Arqueóloga: “Festival de las esferas ha sido como una bofetada”

Geovanny Jiménez S. Unas semanas antes, la Municipalidad de San José y el Museo Nacional anunciaban con bombos y platillos a “Los Ajenos” y “La banda Chiqui Chiqui” para el Festival Nacional de las Esferas que se realizaría el fin de semana largo del 29 de abril al 1 de mayo.

Con esas actividades musicales y otras educativas se convocaba a la gente de la comunidad y de otros lugares entorno al valor arqueológico de las esferas de piedra del Diquis. Pero la propuesta del festival no fue diseñada para rendir tributo a las magníficas que fueron declaradas “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por la Unesco.

Como lo denuncia Ifigenia Quintanilla, antropóloga especialista en el tema de las esferas, el festival se convirtió en “una bofetada” para ella y muchos admiradores de este patrimonio indígena.

El contexto decepcionó a la especialista, “por las esferas perdidas entre la multitud, porque lo que estaba ocurriendo ahí no tenía nada que ver con el patrimonio arqueológico, con su revalorización, con la historia, con nada de lo que me había llevado a colaborar con ese festival”, expresa en un texto de su blog.

En muchas oportunidades atrás, Quintanilla ha dado charlas a estudiantes y visitantes del país y de otros países. No es su primera vez.

“Entiendo a los organizadores. Entiendo que quieran congregar gente. Entiendo que quieran alegrar el patrimonio. Entiendo que se hayan esforzado en no traer aburridos espectáculos culturales. Les respeto que las conferencias las dejen para entre semana. Comprendo que no promocionen los tours a ver los sitios con esferas con la misma vehemencia que lo hacen con la clásica carrera Las Esferas o con los grupos musicales”, expresa Quintanilla.

“Lo que no entiendo es cómo entienden los organizadores las esferas y lo que representan. Lo que no entiendo es porqué un festival orientado a la revalorización del patrimonio cultural, de fortalecimiento de la identidad local, de reconocimiento hacia los pueblos indígenas y su gran aporte a la historia colectiva, se vaya convirtiendo en la suma de actos sin contenido ni coherencia”, agrega.

Indica Quintanilla que no contó con recursos para ofrecer su conferencia y tuvo que buscar por sus propios medios transporte y cuando presentó sus gastos de transporte y alimentación los organizadores se mostraron sorprendidos. “¿Por qué lo hice? Sabía que no lo habían presupuestado y que solo comprometía a quienes se las entregara. La mirada de desconcierto de la coordinadora al verlas -no porque había comido caviar ni nada por el estilo, si no por el simple hecho de cobrar mi alimentación y parte del transporte- me confirmó que no estaba dentro de los planes de los organizadores pagar por mis gastos”, explica.

Sus preguntas son fulminantes: “Sé que a Los Ajenos no les faltó la cerveza que pidieron, ni los jugos, ni los chocolates. Mucho menos les faltó el pago por su hora y media de espectáculo. Entonces, ¿por qué hubo una mirada de asombro por las facturas de la comida de la arqueóloga especialista? ¿Por qué no pueden pensar que los que estudiamos eso que les da prestigio como comunidad, de eso de lo que ahora se sirven los políticos, también tiene un valor? ¿Es que mas bien, en mi caso como arqueóloga independiente, debo pagar por estar ahí?”

“Sabía que mi participación era secundaria. Que ser especialista en el tema no significaba nada. Que compartir y transmitir mi conocimiento sobre el tema principal del festival no podía competir con Los Ajenos ni con ningún otro espectáculo. Que putada, ¿no? Aun así, fui e hice lo que me comprometí hacer”, concluye.

“Mi pasada colaboración con el Festival de las Esferas ha sido como una bofetada”, escribió.

Fotos: Ifigenia Quintanilla.

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