6 de febrero de 2023

Falacias lógicas en el debate y su constante uso en redes sociales

En el debate en redes sociales las falacias lógicas son tan comunes como el engaño y la mentira. No engañe y no se deje engañar.

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El bajo nivel de argumentación que pulula en redes sociales responde en muchos casos al desconocimiento de las falacias lógicas que rigen el debate político.

Estas falacias construyen grandes mentiras y mitos al estilo del propagandista alemán Goebbels en la Segunda Guerra mundial: “miente y miente que algo queda”. En redes sociales se leen expresiones que no tienen ningún sustento en la realidad ni en los hechos que van conformando mentiras que finalmente son aceptadas como verdades de tanto ser repetidas por troles y personas que acostumbran transmitir odio.

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La lógica tiene en su haber una serie de falacias que eliminan la validez de gran cantidad de expresiones en redes sociales. Aquí repasamos algunas falacias lógicas y ponemos ejemplos actuales que se usan en redes sociales como Facebook.

Falacias lógicas no formales

Las falacias no formales son aquellas en las que el error del razonamiento tiene que ver con en el contenido de las premisas.

Falacia ad ignorantiam intenta dar por hecha la veracidad de una idea por el simple hecho de que no se puede demostrar lo contrario, es decir, que es falsa. Por ejemplo, cuando alguien dice que es cierto que hay una conspiración internacional para producir un virus y así enriquecer farmacéuticas con fabricación de vacunas, porque no se puede demostrar que sea falso.

La falacia ad verecundiam, o falacia de autoridad, vincula la veracidad de una proposición a la autoridad de quien la defiende, como si eso proporcionase una garantía absoluta. Por ejemplo, esos señores y señoras que dicen cosas como “ya pasé por donde asustan y a mí nadie me engaña, yo sé que digo y sé que es verdad”.

Argumento ad consequentiam. En este tipo de falacia se intenta hacer ver que la validez o no de una idea depende de si aquello que se puede inferir a partir de ella resulta deseable o indeseable. “La conducta homosexual no es natural, porque es indeseable ante los ojos de los cristianos y de Dios”, es una expresión que lo deja claro.

Generalización apresurada. Esta falacia es una generalización no fundamentada en datos suficientes. La generalización se puede realizar a partir de una comprobación, pero no sin aportar elementos, datos y hechos para demostrar lo que se dice. “Todos los políticos son corruptos” o “todos los del partido X son corruptos”, “la política es corrupta”, son ejemplos al respecto.

Falacia anecdótica. Tal y como su nombre indica, en la falacia anecdótica el problema está en que partimos de observaciones anecdóticas para llegar a conclusiones. Aquí el problema no es tanto la falta de información, tal y como ocurre en la generalización apresurada, sino más bien la mala calidad de la información de la que se parte.

Por ejemplo, cuando alguien dice que el costo de la vida bajó porque él ahora “siente” que compra más barato, aunque el Índice de Precios al Consumidor (la inflación) oficial basado en estudios científicos indique que esté muy alta.

Falacia del hombre de paja. En esta falacia no se critica las ideas del oponente, sino una imagen caricaturizada y manipulada de estas. La ridiculización o el sarcasmo de las ideas del contrincante, para evitar entrar al fondo de esas ideas y tener que comprobarlas.

Por ejemplo, en el debate en redes cuando algunos seguidores fanáticos recetan crema de rosas o reducen el debate a decir que quienes se manifiestan al contrario lo hacen por haber perdido las elecciones anteriores y tener “chimazón”, entre otras tonterías afines. También sucede el presidente Chaves, en conferencia de prensa, intenta ridiculizar preguntas de algunos medios de comunicación para no tener que contestar por el fondo lo que se le pregunta.

Post hoc ergo propter hoc. Se trata de un tipo de falacia en el que se da por sentado que si un fenómeno ocurre después de otro, es que está causado por este, a falta de más pruebas que indiquen que eso es así.

