Reporte: Enseñanzas de la huelga

La huelga dejó enseñanzas en el ideario social y político de Costa Rica que debemos registrar.

El plan fiscal fue aprobado y días después la ANDE -además de los otros sindicatos- anunció que para darle vacaciones y tiempo de recuperación a los huelguistas -después de dos meses de no trabajar-, suspendía el movimiento.

Esta jornada de casi 3 meses de huelga nos deja algunas conclusiones culturales y socio-políticas que son importantes para entendernos como personas, como país y como idiosincrasia:

  • La huelga dejó asuntos positivos en el ideario social de Costa Rica: lo más importante es que salieron a relucir a todas luces varios grandes problemas de la patria. La lista de grandes contribuyentes con impuesto cero es un logro muy valioso de la ciudadanía; uno no entiende cómo los sindicatos que tanto arguyen defensa del pueblo no habían interpuesto antes un recurso de amparo para lograr eso. Deja a esas empresas, con excepción de los holdings (que tributan mediante otras firmas específicas), en una posición de corruptas frente a la ciudadanía y frente al consumidor. La gente siente que le han robado y con toda razón.
  • ¿Cuáles son los trucos de los evasores? En redes circula un texto valioso del ex director del Banco de Costa Rica, William Hayden, quien delataba varios de ellos y a los que debemos darles seguimiento, para evitar que los más ricos de este país sigan robándole plata al Estado, al mismo Estado que le piden subsidios y al que le ofrecen millonarios servicios por los que ganan grandes cantidades de capital. Y en eso tienen razón los manifestantes: no se vale, es injusto e inmoral que grandes empresas, mediante paraísos fiscales y demás trucos, le roben a Costa Rica parte de su desarrollo. Es tan corrupto, en mi perspectiva, el no trabaja y no se merece su salario como el millonario que tuerce la legalidad para robarle a todos los costarricenses; ambos nos roban a todos nosotros la posibilidad de un mejor futuro como país, ambos nos tienen postrados en una mentalidad tercermundista.
  • Las mentiras o falsedades fueron el plato común en las redes sociales, principalmente en WhatsApp y Facebook. La lista podría ser muy amplia y no viene al caso, pero ¿por qué los costarricenses ya perdimos el sentido de la decencia y la verdad que antes tanto enorgullecía a los abuelos? ¿Por qué hoy docentes insultan como si fueran calañas del barrio (y si no me cree entre a un grupo de docentes)? Uno puede entender que los partidos opositores y sindicalistas intenten manipular y mientan con ese objetivo, pero ¿por qué los trabajadores se dejan manipular y asumen esas mentiras como verdades aunque no puedan comprobarlas? Quizás se trata de descaro para no trabajar, como dicen muchos, pero también puede ser la necesidad de creer en algo y de asumir una posición frente a un tema nacional, pero también se trata de creer que su posición es la correcta a toda costa. En todo caso, esta situación ha dejado muy mal parado al gremio educativo; el desprestigio y rechazo que hoy enfrenta es notable e ineludible.
  • ¿Por qué hay tanto desconocimiento de cómo funciona el sistema político y legal costarricense? Los diferentes debates en redes sociales dejaron claro que en la mayoría de casos la gente interviene con evidente ignorancia, asunto que es aprovechado por los inescrupulosos que tejen mentiras. Algunos piensan que el presidente es omnipotente y puede actuar, incluso, por encima de las leyes. Otros piensan que el presidente forma una especie de cofradía con los ricos desde donde emite sus decisiones. Hay quienes incluso piensan que el presidente puede aprobar leyes cuando quiera y puede mover los fondos del Estado a su antojo y puede hasta juzgar o decidir en los tribunales del Poder Judicial. ¿Cómo puede uno digerir que en este país haya, por ejemplo, educadores que crean eso? ¿Qué clase de formación tienen?
  • Descubrimos que la huelga es un derecho muy importante que tienen los trabajadores y que es muy valiosa para mantener los pesos y contrapesos que necesita la democracia para estar sana, pero también que su abuso no es tolerado por una buena parte de la población. El 2018 fue el año perdido para la educación en Costa Rica, por ejemplo, y eso hay mucha gente que lo resiente.

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  • También es resaltable que hemos aprendido -todos en este país- que la corrupción no es un asunto institucional o partidario, sino que la corrupción es una institución transversal en sí misma. La podemos encontrar en todo lado: desde el educador que usa la huelga para no trabajar hasta el empresario evasor, pasando por políticos que usan su poder para beneficio propio o de los suyos.
  • En consecuencia, lo valioso aquí es, en palabras prestadas del ing. Gerardo Fumero
  • “Excelente que se termine con los abusos y la corrupción, venga de donde venga, que se acabe con:
  • – La evasión y la elusión.
  • – El secreto bancario y tributario, que favorece a los grandes capitales que no pagan lo que deben.
  • – Los regímenes de pensiones que pagan más de lo que ahorraron.
  • – Los funcionarios públicos que nada aportan, que los hay en todas las instituciones. 
  • – Los privilegios excesivos de algunas convenciones colectivas. 
  • – Los abusos en que incurren algunos gremios sindicales manteniendo una huelga sin sentido y que cometió serios abusos en nombre del pueblo.
  • – Los sueldos de algunos ejecutivos de la administración pública totalmente injustificados, bancos, por ejemplo.
  • – Funcionarios que se aprovechan del puesto para beneficio propio o bien de allegados”.
  • Finalmente, quisiera llamar la atención sobre los debates entorno a los temas de la huelga o de cualquier otro tema. No puede ser que ciudadanos en general, de cualquier procedencia, insistan en mentir con descaro, pero además no puede ser que haya gente cuya único “argumento o razonamiento” es atacar a los demás que piensan diferente. Cuando eso sucede, en lógica se llama falacia ad hominem, atacar al emisor porque no se puede contradecir su verdad. Es decir, cuando alguien acude a ese recurso de baja calaña, evidencia que no puede contradecir con pruebas, hechos y argumentos lo que se dice. La altura de un debate o de un razonamiento se mide por la capacidad de contrarrestar la opinión del otro con mejores pruebas o razones, no atacándolo. Lamentable, ese recurso es muy propio de un sindicalismo retrógrado que siempre anda detrás de culpables, más que de soluciones. Ojalá puedan renovar al sindicalismo y retomar valores esenciales que ha perdido, como la decencia, la verdad, el respeto y la sana política de propuestas y negociación.

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Finalmente, no importa de qué lado de la lucha esté usted, si realmente es patriota y le importa su país y el futuro de sus hijos, cabe aquí una honesta reflexión sobre esta época, para no seguir cometiendo los mismos errores y pensar que algo mejor es posible si nosotros lo hacemos mejor.

NOTA: Las opiniones vertidas corresponden al pensamiento y son responsabilidad del autor, no de este medio de difusión de la cultura.

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