¿Es AMLO populista? ‘Por el bien de México, primero los pobres’

Tercer informe del gobierno de AMLO. ¿Es AMLO un populista? Nueva entrega de “A ritmo de mariachi: vistazos al México de hoy”.

Habib Succar G.

OPINIÓN. El sexenio del mandato presidencial en el México actual va del 1º de diciembre de 2018 al 30 de noviembre de 2024. No obstante, el Congreso Federal (Cámara de Senadores y Cámara de Diputados), abre su legislatura o se instala el 1º de setiembre; el ejercicio dura tres años para los Diputados(as) y seis años para los Senadores(as). De esta forma, AMLO asumió el 1º de diciembre pero rindió su primer informe de labores ante el Congreso Federal el 1º de setiembre de 2019. Curiosamente, el informe no lo presenta ante ambas cámaras del Congreso, sino que lo rinde desde el Palacio Nacional (ahí despacha y vive el presidente AMLO). Anteriormente los presidentes se ubicaban en la Residencia Oficial de Los Pinos, pero López Obrador se negó a continuar esa tradición y manifestó que lo correspondiente era vivir y trabajar en Palacio Nacional (a un costado del famoso Zócalo o mejor, Plaza de la Constitución), rescatando el simbolismo de un edificio histórico de muchísima tradición en México. Al respecto, véase el discurso de la Dra. Beatriz Gutiérrez, esposa del presidente AMLO, en la reciente reunión de la CELAC, donde realiza una apretada síntesis de la trayectoria y los hechos más notables del Palacio Nacional.

Palacio Nacional de México

AMLO convirtió a la antigua residencia oficial en un Complejo Cultural Los Pinos, que hoy recibe miles de visitantes diarios y donde, al principio de la pandemia del Covid19 en 2020, se habilitó también una especie de hotel temporal para dar alojamiento a personal médico y sanitario, que no deseaba exponer a sus familias al contagio, debido al riesgo de sus labores hospitalarias.

¿Por qué el presidente no rinde su informe en el Congreso en San Lázaro?  Porque en 2006, cuando AMLO compitió por primera vez por la presidencia de la República, fue víctima de un fraude electoral que le permitió a Felipe Calderón Hinojosa usurpar la presidencia; entonces, AMLO y su gente iniciaron un movimiento de protesta y de resistencia que duró casi un año, sobre todo tomando la Avenida Reforma, pero también alrededor del Congreso; en el acto de toma de posesión del presidente Calderón, se le impidió su ingreso al recinto parlamentario. Al final, Calderón pudo ingresar al Congreso por una puerta trasera, gracias a una maniobra de sus aliados y pudo jurar (“toma de protesta”) la presidencia. Por ello, pronto se promulgó una modificación a la Constitución que fijaba el Palacio Nacional como el lugar donde el presidente debía rendir sus informes a la nación, ya no en el Congreso; con ello querían evitarse un nuevo bloqueo al Congreso como el de diciembre de 2006. Y así ha funcionado hasta la fecha.

No voy a detallar aquí lo más sobresaliente del tercer informe de AMLO. Eso se puede observar en este enlace.

Lo que sí quiero resaltar es un tema de la mayor importancia, tratando de responder una pregunta que muchas personas se hacen, a la luz de los calificativos predilectos que la “prensa comercial de Occidente” gusta asignarle al presidente AMLO y cómo se puede aclarar, especialmente, el adjetivo de “populista” que muchos opositores dentro y fuera de México le endosan, a la luz de los hechos que podemos calificar durante estos tres años. (Continúa abajo…)

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Partimos de un hecho primario: el presidente AMLO ha definido como norte de su gobierno el lema Por el bien de México, primero los pobres. Y esta frase la repite una y otra vez cada vez que la ocasión se presta, y la repite mucho. La realidad oprobiosa de una nación tan rica como la mexicana, es que de una población de 126 millones se calcula que hay al menos unos 45 millones de pobres, tomando en cuenta el aumento del 2% producto del cierre de la economía en 2020 como consecuencia de la pandemia.

La cifra, de un 36% es escandalosa y es producto, sin duda alguna, del TLCAN (actual T ̶ MEC  ̶  Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá) con las enormes asimetrías que existían en 1994 y persisten en 2021, entre las economías de los países norteamericanos.

AMLO ha sido consistente en el apoyo a los pobres de México. Hay más de 10 programas de asistencia social en vigencia desde 2019 lo que es más llamativo: algunos de los programas sociales han tomado carácter permanente, mediante reformas constitucionales, como son la pensión para los adultos mayores de 65 años (“Pensiones del Bienestar”, más de 10 millones de personas) y las pensiones para las personas en condición de discapacidad (niños, jóvenes y adultos, se calculan 8 millones). Sea quien sea el gobierno que llegue después de AMLO, tendrá la obligación constitucional de financiar y pagar las pensiones para esta población muy vulnerable, que antes estaba totalmente desprotegida y en extrema necesidad. Durante los primeros tres años de AMLO, las pensiones han venido aumentando de forma sostenida de $1,160 (2018) a $2,700 pesos bimestrales (2021), lo que significa que la proyección a 2024 en términos totales una masa gigantesca de $370 mil millones de pesos (mdp), lo que representaría un 6,4% del PIB.

