Irresponsabilidad cívica de un titular ◘ Opinión

“Que en medio de una pandemia, y de la crisis económica que trajo consigo, se valga de esa incidencia para echar gasolina al fuego, no es sino un acto de gravísima irresponsabilidad cívica.”

Carlos Francisco Echeverría. OPINIÓN. Irresponsabilidad. “Aumento salarial revela caótica gestión del Gobierno”. Ese es el titular de primera página de La Nación de hoy. ¿Qué es lo que entenderá el 90% de los lectores, que solo leen el titular? Obviamente, que el aumento salarial de alguna forma es un síntoma de que la gestión del Gobierno como un todo es un caos. 

Menos mal que en Costa Rica no hay ejército, porque un titular como ese despertaría fuertes tentaciones en los coroneles. Menos mal, también, que la gente ha sido testigo de un buen manejo de la epidemia, y por lo tanto la idea de una “caótica gestión” del Gobierno como un todo no se venderá tan fácilmente, aunque sí hallará terreno fértil, por supuesto, entre sus adversarios y entre los apocalípticos de siempre.

Pero veamos qué es lo que hay detrás del famoso titular. Si se lee con atención la nota, es claro que todos los miembros del gabinete estuvieron de acuerdo en posponer el aumento salarial de este año a los empleados públicos. No hay allí discordia alguna.

A la hora de aplicar la medida, sin embargo, al entonces ministro de Hacienda (cuyo compromiso con la reducción del gasto fue siempre evidente) le surgió una duda de orden jurídico, por lo que decidió consultar a la Procuraduría General de la República. En su consulta solicitó pedir criterio a los despachos de Presidencia, Trabajo y Planificación, obviamente por tratarse de un tema técnico-jurídico a resolver, no porque hubiera discordia sobre el “propósito común”, para usar el lenguaje de La Nación. No hay nada extraño en esto. La Procuraduría es el abogado del Estado, es un órgano auxiliar del Poder Ejecutivo y existe precisamente para aclarar y resolver esas cosas.

Las ministras de Planificación y Trabajo no “firmaron en conjunto una respuesta contraria al criterio de Hacienda”, como dice La Nación, por la sencilla razón de que lo que hizo Hacienda fue simplemente una consulta.

La Procuraduría, por su parte, evadió el fondo del asunto y se limitó a señalar que hay una diferencia entre “revocar” y “derogar”. Debido a ese lavado de manos de la Procuraduría, el asunto de cuándo se debe pagar ese aumento (que es lo único que está en discusión) sigue en el limbo, y al nuevo ministro de Hacienda no le queda más remedio que renovar la consulta.

Eso es todo lo que hay, señoras y señores. Una duda técnico-jurídica sobre cuándo hay que pagar el aumento salarial. Un punto sobre el que no se han puesto de acuerdo los abogados, cosa que no sorprenderá a nadie. Un tropiezo en la ejecución de un decreto en cuyo fin todo el gabinete parece estar de acuerdo.

Eso es lo que La Nación llama en su titular “una caótica gestión del Gobierno”. Si La Nación cree que la gestión del Gobierno en general es un caos, que lo diga y que lo argumente. No le faltarán municiones. Pero que en medio de una pandemia, y de la crisis económica que trajo consigo, se valga de esa incidencia para echar gasolina al fuego, no es sino un acto de gravísima irresponsabilidad cívica.

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