La misteriosa estafa con minería y bonos que implicó a José María Figueres

Crónica de unos negocios muy turbios a principios de los años ochenta.

bonos young

Hace 40 años, en el lejano 1982, dos fugitivos norteamericanos, Vincent Carrano y Randolp Rudd llegaron a Costa Rica para promover un negocio minero que terminó siendo una estafa. Carrano y Rudd estaban supuestamente asociados entonces al hoy candidato presidencial José María Figueres. Esta es la historia.

En setiembre y octubre de 1982 el periodista Laffite Fernández realizó varios reportajes en La Nación donde dio a conocer las supuestas relaciones que tuvieron estos estafadores estadounidenses con el expresidente Figueres. El exministro de Hacienda, Óscar Barahona Streber -también supuestamente implicado en el asunto-, entonces denunció al periodista Fernández y al medio de comunicación por calumnias, pero en 1985 un juzgado absolvió de toda responsabilidad al medio.

Según un reportaje posterior del periódico La República, el asunto es que el mismo Figueres Olsen resultó ser también estafado -según su versión posterior- por Carrano y Rudd mediante un negocio de minería que no fructificó y unos bonos denominados Young, bonos que terminaron teniendo ningún valor según la Administración de la Deuda Alemana. El asunto es que, según el reportaje, una compañía de José María Figueres intentó vender $1.100 millones (sí, mil cien millones de dólares estadounidenses) esos bonos. Lo que pasaba era que el gobierno alemán había aceptado reconocer esos bonos hasta 1980, pero posterior a esa fecha ya no tenían ningún valor.

Los bonos habían sido ofrecidos por un tal Chester Gray en noviembre de 1981 al Banco de Costa Rica, con el peritazgo de Barahona Streber precisamente. Gray luego fue sentenciado por estafa en Inglaterra. Pero dos meses después Harry Lobensteld deposita en Bahamas 5.250 bonos Young a nombre de la empresa de José María Figueres: “Grupo Supervisor de Minas Costarricenses”. En ese momento, Figueres estaba asociado al negocio minero, que fracasó, con los norteamericanos fugitivos Carrano y Rudd.

El mismo Figueres puso como valor $1.100 millones para esos bonos, cuando los dio de garantía para solicitar un crédito ante B.J Fontenot y George Cox, según expresa el reportaje de Javier Solís en La República, en mayo de 1993.

Además, según otro reportaje de La República, Figueres habría cubierto deudas de sus estafadores, a quienes nunca denunció penalmente, aunque se puso como estafado. “Don José María Figueres no sólo nunca acusó penalmente a sus antiguos socios, sino que ese mismo año empeñó su nombre y patrimonio para cubrir otras estafas financieras cometidas por ellos mediante el libramiento de cheques sin fondos”, explica el diario.

Figueres Olsen trató de cubrir una deuda por $185.000 de Rudd ante la compañía 3M, que había adquirido cheques sin fondos del estadounidense “contra la cuenta de su propiedad New Hope Trust en el First National Bank of Okaloosa County, en Walton Beach, Florida, la misma en la que se depositarían 250 mil dólares del préstamo gestionado en aquellos días por Figueres, Rudd y Carrano ante B.J Fontenot y George Cox“, según el reportaje. La cuenta estaba cerrada, pero esa ya es otra historia.

El asunto es que incluso los bonos fueron ofrecidos a los expresidentes Rodrigo Carazo y Luis Alberto Monge para ser negociados de forma bilateral entre los gobiernos de Costa Rica y Alemania (eran bonos usados por el Tercer Reich para financiarse en los años treinta), pero en ninguno de los casos prosperó. Al mismo tiempo, tanto José María Figueres como Óscar Barahona fundan en Panamá la compañía Consolidated Enterprisses S.A. con 6.550 bonos, 4.250 que puso Figueres y 2.300 de Barahona.

Según el reportaje de La República, “estos bonos fueron utilizados para tratar de acallar el descontento de los inversionistas de las minas, que no veían el oro por ningún lado y veían esfumarse los esfuerzos por recuperar sus dólares”. Los bonos también fueron usados como garantía colateral para pedir un préstamo de millón y medio de dólares solicitado por Figueres Olsen, Rudd y Carrano.

“Un pastor evangélico norteamericano, Lester C. Ward, sostuvo que las empresas de Rudd y Carrano, asociadas a Figueres en el negocio minero, también intentaron traspasar algunos de esos bonos a los afectados por el fraude del oro“, informó La República.

Incluso el negocio con los bonos se propagó a Venezuela y Suiza. En este último país Figueres hace una gestión con el director del Credit Suisse en Zurich, Joseph Mueller, “interesándolo en el negocio y proponiéndole investigar sobre los bonos“, según la noticia de 1993.

“En esa misma época, el 25 de marzo de 1982, aparece una escritura del Grupo Supervisor de Minas Costarricenses S.A., en la que José María Figueres y José María Borbón Arias acuerdan una comisión del 1 % sobre una operación de 2.000 millones de dólares en el Banco Nacional de Panamá (cita)”, un negocio que habría concluido cuando finalmente supieron que los bonos no tenían ya ningún valor económico.

Barahona devolvió sus bonos al gobierno alemán y no se supo qué fue de los demás.

Aclaración del editor: Esta nota se basa enteramente en los reportajes de La República del jueves 20 de mayo de 1993. Solicitamos la versión del señor José María Figueres, a través de Marlon Barrantes, uno de los encargados de prensa de la campaña, pero hasta el momento de publicación de esta nota no tenemos respuesta.

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