Esferas de piedra son observadas meticulosamente durante 6 semanas

Redacción. El Museo Nacional de Costa Rica, entidad encargada de los sitios arqueológicos con esferas de piedra del Valle del Diquis, informó que durante 6 semanas, varios renombrados especialistas estarán estudiando minuciosamente a los más importantes monolitos que nos ha dejando nuestra historia ancestral.

Desde 24 de abril y hasta el 23 de mayo, la temporada de campo de conservación se desarrolla con el fin diagnosticar el estado de deterioro de las seis esferas, con un énfasis especial en la esfera más grande hasta ahora registrada en Costa Rica, con un diámetro de más de 2.50 metros, ubicada en el sitio El Silencio, en la que se concentrarán los mayores esfuerzos de esta temporada, con al menos 20 días dedicados a esta escultura monumental.

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Aunque son 4 los sitios arqueológicos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en esta oportunidad la atención se encuentra en El Silencio y Finca 6, donde se encuentra el Museo de las Esferas y donde hay más esferas in situ, incluso bajo el suelo.

Según se informó, el equipo interdisciplinario de expertos que realiza los análisis es liderado por Isabel Medina-González, restauradora y doctora en Arqueología con especialidad en Patrimonio Cultural y Museos; apoyada Valeria Villalbazo, Licenciada en Restauración y profesora adjunta de Isabel Medina, ambas de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (ENCRyM-INAH), México.

Por parte del Museo Nacional de Costa Rica participa un grupo de once personas de las especialidades de arqueología, conservación, escultura y técnicos en la protección del patrimonio, entre los que destacan el restaurador Alfredo Duncan y los arqueólogos Javier Fallas, Adrián Badilla y Francisco Corrales.

La doctora Medina-González explicó que, en los primeros días de la temporada, se realizó un monitoreo de las esferas en Finca 6 para revisar el estado de conservación de su cenit, la parte no enterrada de estas esculturas, la más alterada ya que está expuesta a agentes de intemperismo natural, tales como la temperatura, la humedad (lluvia, escorrentias y nivel freático) y biocolonización, entre otros. Este monitoreo buscó evaluar el avance de las alteraciones de las esferas de un año a otro, ya que se realizó un registro fotográfico nuevo, una revisión comparativa de esquemas de alteración –que consistió en valorar lo observado en esta ocasión en relación a lo documentado en 2017–, una evaluación simple sobre el desempeño de pruebas de pastas de sacrificio/protección y testigos aplicados hace un año.

Detalle importante a destacar es que los estudios también permitieron abordar el impacto de la tormenta tropical Nate en las esferas, que durante su paso en setiembre de 2017 afectó considerablemente a la zona Sur, incluyendo a los sitios arqueológicos que se inundaron, quedando una capa de sedimentos, que en algunos sectores alcanzó hasta 18 cm de altura y cubrió gran parte de los terrenos y de los monolitos.

Un aporte significativo de esta temporada 2018 es que se implementaron exámenes fisico-químicos in situ, todos ellos estandarizados conforme a la literatura internacional, los cuales significan el empleo de equipos y procedimientos específicos para medir la dureza de la superficie de las esferas, la humedad y la temperatura superficiales, la presencia de sales, la textura  y la absorción de humedad del sustrato rocoso. Con estos análisis se logrará obtener medidas cuantitativas comparativas sobre el estado físico de las esferas, explicó la doctora Medina-González.

ESTUDIOS PRECEDENTES

En años anteriores, también se hicieron estudios sobre las esferas, con diferentes recursos. La primera temporada de campo derivada del convenio de colaboración entre México y Costa Rica en los sitios arqueológicos cacicales del Diquís tuvo lugar en julio de 2017. Con todo el material recopilado, los diagnósticos elaborados y las pruebas implementadas en aquel momento, se ha avanzado en el conocimiento de los monolitos y su entorno inmediato.

Durante el proyecto del MNCR se ha contado con un convenio con investigadores de la UCR en temas de geología, biocolonización y caracterización mineralógica. A la par, algunas muestras colectadas en años anteriores en Finca 6 y El Silencio, fueron analizadas en México para conocer las diferencias de materialidad que conforman las esferas.

A ello se sumaron análisis científicos de frontera de muestras controladas obtenidas en el 2017 de las esferas de Finca 6, gracias a la colaboración adhonorem del Dr. Manuel Espinosa Pesqueira, colaborador científico internacional del proyecto y responsable del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural –LANCIC- , sede ININ, México. El informe de los datos ya interpretados estará disponible a la brevedad para su incorporación en la toma de decisiones de conservación, explicó la Dra. Medina-González.

Otros estudios realizados en este caso por los especialistas de la ENCRyM-INAH consistieron en análisis microquímicos convencionales de muestras de suelo depositado alrededor de las esferas a diferentes profundidades: de la superficie, de la parte central y del fondo. Pruebas de dureza tradicionales, de color y análisis de pH de agua de lluvia complementaron el paquete de diagnóstico de ese año.

Los resultados obtenidos en 2016 y 2017 están siendo procesados para la conformación de un expediente de conservación, al cual ya se ha sumando un archivo documental de la historia de investigación de las esferas.

Fotos: Museo Nacional de Costa Rica.

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