Antes de 2018 había 8,2 millones de pensionados y AMLO aumentó en 2,2 millones la cantidad de beneficiarios del régimen, de modo que ahora se atiende a 10,4 millones y se bajó la edad para recibir el beneficio de 68 a 65 años. En el caso de las personas con discapacidad parcial o total, se trata de una pensión nueva, inexistente antes de AMLO pero absolutamente necesaria y justa.

¿Esta millonaria asistencia social a los adultos mayores y personas en condición de discapacidad, constitucionalmente establecidas, representan una política clientelista, o populista?

La marca “Bienestar”

La cantidad de programas asistenciales del gobierno apenas inicia con las pensiones citadas. Hay una pléyade de programas (en México les llaman “apoyos”) dirigidos a diversos sectores, donde destacan los jóvenes adolescentes y estudiantes. En estos momentos hay millones de becarios a nivel escolar, colegial y técnicos y universitarios. La estrategia es robarles a los cárteles de la droga la “carne de cañón” que utilizan como sicarios o paramilitares en sus operaciones, captando a los “Ninis” (ni estudian ni trabajan) que antes habían sido estigmatizados por las élites del poder. Hoy, esos muchachos están labrándose un futuro y no irán irremediablemente a las filas de la delincuencia organizada, tienen dónde elegir.

También hay más de un millón de muchachos(as) becarios que están estudiante y haciendo su práctica laboral en empresas (educación dual) donde reciben un salario durante un año de aprendizaje; al final del periodo tendrán la opción de quedarse laborando en la empresa y ser parte fundamental del sustento familiar y su propio desarrollo personal.

La “marca” BIENESTAR se está usando en más de 10 programas asistenciales y productivos, el más reciente, fue la creación de la empresa estatal de “Gas Bienestar”, con la cual se entró a competir al mercado de distribución de gas para el consumo hogareño y de medianas y pequeñas empresas, donde había una enorme especulación por parte de algunos duopolios y oligopolios. Con solo el anuncio de la creación de la empresa, los precios cayeron estrepitosamente en algunos casos hasta un 50%.

En general, hay alrededor de 20 programas de asistencia social o apoyos. Hay otros que no son asistenciales sino inversiones productivas con carácter social como “Sembrando vida” que permite a los campesinos, por ahora preferentemente del sur de México, reforestar con especies maderables para explotación posterior, mientras reciben un salario por la labor de reforestación, durante varios años. Sería muy extenso hacer una reseña de cada uno aunque fueran muy sintéticas.

Lo llamativo de todos estos programas, desde el punto de vista financiero y presupuestario, es que el gobierno federal cuente con tantos recursos para atender y aumentar año con año los miles de millones de pesos (mmdp) que se invierten en ello. AMLO lo explica una y otra vez: al luchar contra la corrupción, se liberan muchos fondos que ahora se destinan a los pobres, además, simultáneamente, hay una política estricta y rígida de austeridad republicana, eliminando todo tipo de lujos y prebendas de las que gozaban anteriormente una gigantesca cantidad de funcionarios y políticos y para cerrar el círculo virtuoso, se dictó una ley que prohíbe la condonación de impuestos (práctica clientelista utilizada para beneficiar a los grandes empresarios y políticos. 

Por ejemplo: Felipe Calderón, en su gobierno, publicó un acuerdo (JG-SAT-IE-3-2007) en el Diario Oficial de la Federación por medio del cual condonó créditos fiscales por $500 mil (mdp), en beneficio de grandes corporativos, entre ellos bancos, televisoras, equipos de futbol, ingenios azucareros, transportistas, grandes constructoras y partidos políticos. Ya con Peña Nieto en Los Pinos, la Auditoría Superior de la Federación documentó que de 2013 a 2016 el SAT autorizó devoluciones de impuestos por un billón 345 mil millones de pesos, concentrados (74 por ciento) en grandes contribuyentes. Sólo en el último año de los citados devolvió 258 mil millones a 2 mil 18 grandes contribuyentes; 15 de ellos concentraron 40 por ciento de ese monto). Por tanto, se ha fortalecido el Sistema de Administración Tributario (SAT) de la secretaría de Hacienda y Crédito Público. La maestra Raquel Buenrostro es, definitivamente, un rostro que los grandes evasores de años anteriores no quieren ver, pues ha resultado implacable y empeñosa en su labor de cobro, aumentando la recaudación tributaria año con año, incluso durante el dificilísimo 2020 del cierre de la economía por la pandemia.

