La Costa Rica campeona ambiental del vaso medio lleno

Hay quienes prefieren ver siempre el vaso medio vacío. Está bien, porque así podemos hacer el balance sobre la situación ambiental que nos presenta la realidad.

OPINIÓN. Cuestionan por ahí que si Costa Rica es el mejor del planeta conservando, según la ONU, cómo estarán los demás países.

Esa es la expresión de quien solamente puede ver siempre lo que se hace mal, sin poder sumar lo bueno, de quien siempre ve el vaso medio vacío. Pero está bien, me explico a continuación.

Ciertamente tenemos serios problemas ecológicos: las piñeras son el primero, el uso de plaguicidas en esos cultivos de extensión y en nuestra agricultura, pero además la contaminación en las ciudades con el mal uso de desechos, la carencia de una cultura de conservación y de reciclaje, la ganadería extensiva, entre otros que conocemos.

El tema agrario es particularmente sensible, porque hablamos de conservación versus alimentación y economía. La exportación de piña, por ejemplo, es significativa para el país y su balanza comercial de pagos, amén del trabajo que produce, mal pagado y desprotegido, pero trabajo al fin que disminuye los preocupantes indicadores de desempleo.

Pero además el tema de la ganadería y, en general, de nuestros agricultores que normalmente representan dignidad nacional y trabajo honrado, aunque una buena parte de ellos carece de conciencia ambiental.

AMBIENTE
Costa Rica recibe máximo galardón
de la ONU por protección ambiental
El mejor hotel del mundo está en
Costa Rica según Tripadvisor
Más de 112 artistas piden a
Carlos Alvarado acción contra la expansión piñera

El punto es que lograr una agro-ecología es un propósito difícil y necesitará mucho empeño y cambios culturales que no serán de la noche a la mañana. Así las cosas, es un tema complejo que puesto en balance requiere un análisis desde ambas partes, no solamente se trata de criticar a partir del panfleto ecologista o discriminar al ambientalista a partir del panfleto economicista.

Sin embargo, en términos de conservación solo hace unas semanas quedó prohibido el estereofón, el plástico poco a poco va siendo combatido y reducido en su uso diario, tenemos la industria turística más ecológica del mundo, tenemos el mayor aumento en la cobertura boscosa o forestal de la gran mayoría de países (logramos como nadie revertir la deforestación de un 20 a un 55%, según los últimos datos que conocí), tenemos el mayor área protegida per cápita de la mayoría de países, el 5% de la biodiversidad del mundo conservada, hay programas de reciclaje de vidrio y otros materiales que aunque deficientes es mejor que antes cuando nada o muy poco se reciclaba, estamos en un proceso de descarbonización sin precedentes y sin comparación en el mundo, producimos la gran mayoría de energías limpias y en eso una institución estatal sólida como el ICE, entre otras cosas a sumar.

Tenemos un legado de conservación y ahora tenemos metas de conservación que se han venido logrando. Podemos estar contentos, aunque siempre tenemos mucho más por hacer.

De hecho, nuestro gran problema ambiental no proviene del Estado, es más bien el Estado (no digo el Gobierno) el que se ha encargado de proteger el ambiente. Proviene de la ciudadanía: de los vehículos que queman hidrocarburos diariamente (del egoísta que viaja al trabajo solo, por ejemplo), de las casas que NO reciclan ni reutilizan nada de nada, de la gente puerca que tira su basura a la calle o acera, de la gente que desperdicia energía y, claro está, de esas transnacionales y nacionales que contaminan nuestras aguas con plaguicidas y esterilizan nuestros suelos con cultivos como la piña y el banano, o actividades como la ganadería extensiva. Pero tenemos que comer y hay cosas que pueden hacerse y NO las hacen algunos para conservar.

Usar el tema ambiental como si fuera logro del Gobierno, o como si fuera desacierto del Gobierno pasa por el desconocimiento, la mala intención y el absurdo. El tema ambiental depende de nosotros desde casa y en la calle, desde las empresas en que trabajamos y, claro está, desde las políticas ambientales que el Estado ejecute o no para su protección. Y tenga presente que el Estado NO es el Gobierno, que el Gobierno es una parte del Estado y es una parte temporal, de coyuntura. El Estado costarricense, en cambio, ha venido manteniendo políticas exitosas de preservación del ambiente que DEBEMOS RECONOCER también.

Los temas mejor siempre en balance. La crítica irreflexiva, la politiquería y la ignorancia sobre la realidad siempre serán un problema nacional.

Este es un artículo de opinión y los criterios emitidos son responsabilidad del creador del artículo, no de este medio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios con Facebook