La educación duerme el sueño de los justos, ¿y usted qué hace?

Mientras tanto, los verdaderos problemas de la educación ahí seguirán, ahí estarán inermes, olvidados y dormidos, perpetuando a nuestra educación como una de las que más invierte y tiene menor éxito en el planeta.

Imagen: Detalle del libro “En el brillo de sus ojos: una experiencia en educación alternativa” de Esperanza Chacón, Editorial CulturaCR.

OPINIÓN. Y vendrán las pruebas Faro, la educación dual y los baños neutros ahí estarán y nada cambiará; porque la gran mayoría en el fondo no tiene problemas con eso, porque nada importante ni razonable hay en contra de estos proyectos, porque en el fondo ni siquiera a los sindicatos ni a los educadores les molestan esos proyectos… porque solamente han sido excusas para la rebeldía y otros intereses creados.

Y vendrán como vinieron -y ya están instauradas- la unión libre (cuando la gente se alarmaba porque solo el matrimonio era “permitido”), las guías sexuales que han logrado disminuir el embarazo adolescente y la sexualidad irresponsable, la fecundación in vitro que le ha permitido a parejas recuperar su ilusión de ser padres, el matrimonio gay, las leyes de protección contra la violencia doméstica (con todo y sus problemas que deben corregirse) y otros ejemplos que podríamos listar.

Ahora bien, aquí viene lo realmente importante: en el fondo los verdaderos y más importantes problemas de la educación siguen durmiendo el sueño de los justos. No hay interés en los actores para enfrentarlos y buscarles soluciones consistentes: ni el MEP hace lo que debería, ni a los sindicatos les importa (porque no lo demuestran), ni los políticos quieren echarse encima ese toro, ni los docentes quieren más trabajo, ni los padres de familia se ocupan, ni los ciudadanos en general son conscientes de lo que sucede.

Sucede que tenemos una educación de decadencia, una educación en retroceso que sigue enseñando como se hacía hace 100 años (centrada en un aula sin estímulos para el aprendizaje y la lectura, memorística, evalucionista, sin creatividad, sin aplicar los nuevos modelos educativos que tienen éxito en el mundo y en los países avanzados en este tema, que no concibe cambios más allá de parches lentos e inefectivos).

Enfrentamos el gran problema de una educación creada para producir empleados de factorías, con universidades privadas cuyo interés es producir títulos más que experiencias académicas que enriquezcan, con universidades públicas anquilosadas que no aportan ya nada para el cambio, con un Ministerio de Educación que sigue siendo un dinosaurio (gigante y torpe) a pesar de los esfuerzos de algunos, de un gremio de educadores más preocupado por sus beneficios egoístas que por la enseñanza de sus estudiantes; que es incluso capaz de manipular a los estudiantes para defender sus beneficios.

Detrás de esas excusas y esas omisiones a los grandes problemas de la educación costarricense actual, hay otras motivaciones e intereses, como evitar la prohibición de huelgas en la educación o los beneficios laborales que podrían estar en riesgo. Y tienen todo el derecho a defender sus beneficios y manifestarse en contra de quienes desean perjudicarles.

El punto es que mientras sigamos haciendo ficción de la realidad y sigamos buscando excusas nunca podremos solucionar nada. Porque hay caminos en la realidad que ya no volverán, como quieren los fundamentalistas, y aunque cuesten, las cosas seguirán avanzando y se realizarán, porque el mundo cambia y avanza tarde o temprano (y el Medievo ya pasó).

Hoy los sindicalistas usan el pretexto de los valores religiosos, aunque en el fondo no les importen, por eso sus luchas se han deslegitimado en la población. Quizás los sindicatos de la educación deberían ser más honestos y decirle al pueblo, con firmeza, por lo que realmente luchan, y quizás así el pueblo entienda y los apoye; pero mientras sigan con la manipulación, con las mentiras y con las excusas, con esos paros laborales irresponsables que perjudican al mismo pueblo, entonces todo seguirá igual: yéndose por el retrete.

Mientras tanto, los verdaderos problemas de la educación ahí seguirán, ahí estarán inermes, olvidados y dormidos, perpetuando a nuestra educación como una de las que más invierte y tiene menor éxito en el planeta. Es decir, en un fracaso innegable y doloroso. Y nadie habrá hecho lo necesario para cambiar eso…

Costa Rica necesita un Gobierno que decida con fuerza entender que es necesaria una Reforma Educativa, una en la que los docentes también hagan su parte para mejorar en todos los renglones y que llene de entusiasmo y esperanza de nuevo al sector, sin la influencia perniciosa de líderes sindicales que solamente quieren destruir, de manera permanente y sistemática, cualquier proyecto que nazca del Gobierno de turno.

El MEP, los sindicatos, los padres y las madres de familias, deben cambiar, se requiere un cambio cultural importante. ¿Quién se atreve?

NOTA: Las opiniones vertidas en este medio de comunicación corresponden al autor del escrito y no necesariamente a la línea editorial de este medio de comunicación.

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