado rockero, artístico y bohemio, como el Barrio Amón. Pero habla más de una época. ¿Cuál es esa época que influencian estos relatos?

AUTOR: Las décadas de los años 70 y 80 son medulares para la conformación de la sociedad que actualmente vivimos, aunque algunas personas no estén conscientes de ello. El rock, el arte, la literatura y la arquitectura forman parte medular de los relatos porque son estos componentes los que ciertamente definen lo que somos actualmente. La intención de los relatos no es construir un documento histórico, sino utilizar determinados marcos históricos para construir literatura y, al hacerlo, recuperar aspectos esenciales que es importante no olvidar o, al menos poder documentar para las generaciones venideras. Las Aventuras de Johnnie Walker ya se meten incluso con una nueva sociedad donde la prostitución se apropia de escenarios que otrora fueron terrenos emblemáticos de nuestra sociedad, reflejando nuevas formas de conducta y nuevos habitantes en una San José que ya ha dejado de ser cándida e ingenua. Las Noches del Capricornio, refleja como lo que en otro tiempo reflejó una sociedad de corte victoriano en su apariencia arquitectónica hoy queda reducido a estructuras, a cascarones que tienen otros estilos de vida en su interior coexistiendo pasado y presente, siempre con un criterio esencialmente literario, colocando personajes que son esencialmente observadores de lo que acontece.

¿Son estos 5 relatos una causa autobiográfica o son imaginaciones de algo que pudo ser?

AUTOR: Estos relatos son eso, ficción narrativa. Pero su consulta es muy interesante, pues mi forma de ver la ficción narrativa se relaciona con ese juego a veces truculento de generar duda en el lector, mientras recorre los textos, preguntándose hasta donde aquello ocurrió o es solo producto de la imaginación. Para mí la ficción es quizás más real que aquello que podemos llamar realidad, porque en la ficción nos proponemos desarrollar historias de una manera consciente, y son esos relámpagos de la consciencia los que nos hacen dudar a veces entre lo real y lo ficticio. Algunos lectores me han dicho que yo esto y que yo aquello en los relatos y yo les digo que No soy yo, sino los personajes. Ahora bien, creo que en el fondo estoy de acuerdo con usted en el sentido de que todos los personajes de alguna manera llevan implícito el sello espiritual de su autor, pero eso no los hace autobiográficos ni mucho menos. Somos uno con la ficción, no podemos separarnos de ella totalmente pero no somos la ficción. Las cosas que cuento no ocurrieron en la realidad como las cuento, pero en la imaginación del narrador existieron tal y como se leen.

¿Qué encontrará el lector en estas historias que lo identifique? ¿Son obras para un público particular o más amplio?

AUTOR: Yo espero que el lector se reconozca, en los casos de lectores que vivieron los períodos históricos que los relatos tratan de abordar; los lectores más jóvenes que puedan traer estos relatos al momento que viven y descubrir en ellos lo que de alguna forma se asoma a sus realidades inmediatas para que les ayude a entender que la generación espontánea es una falacia y que conscientes o no, ellos son una consecuencia de un pasado que determinó el marco psico-social en el cual se desenvuelven. Para los lectores que no tienen que ver con los anteriores, estos relatos buscan transmitir modelos de conducta y búsquedas espirituales. Y para todos, todos los lectores, estos relatos buscan hacerlos disfrutar del placer de contar y leer. Mi intención es y será poder producir historias que atrapen a los lectores y les transmitan ese deleite que posee la literatura, cuando se produce con convicción, compromiso y algo de oficio.

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