Los antivacunas Covid-19 son muy dados a usar esta falacia. Por ejemplo, cuando alguien tiene un problema de salud después de vacunado lo asumen como causa de la vacuna, aunque los mismos reportes de las autoridades de Salud demuestran que la vacuna Covid-19 causa los mismos efectos secundarios de las demás vacunas que existen. Por ejemplo, cuando decían que la viruela del mono era causada por las vacunas contra Covid-19.

Falacia ad hominem. Por medio de esta falacia se niega la veracidad de ciertas ideas o conclusiones resaltando las características negativas (más o menos distorsionadas y exageradas) de quien las defiende, en vez de criticar la idea en sí o el razonamiento que ha llevado a ella. Esta es la más común y usada por grupos de troles y el populismo político en redes sociales: buscar destruir al oponente para deslegitimar lo que dice.

Por ejemplo, cuando se trata de desacreditar al oponente en Facebook porque tiene una foto donde apoyó un político o partido político en una campaña anterior. “Como usted es un PAClover no tiene Dios y es ateo”, o “Qué se puede esperar de un ramasheko que no comprende nada de ciencia”.

Falacia de punto medio. En la falacia de punto medio, se adopta una posición pretendidamente equidistante sin tener en cuenta si toda la información considerada es igualmente válida y consistente.

“Ahora no tengo tiempo para ese montón de tonteras que de seguro son falsas”, es una expresión que sirve de ejemplo.

Falacia tu quoque. En este tipo de falacia informal, se crea la ilusión de refutar un argumento señalando que la persona que lo propone no actúa de manera consecuente con esa idea.

Por ejemplo, “Usted no tiene derecho a opinar sobre el aborto porque usted es hombre y no tiene que parir”. También expresiones como “usted no puede opinar sobre Dios porque usted es ateo” o aquello de que “usted qué sabe de ahorro si se la pasa gastando en todo”. Un criterio o una opinión importa por sus razonamientos, hechos y argumentos aportados, no por quien los da.

Falacia de composición. Este error a la hora de razonar ocurre cuando intentamos llegar a conclusiones acerca de un elemento partiendo de apreciaciones acerca de una de sus partes.

Generalizar que todo está mal porque una parte lo está. Por ejemplo, “todo el PLN está podrido, ya debería desaparecer”. Una muy común es cuando grupos de presión, como antivacunas, sindicalistas, seguidores de algún político y otros dicen que son la voz del pueblo y se arrogan la representación del pueblo o de los trabajadores. “Ahora el pueblo está con Chaves y vamos a desaparecer a los demás partidos políticos”, por ejemplo. O los sindicatos diciendo que defiende a los trabajadores, cuando solamente lo hacen con una parte de ellos: los empleados públicos. Hablan de todo, pero son una parte.

Falacias formales

Las falacias formales lo son no porque el contenido de la premisa no permita llegar a la conclusión a la que se ha llegado, sino porque la relación entre las premisas hace que la inferencia no sea válida.

Negación del antecedente. Este tipo de falacia parte de un condicional del tipo “si le doy un regalo, será mi amigo”, y cuando se niega el primer elemento, se infiere incorrectamente que el segundo también queda negado: “si no le doy un regalo, no será mi amigo”.

Por ejemplo, “si es del PUSC es un corrupto, si no es del PUSC no es corrupto”.

Afirmación del consecuente. En este tipo de falacia también se parte de un condicional, pero en este caso se afirma el segundo elemento y se infiere incorrectamente que el antecedente es verdadero.

“Si es mi amigo es porque le doy regalos”, por ejemplo. “Si no es del PUSC, es decente”.

Término medio no distribuido. En esta falacia el término medio de un silogismo, que es el que conecta dos proposiciones y no aparece en la conclusión, no cubre en las premisas a todos los elementos del conjunto.

Se trata de sacar conclusiones erróneas. Todo socialista es frenteamplista. Algunos no socialistas son frenteamplistas. Entonces, los no socialistas también son socialistas.

Tome en cuenta que estas son solamente 14 falacias lógicas, pero existen muchas y que podemos reconocer en redes sociales diariamente, principalmente entre los contertulios que menos tienen interés por argumentar con veracidad. Al respecto para ampliar.


Con información de este artículo de Adrián Triglia.

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