La destrucción que impera: 3 casos actuales (Reporte CR)

Tres situaciones de la actual coyuntura que presentan controversia porque impera al destrucción ante quienes trabajan para construir.

Cuando hablamos de educación, cultura y política en Costa Rica, tenemos que hablar hoy de quienes destruyen lo que otros construyen.

◘ El Centro de Cine construye producción audiovisual propia, genera empleo y dinamiza una industria que en Costa Rica se enfrenta a limitaciones de financiamiento bastante notables. Fondos como «El Fauno» dan oportunidad a proyectos inclusivo y valiosos de gestarse, también con la contraparte privada. Pero una diputada, con el apoyo de otros diputados, se encarga de destruir lo que el Centro de Cine hace, al mermarle en ¢100 millones su presupuesto: ergo, menos cine habrá en el 2020. Y menos empleo y menos entusiasmo por el sétimo arte.

◘ Durante años, mediante el FEES, los costarricenses financiamos a las universidades públicas. Y gracias a eso personas como yo pudieron estudiar a nivel superior, tener becas y residencia. Eso no solamente lo comprendo bien, lo he vivido y lo agradezco profundamente. Yo estudié en el edificio viejo de Ciencias Sociales, con miedo a un terremoto siempre y en aquellas condiciones que muchos conocimos. Incluso en mi época los «grafitis» y carteles destruían aquel viejo edificio. Hoy hacen lo mismo con el nuevo, y como ayer, me parece una protesta destructiva y negativa. Es la protesta anarquista que no quieren asumir deberes, pero siempre reclama derechos. Todos los ticos pagamos esos edificios y esa educación, es decir, la construimos para que exista, y no se vale que unos cuantos arrogantes con necesidad de pretenderse muy rebeldes, la destruyan. Porque igualmente nosotros deberemos pagar la nueva pintada. ¿Es que acaso no hay otras formas de manifestarse de manera contundente en una época de redes sociales y tantas posibilidades y recursos? Eso no es protesta social, eso es el berrinche del violento sin razón.

◘ El diputado Welmer Ramos, de quien conocemos sus cualidades de estadista y comprometido con la gente, ha venido impulsando una ley contra la usura en los créditos. Una ley avanzada, que ha construido paso a paso en las comisiones legislativas y logrando el apoyo de sus colegas diputados. Además, un proyecto sólido que se basa en criterios universitarios y de profesionales e instituciones también comprometidas para definir las tasas de usura en porcentaje superiores a 35% aproximadamente. Pero otros pretenden decir que una tasa de usura es del 65%. Eso sería normar y legalizar la usura. Destruyen un proyecto para el pueblo. Y ahora viene, para colmo de males, el Gobierno a presentar otro proyecto contra la usura que da al Banco Central la decisión de definir la tasa de usura según la coyuntura. ¿Con qué propósito destruir el buen camino andado a favor de la gente? No se vale señor presidente, mal hecho.

Lo anterior no obsta que haya un espíritu crítico y que la protesta social sea válida. De ninguna manera el razonamiento y el análisis crítico pueden ser disminuidos, pero primero debe cumplir con los requisitos para que podamos considerarlo así; no se vale hacer protesta basados en información falsa o ignorancia de lo que realmente sucede, no se vale serruchar el piso de quienes construyen y aportan a la sociedad solo por jugar de rebeldes sin causa, no se vale gobernar solamente para unos grupos en detrimento del pueblo amplio.

Imagen: Pintura de Rodolfo Stanley, solamente para efectos ilustrativos.

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