La frustración del Banco Central (ante la devaluación del colón) ◘ Voz Propia

La frustración del Banco Central se debe al sistema de devaluaciones actual: repase esta historia de cómo se maneja el tipo de cambio en este didáctico artículo del economista William Hayden.

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Por William Hayden Quintero. El nuevo jerarca del Banco Central, Róger Madrigal, en declaración que le publica hoy La Nación en la página 11 se declara prácticamente impotente para controlar las alzas en el tipo de cambio. Dice: “Alza en dólar obedece a variables que el país debe afrontar… y frente a estas situaciones es poco lo que el Central puede hacer… El Banco tiene una política, esa política no es nueva: Es una política que existe desde el 13 de octubre del 2006. Hay detalles, bemoles, decisiones, pero la política es la misma que se decidió hace 16 años”.

Concuerdo con él que en la situación actual es poco lo que puede hacer el Banco para bajar a niveles sostenibles y sin tanta afectación el precio del dólar; pero me extraña que siendo un funcionario de muchos años en el banco desconozca la historia cambiaria del país.

La política cambiaria que hoy se aplica no viene del 13 de octubre del 2006. Recordemos que en esa fecha nuestro recordado amigo don Francisco de Paula Gutiérrez (+), desesperado por el fracaso de la política de grandes devaluaciones adoptó el Sistema de Flotación Sucia con Bandas Cambiarias, en el cual el tipo de cambio fluctuaba entre un piso y un techo que subían ambos o bajaban paralelamente y el Banco intervenía en el mercado para evitar que el tipo de cambio cayera por debajo del piso o subiera por encima del techo. Este sistema fue un laboratorio con muchas pruebas de ensayo y error y al final en junio del 2014 se optó por dejar un piso fijo (¢500.00) y un techo móvil hacia arriba.

Banco Central maneja el tipo de cambio.
Banco Central de Costa Rica.

El 31 de enero del 2015 se abandonaron estos sistemas y se optó por el que tenemos actualmente de Flotación Administrada, en donde se supone que el mercado con sus leyes de oferta y demanda va determinando el tipo de cambio, pero el banco compra y vende divisas para atenuar las fuerzas del mercado y tratar de mantener un tipo de cambio estable pero que en realidad es un sistema generalizado de minidevaluaciones; al final el dólar siempre es más caro.

¿Cómo han evolucionado en la realidad estos sistemas? Veamos. El 13 de Octubre del 2006 cuando se adoptó el sistema de bandas cambiarias, el tipo de cambio promedio de compra y venta del dólar fue de ¢522.06 y al 31 de enero del 2015 cuando se abandonan los sistemas analizados fue ¢536.97. Se dio en 9 años y tres meses una devaluación de ¢14.91 equivalente al 2.86%, lo que equivale a una devaluación mensual de ¢0.13, o de 0.02%. En realidad el sistema de bandas y su posterior hibrido fueron efectivos, con poca devaluación y muy cercano a mantener un tipo de cambio fijo alrededor de los ¢500.00 por dólar y por eso los llamo de Nano-devaluaciones.

En cambio, del 31 de enero del 2015 al 31 de mayo del 2022, en 7 años, el tipo de cambio ha variado de ¢536.97 a ¢689.74, con una devaluación de ¢152.77 equivalente al 28.45%, o sea de ¢21.82 por año para un 4.06%. Se deprende entonces que el sistema actual de grandes devaluaciones no sirve, ya que con una devaluación anual promedio de ¢21.82 (4.06%) versus ¢0.13 (0.025) nada que ver.

Estructuralmente nuestro sistema productivo y de comercio exterior es deficitario en la generación de divisas y en consecuencia como la demanda (importaciones, servicio de la deuda externa, compra de títulos en dólares) siempre supera a la oferta, (exportaciones, turismo, inversión extranjera) el colón se va depreciando frente al dólar y los intentos de las autoridades no lo pueden evitar, a lo sumo las políticas cambiarias trataron o tratan de aminorar esa depreciación con nanos o minis devaluaciones para evitar las grandes devaluaciones. Pero además de estas deficiencias estructurales, estamos expuestos a los choques externos de las economías mundiales, y ahora con la guerra de Ucrania y Rusia y su efecto perverso al alza en los precios de muchos de los productos que importamos, está presionando la demanda de divisas y dado que la oferta sigue siendo la misma estamos expuestos a mayores depreciaciones (devaluaciones) por más que el Banco Central siga quemando las reservas inyectando dólares al mercado.

Curso de escritura

Tiene razón el jerarca del Banco Central. Es poco lo que pueden hacer, así es que preparémonos para devaluaciones altas, una mayor inflación por el mayor precio de los productos y bienes importados en la canasta básica del INEP, haciendo nulos los intentos de la administración Chaves de bajar el costo de vida.

Además, el sistema cambiario por sus deficiencias estructurales es injusto. Con las devaluaciones se enriquecen los que generan dólares (exportadores-turismo) que se frotan las manos para que el precio del dólar siga subiendo porque al liquidar sus dólares reciben más colones (ganancia inesperada), pero perjudica a todos los que no generan dólares (importadores-deudores) porque tienen que pagar más colones por comprar un dólar (pérdida inesperada).

Este sistema por lo tanto acentúa las tantas desiguales que hay en el país y estamos condenados a perpetuarlas al menos que cambiemos estructuralmente la generación de divisas dándole vuelta a la tortilla y pasemos a que las exportaciones superen a las importaciones, por ejemplo, explotando y comercializando las riquezas naturales, regalo de Dios y que tenemos enterradas. Otra salida para eliminar este sistema injusto y sustituirlo por uno justo consiste en dolarizar la economía, en donde ya no necesitaríamos al Banco Central jugando de casita y quemando reservas sosteniendo un tipo de cambio insostenible.

Si el presidente Chaves quiere trascender en la historia económica del país debería a estudiar estas u otra posibilidades que se alejen de más de lo mismo.

William Hayden Quintero. Economista ex director del Banco Nacional de Costa Rica y ahora consultor independiente en el sector de banca de inversiones en Hayden & Asociados.

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