La lucha de Presberi contra el cristianismo y la opresión

“Pabru Presberi”, el rey Lapa, rey de la comunidad indígena de Suinse, en Talamanca, fue asesinado un 4 de julio de 1710, por sus revueltas contra las invasiones de los españoles y la imposición de leyes religiosas -del catolicismo- fuera de su cultura.

Durante los últimos años de su vida se dedicó a organizar y liderar sublevaciones contra el poder colonial en una Costa Rica que esclavizaba a los indígenas mediante varios sistemas opresivos.

Sus detractores reclaman que Presberi saqueó templos cristianos y se opuso a la imposición de una nueva religión en sus territorios, además lideró a su pueblo contra el maltrato y la imposición de leyes extrañas a sus comunidades y cultura.

El ahora declarado Héroe Nacional Indígena por parte de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, incendió cerca de 14 templos construidos por frailes y misioneros, así como soldados que intentaban resguardar esos lugares.

La gran importancia de su revuelta es que consiguió el apoyo de todos los grupos indígenas de la Cordillera de Talamanca, desde Chirripó y hasta Panamá, lo que permitió alejar a los españoles de esas montañas (hasta nuestros días) y preservar sus tradiciones, su cultura y su forma de vida, sin ser esclavizados ni enajenados.

Presberi fue un líder muy temido no tanto por sus cualidades como guerrero, si no porque se le atribuían poderes sobrenaturales, propias de un usékar, máximo líder religioso.

El líder se resistió al bautismo cuando llegaron los misioneros pero luego habría aceptado mientras maduraba su reyerta. Su oposición silenciosa en algún momento estalló finalmente en el año 1709, cuando se dio cuenta de las intenciones de los españoles de trasladarlos a otros territorios para apoderarse de sus tierras. ¿Se le hace conocida esta historia en el presente?

Cuenta la historia que Presberi logró conseguir apoyo de otros pueblos cabécares y crearon armamento (lanza y escudos de madera endurecida) para atacar a los españoles, sin discriminar a ninguno, e incluso a indígenas acomodados y seguidores de los españoles.

Así fue como el 28 de setiembre de 1709 Presberi atacó conventos, casas de cabildos y mató varios frailes como Pablo de Rebullida y Antonio de Zamora. Los soldados restantes huyeron hacia Cartago.

En febrero de 1710, el gobernador de entonces, Lorenzo Antonio de Granda y Baldín, envió un ejército de 200 hombres para capturarlo, y así lo lograron junto a 700 de sus seguidores. A todos se los llevaron hacia Cartago, pero solamente 200 de ellos sobrevivieron, unos escaparon y fueron asesinados de camino, y otros murieron de enfermedades como sarampión y viruela en Cartago.

En Cartago, Presberi, “el jefe de las lapas que vienen de lugar donde corren las aguas salobres”, fue arcabuceado el 4 de julio de ese año, después de un juicio en el que se le declaró culpable.

Los españoles no insistieron en conquistar las tierras de Sibü y los religiosos entendieron, después de estos hechos, que no era posible inculcar su fe fácilmente, porque estas culturas (cabécares y bribris, principalmente) tenían fuerte arraigo con la suya propia.

Más de 3 siglos después aún ellos preservan su fortaleza espiritual y buena parte de sus creencias. Los cabécares protegen las suyas en San José Cabécar, donde la entrada de extranjeros es prohibida. Esa aldea, en tiempos de Presberi, había sido el cuartel general de los soldados españoles que capturaron al hoy Héroe Nacional.

Hoy, 309 años después, en Talamanca el cristianismo -hoy evangélico y de otras denominaciones protestantes- sigue tratando de extender su doctrina, ante la resistencia de los bribris y cabécares que prefieren compartir su cosmovisión, una lucha de nunca acabar.

Foto: Ticovisión.com

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