¿Es la corrupción normal? ◘ Voz propia

¿Es la corrupción un proceso normal del quehacer político costarricense y hasta esperada sin importar quien gobierne?

OPINIÓN. Creo que muchos costarricenses -consciente o inconscientemente, a través de los años, escuchando y viendo el mismo discurso político, viejo, desgastado, populista, oportunista, corrupto y doble moral, independientemente de quién ocupe el poder- estamos cometiendo un “pecado mortal”.

Por Abel Víquez

Me explico: desgraciadamente una buena parte de nosotros y nosotras, hemos creído o introyectado dentro nuestro ser interior o inconsciente y además, cómo si fuera poco, lo hemos obligado a creer, con base la experiencia vivida y demostrada por los mismos políticos durante décadas… que la corrupción es un proceso normal del quehacer político costarricense.

Algunos y algunas hemos caído en el grave error de ver y lentamente asumir, la corrupción, como un patrón o proceso político normal de comportamiento… hasta esperado.

Poco nos sorprende cuando escuchamos en los medios de comunicación:

“Fulanito o fulanita de la clase política o del ámbito privado, están siendo investigados por la Fiscalía, el OIJ, la Contraloría o se le abrió un proceso disciplinario, y peor es la patada a nuestro intelecto cuando se habla de corrupción en el Poder Judicial”.

Nuestra percepción de que los políticos honestos no existen, es real. Ya de antemano los costarricenses sabemos que la mayor parte de los casos de corrupción terminan “sobreseidos, prueba insuficiente, caducidad del plazo o en la Asamblea Legislativa”, como bien se ha encargado de demostrar una buena parte de los diputados y diputadas de la actual y patética Asamblea.

Hemos llegado a tal grado de “amansamiento” que percibimos como “más normal” al “político que menos roba”, por lo tanto; “es el mejor o el menos pior”. Me duele comentar esta realidad, chocante y mente de pollo.

¿Hasta donde es nuestra culpa? Es nuestra culpa, nosotros somos los permisivos. Nosotros somos los que dejamos que se repartan millones entre ellos y ellas. Nosotros estamos permitiendo que desde hace décadas, acaben con nuestra economía y nos sumerjan dentro de un mundo corrupto de tinieblas, de mentiras, de pasiones mal habidas, un mundo subdesarrollado intelectualmente, tallado así para su conveniencia.

Otro hecho importante que se debe destacar, referente al pensamiento político del costarricense es:

“Yo no estoy en política porque soy honesto”.

Dura crítica contra la clase política de nuestro país, pero el pensamiento también es real. No son leyendas y al parecer una buena parte de ellos y ellas ni siquiera se inmutan. Ya nos perdieron la vergüenza a los no políticos.

Finalmente, he leído y escuchado detenidamente las propuestas y planteamientos de la nueva Fundación Demo Lab (Laboratorio de Democracia) y me están convenciendo. Les invito a investigar, leer, preguntar, reflexionar, conocer y estudiar sus propulsores y propuestas, para que le permita formarse un criterio personal, un criterio propio.

Si continuamos permitiendo la corrupción nuestro país inexorablemente, se irá con todos nosotros y nosotras, menos la clase política, a la mierda.

Yo no soy político, nunca lo fui y nunca lo seré.

Si las elecciones fuera hoy, ¿por qué partido político votaría usted?

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