La conciencia infantil y el medievo adulto ◘ Voz Propia

Los humanos debemos sacudirnos con la conciencia infantil que nos revela por dónde vamos mal.

La conciencia infantil

Un día de estos un padre de familia iba regañando a su hija de unos 10 años porque estaba usando la mascarilla en la escuela. Le tomó agresivamente la mascarilla -puesta en la boca- con su mano y la sacudió. “Por qué usa eso, quién la obligó a hacerlo”, le reclamó. La niña, reponiéndose un poco de la regañada, le contestó: “Porque yo quise”. Y el tipo siguió molesto caminando. Ella no se la quitó.

Más adelante, mi hijo me contó que había visto un documental sobre la gripe española hace poco más de 100 años y que les preguntaron cosas a ellos sobre su preocupación al respecto. Y muchos dijeron -me cuenta él-, que les preocupaba llevar los virus a sus viejos (sus abuelos, padres, tíos…). Que no querían enfermar a quienes más aman y mucho menos causarles la muerte.

Hoy, todavía, unas 40 personas por semana en promedio fallecen por Covid-19 en los hospitales de Costa Rica.

Ellos y ellas saben, en su poca experiencia, que las medicinas los curan, que las vacunas evitan que se enfermen gravemente y que la prevención es muy importante. Aprendí desde la escuela que las vacunas no curan, que fortalecen el sistema inmune con una fracción mínima del agente destructor (el virus), hoy son incluso más avanzadas porque envían información genética (ARN mensajero o partícula Spyke, adenovirus, etc.) y eso logra que el sistema se defienda con éxito.

El medievo adulto

Mi punto es que esas cosas fundamentales de la ciencia hoy, que aprenden hoy los niños y aprendimos hace 40 años otros que éramos niños, hoy no lo saben y no entienden (no quieren hacerlo) un grupo de antivacunas que se ha encargado de divulgar mentiras, odios y rechazos a la ciencia que hoy, tanto así que jóvenes padres como el de esa niña, hasta les provoca agredir a sus hijos e hijas por puro dogma conspiracionista. Ese episodio me recordó la vulgar invasión del Hospital de Heredia.

Por ejemplo, si usted sigue diciendo que las vacunas no curan o no evitan que las personas se contagien, entonces usted claramente ignora qué es una vacuna, para qué sirve y cuáles son sus grandes beneficios. Hace 100 años, durante la gripe española, la gente no tuvo esas ventajas y conocimientos.

Viruela del mono

Entonces, ¿por qué usted quieren retroceder 100 años solamente “porque no cree”, cuando en realidad es que “no sabe de qué habla”? ¿Por qué una niña tiene que darnos el ejemplo a los adultos?

El culto y el dogma a la posverdad (“no creo en…”) proviene de los cultos, de las iglesias, lamentablemente. Reducir a la ciencia y a la sociedad a una expresión subjetiva y medieval como “no creo en eso” es -como el ejemplo que planteo- retroceder 100 años, pero más aún, en algunos casos incluso siglos: hacia la Edad Media, donde la Inquisición y la persecución de la razón (el conocimiento y la ciencia) en este planeta eran comunes.

El fanatismo, como el dogmatismo, son una pandemia humana por sí mismas.

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