La errática propuesta del Gobierno carga sobre la clase media otra vez y no se vale ◘ Opinión

“Aparte de la propuesta de Gobierno, está el valioso proyecto del diputado Welmer Ramos para establecer la Renta Mundial, que debe impulsarse sin miedo y de manera decidida, tanto por el pueblo como por el Gobierno”.

Me preguntaron qué pienso de la propuesta del Gobierno y respondí que lo iba a madurar. Bueno, ya esto tiene color y es hora de plantear por qué pienso que el Gobierno se equivoca.

Parto del hecho de que se necesitan medidas y no es fácil tomar decisiones en ningún caso. Cualquier medida tendrá pros y contras, amigos y enemigos, así es la política, el arte de lo posible con daños colaterales inevitables para unos u otros.

Sin embargo, no estoy de acuerdo con esta propuesta. Me parece evidente la carga que se pone en los hombros y espaldas de los trabajadores, así como pequeñas y medianas empresas. Es decir, en la clase media de este país, la base del balance social que gozamos desde el inicio de la Segunda República.

En el Plan Fiscal se le cargó a esa clase media y ahora se pretende otra vez hacerlo. Y eso indudablemente ya no me parece justo.

En su mayoría esta propuesta no solamente es inviable, sino que injusta y parece elaborada por gente que vive en una nube de cristal y no comprende la realidad social que vivimos actualmente. Ni siquiera culpo al presidente. Solamente lo responsabilizo por confiar en estos tecnócratas economistas del entramado financiero nacional (Hacienda, Banco Central, ABC, Sugef…) sin visión social y sin poder observar más allá de sus números cerrados mientras les permita proteger al gran capital. Ya no me queda duda de eso y es una pena. Y debo decirlo.

Caso por caso, esta propuesta tiene medidas más impopulares que otras. En mi humilde opinión, la cosa va así:

1) Impuesto a las transferencias: No va, el comercio electrónico es hoy vital para la sobrevivencia de las PYMES mediante la FinTech. Este es un impuesto oportunista y lamentable, aunque sea poco el rebajo. Ya suficiente tenemos con el atraco que nos realizan las empresas financieras mediante el Sinpe, con comisiones muy altas, o las comisiones uso de Paypal, BNCR y otras plataformas para cobrar en Internet. El mercadeo electrónico se encarece terriblemente y eso inhibe el consumo.

2) El 0.5% a la propiedad es un asalto a mano armada. Un 200% más de impuesto a la propiedad arriesgando el patrimonio de personas que se han esforzado por su casa es una injusticia que no aguanta más palabras.

3) El aumento a la renta, los salarios superiores a ¢830.000, que ya estaban cargados con otras rentas ahora con aumento del 2.5% o más según el monto. Inadmisible, ya no aguantan más. Muchas de estas personas -sino todas- tienen deudas grandes, incluyendo el pago de su patrimonio (casa, carro, estudios). Es un ataque a la clase media directo al hígado. No se vale.

4) Impuesto del 5% a las remesas. Es un aporte de los extranjeros que reciben de este país ayuda, trabajo y oportunidad. No tengo objeción, aunque reconozco que es duro para esos trabajadores, pero ahora les toca aportar. El Estado les ha apoyado mucho en diversas maneras.

5) Venta de activos. Bicsa, está bien. Ya es hora de vender Recope, antes de que no valga nada y si es que alguien se interesa en esa empresa estatal, pero eso sí, con apertura del mercado total. Y seguir la descarbonización. Sobre venta de Fanal tengo sentimientos encontrados, no creo que aporte mucho y si se administra bien puede transformarse para beneficio social con su rentabilidad. Que vender el BCR, INS o ICE, ni se menciona; son las joyas de la abuela, el resguardo económico y generan mucho y buen empleo. La empresa privada reduce el personal para aumentar la rentabilidad y eso genera desempleo. La privatización ha demostrado ser la peor medida en todos los países donde se aplicó, pero los sindicatos tampoco ayudan y su comportamiento errático más bien empujan al pueblo a favor de la venta de esas empresas.

6) Disminuir al 50% la deuda política. Ni modo, tiempos apremiantes exigen esas medidas. La deuda política es un resguardo para los partidos que NO son financiados por el gran capital a cambio de grandes favores económicos cuando están en el poder. Partidos que no tienen financiamiento privado porque no se venden a oscuros intereses tienen en la deuda política una posibilidad de competir. Pero temporalmente, unos 6 años, se puede rebajar.

7) Rebajar el 5% de las cargas sociales a empresas. ¿Y por qué no un 4% a empresas y al menos un 1% al trabajador para que parezca proporcional? Pero está bien la medida, porque el Estado financiará a la CCSS por otro lado y es temporal.

8) Movilidad voluntaria y fusión de instituciones duplicadas. Genial, adelante, creo que hay consenso.

9) Impuesto de 2,5% a la renta neta de personas o empresas de más de ¢3.6 millones. Pondría un umbral más alto: ¢5 millones o más. Este impuesto y el de rentas brutas de empresas sí deben mantenerse, el que no es viable es a los trabajadores que ganan más de ¢830.000. Ahora bien, se podría proponer no aplicar el impuesto a la renta si contratan personal nuevo en los siguientes 12 meses (sujeto a comprobación mediante planilla CCSS) como incentivo para el crecimiento y el empleo.

10) Exoneraciones y exenciones. Eliminar la exoneración al salario escolar es otro golpe bajo al asalariado y la clase media, como ya hemos visto. Por lo demás, no tengo objeción. Pero aquí viene el tema de las zonas francas, las que ya no pueden seguir siendo las ticas lindas comiendo coctel de camarones mientras los demás pan con salchichón barato. No se vale. Las exoneraciones deben recalcularse y por Ley de la República, de manera temporal, eliminarse o modificarse. Que paguen por lo menos la mitad del impuesto de renta y la totalidad del IVA en compra de materiales.

Aparte de la propuesta de Gobierno, está el valioso proyecto del diputado Welmer Ramos para establecer la Renta Mundial, que debe impulsarse sin miedo y de manera decidida, tanto por el pueblo como por el Gobierno. Es una medida que no está en el plan de Gobierno, pero debería estar. Desde el gobierno de Laura Chinchilla se viene hablando de esta medida para evitar fuga de capitales a paraísos fiscales y, con ello, evasión del impuesto a las grandes ganancias de transnacionales.

Pues no, en esta oportunidad no puedo estar con el Gobierno ni defender sus medidas, como tampoco he estado de acuerdo en otras oportunidades. La administración de Carlos Alvarado se equivoca y debe rectificar, estudiar de nuevo y valorar todo el espectro de propuestas que se vienen planteando en la mesa. Que, de todas formas, aceptar que uno se equivoca es evidencia de virtud y mérito.

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