No puede haber gobierno rico con pueblo pobre, señala AMLO una y otra vez para justificar sus políticas de austeridad.

AMLO insiste en que la corrupción debe barrerse de arriba hacia abajo y por ello, promovió y el Congreso aprobó leyes para eliminar una enorme cantidad de gollerías, privilegios y prebendas que se habían auto recetado los Diputados(as) y Senadores(as), además de fijar una rebaja general de salarios en toda la Administración. Se rebajó el salario del presidente, “Para 2019, se plantea que el presidente gane un sueldo $108,656 pesos mensuales, más prestaciones que llevarían su ingreso a $138,578. Esto contrasta con el último salario de Peña, de $259,627 al mes” (fuente aquí). No obstante, como era de esperar en un país con un Poder Judicial tan corrupto, una serie de magistrados  interpusieron recursos de amparo y se mantienen hasta la fecha ganando salarios más prestaciones adicionales de $600 mil mensuales y más, así como los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) quienes también se ampararon y reciben remuneraciones globales mayores a $500 mil pesos mensuales. El principio que informa la nueva ley, es que nadie en el sector público debe ganar más que el presidente y AMLO se auto rebajó el salario a la mitad.

El panorama económico, financiero y presupuestario del gobierno federal, según el tercer informe de labores de AMLO de este 1º de setiembre, es envidiable: no se ha contraído deuda para financiar la operación del gobierno federal, se eliminó la condonación de impuestos, se realiza una eficiente y agresiva labor de cobro de impuestos, enfocada sobre todo en los grandes contribuyentes, no se aumentó el precio de la gasolina en 3 años, no se aumentó el precio de la electricidad en 3 años, hay varios mega proyectos de obra pública financiados con recursos propios sin necesidad de contraer deuda (Tren Maya, Aeropuerto Felipe Ángeles, Refinería Dos Bocas y el Corredor Transístmico), el peso se ha apreciado en vez de devaluarse (por primera vez en décadas), la inflación está bajo control y es bajísima en promedio un 3% anual, la Inversión Extranjera Directa (IED) ha aumentado a niveles de récord histórico, los programas sociales se financian con recursos propios, las reservas del Banco de México han aumentado en más de US$70 mil millones, las exportaciones han aumentado a niveles récord, los salarios mínimos han aumentado año tras año (2019 en 16,2%, en 2020 en 20% y en 2021 un 15%) y AMLO desea que se siga aumentando sustancialmente cada año hasta 2024, debido a que el salario mínimo en México perdió poder adquisitivo de manera sostenida durante los últimos 30 años, posicionando a México en el mundo como uno de los países con el salario mínimo más bajo. Véase aquí los incrementos 2014 a 2021 para apreciar el impulso de AMLO a la clase trabajadora.

En síntesis, la economía mexicana y el presupuesto del gobierno federal están estables, fortalecidos, sin endeudamiento y con una administración estricta y severa basada en la austeridad y el equilibrio presupuestario.

Todo ello habla en contra de un gobernante populista. El populismo, sea de izquierda o de derecha, se caracteriza por el gasto excesivo e irresponsable, clientelista y corrupto, creando una base de apoyo popular que lo sostiene a costa de los desequilibrios futuros. Pero este no es el caso de AMLO, todo lo contrario. Muchos comentaristas repitieron la frase sonora del presidente en su informe de labores, cuando se refería a todos los indicadores económicos de su gobierno: “le digo a los economistas neoliberales y a los tecnócratas: tomen para que aprendan”. Con ello les decía que sí era posible administrar el país con mayor justicia social, con los pobres como foco principal de sus políticas sociales y económicas, dignificando al pueblo trabajador, aumentando salarios y prestaciones sociales.

Sin duda el tercero fue un informe muy optimista y pudo brindar muchos datos duros y realidades que están cambiando a México. Pero hay demasiado por hacer: la economía informal se calcula en un 56,5% de la PEA (Población Económicamente Activa) y generó un 23% del PIB en 2019. Además, el rescate de PEMEX y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha significado un enorme desafío, sobre todo en PEMEX, que en 2013, cuando inició el gobierno de Peña Nieto tenía un nivel de endeudamiento externo de US$40 mil millones y finalizó el periodo en 2018 con una deuda de casi US$100 mil millones (un aumento del 146% según la A.S.F.), aparte de que su capacidad de producción y refinamiento había caído estrepitosamente. La apuesta de los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto fue la de quebrar a PEMEX y privatizar totalmente la industria petrolera mexicana pero no lo lograron, e igualmente querían hacer con la CFE.

Los números de AMLO son envidiables. La disciplina fiscal y todos los indicadores económicos del desempeño de la economía y del gobierno federal son ejemplares. Nada, en los hechos respaldados con datos duros, podría permitirle a algún adversario político acusar a AMLO de ser un presidente populista, todo lo contrario.

¡Hasta la próxima!

22 de setiembre 2021

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