La fiesta se le salió de las manos a Costa Rica: 294 nuevos y 56 en hospital

Esto debe pararse ahora o ya para el fin de semana será muy tarde. Se acabó la fiesta y que regrese la sensatez y el buen criterio en todos, incluso en quienes han fallado hasta hoy.

Foto con fines ilustrativos.

OPINIÓN. No extraña, se trata de algo muy idiosincrático en el costarricense, pero en este caso -una vez más- ya no se trata de un juego, sino de la vida de cientos de personas en Costa Rica.

La celebración patriotera de que somos potencia mundial y ejemplo mundial por el esfuerzo realizado frente al Covid-19, hoy se deshace en nuestras manos por la gran irresponsabilidad de algunos, de los mismos de siempre.

Costa Rica vive arrastrando el lastre de un grupo de “ticos” que no merecen llamarse ticos, digámoslo con certeza y directo. ¿Cómo diantres puede llamarse tico un infeliz que contagia a sus seres queridos por andar de fiesta en fiesta y no poder cumplir unas cuantas reglas sociales?

También están los “portamí” que no toman medidas porque a ellos no les pasará nada, hasta que enferman a sus padres o familiares y se dan cuenta de su error cuando ya es tarde. Luego son las víctimas y culpan a los demás: al Gobierno, a la CCSS, a los médicos, a los mismos contagiados por él.

Hay datos contundentes: hace una semana teníamos 12 fallecidos, hoy 17; había menos de 30 personas hospitalizadas, hoy 56; había 3 personas en cuidados intensivos, hoy 6.

Hoy miércoles 1 de julio esto parece una broma de mal gusto: 294 casos nuevos. Ayer hubo 190 casos en un día -y era el dato más elevado que teníamos-, es decir, hoy llegamos a 104 casos más. Cumplimos así el umbral que el Dr. Mario Ruiz, gerente médico de la CCSS, anunció con toda claridad el domingo: estamos a 3 semanas de saturar el sistema hospitalario si tenemos 250 casos diarios. Y no costó mucho llegar a ese número, es más, lo sobrepasamos muy rápido.

Hoy las autoridades reiteraron: en una semana podríamos estar saturando al CEACO (antiguo Cenare) y no faltará una o dos semanas más para saturar todo el sistema hospitalario de la CCSS. Y entonces, ahora sí, sálvese quien pueda pagar una UCI en un hospital privado.

La estupidez, no puede llamarse de otra manera, nos está dando una sacudida. Tenemos que poner a los irresponsables en su lugar o seguirnos jodiendo todos, es hora de que las comunidades reaccionen y generen sus propios mecanismos de defensa contra esas personas que son -insisto- un lastre para un pueblo como el nuestro.

Nuestra Constitución Política tolera a los inútiles en nombre de la libertad, lo sabemos, pero en una situación de peligro extremo como esta, quizás podríamos hablar de un estado de excepción provisional.

Aún cuesta digerir que haya inescrupulosos que salen a las redes sociales a decir que se trata de una terapia del miedo o que son las muertes “tolerables” para no afectar la economía, gente que habla mierda porque están en ventaja y no le ha tocado la desgracia de vivir la pobreza o no tener los recursos para salvar su vida. Esos son otros lastres para la sociedad, porque aunque su capital produce cosas y trabajos, ellos no tienen respeto de la vida de los demás.

Posiblemente son los mismos que se encierran en los bares ebrios después de la hora permitida, los que no respetan las distancias y piensan que todo es un vacilón o un invento de los iluminatis, los que planean sus fiestas de cumpleaños o de compas escondidos en patios o predios donde la Fuerza Pública no llega y todas esas alimañas que enferman nuestro país. No tienen respeto a la vida humana.

Ojalá esta vez, como antes ha sucedido, se aplique aquella idea de don Ricardo Jiménez Oreamuno: “los costarricenses somos como las mulas, solamente cuando estamos al borde del precipicio sabemos reaccionar a tiempo” (en mis palabras).

Como sea, ya se acabó la fiesta. Este receso de media pandemia debe terminar de inmediato, se enoje quien se enoje. Es muy lamentable por el comercio y la economía, pero la gente vulnerable no debe pagar la irresponsabilidad de otras personas, como los chiquitos lindos de Escazú o las familias inconscientes de Alajuelita o los trabajadores idiotas que llevan a sus casas el contagio.

El Gobierno ha informado que mañana vendrá con nuevas medidas restrictivas. ¡Por supuesto! ¿Qué esperaban? ¿Acaso otra fiesta? Esto debe pararse ahora o ya para el fin de semana será muy tarde. Se acabó la fiesta y que regrese la sensatez y el buen criterio en todos, incluso en quienes han fallado hasta hoy.

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