En río revuelto ganancia de candidatos emergentes ◘ Voz propia

¿Por qué los candidatos de partidos emergentes tienen una gran oportunidad e incluso podrían ganar las elecciones?

OPINIÓN. So pena de parecer Pitoniso, me atrevo a decir hoy -a poco más dos meses de las elecciones- que las próximas elecciones serán ganadas por uno de los candidatos emergentes, uno que tenga la inteligencia y la asesoría suficiente como para darse cuenta y saber leer mejor la dinámica política. Y emergente no significa necesariamente nuevo, me explico a continuación.

Welmer Ramos

El PAC parece haber perdido la oportunidad de entender esta realidad y su lectura del proceso electoral parece sencillamente reiterada, casi diría trillada, de las elecciones anteriores. La esperanza por convertirse en una opción emergente con oportunidad de segunda ronda se va evaporando poco a poco, sobre todo por los evidentes desacuerdos internos por grupos ansiosos de poder, pero con poco que aportar.

La necesidad de Welmer Ramos de formar un grupo con diferentes fuerzas que la convención abrió las puertas de la sala y hasta de la cocina para incluir cuadros decisores con sus propios intereses. Pronto las diferencias y el conflicto aparecieron y hoy, después de dos renuncias relevantes (Emilia Molina como jefa de campaña y un consultor de apellido Amílcar), el asunto es complicado en tiendas rojiamarillas. Desde antes de estas renuncias ya varios dirigentes y seguidores se habían apartado.

Lo cierto es que con 1-2% de votantes según las encuestas y con una campaña sin forma, sin estructura y desmotivada será muy difícil lograr que las aguas regresen a su cauce, pero no es imposible; el PAC es el partido que rompe los hitos. El gran problema es que el PAC no tiene estratega y los que tienen posiblemente están haciendo una lectura equivocada de lo que sucede.

Figueres se queda en el figuerismo

Al problema del PAC se une hoy lo que podríamos definir como una debacle liberacionista, cuando según el CIEP José Figueres ha perdido 6% de preferencias en cuestión de dos o tres semanas. Ya sabemos que el comportamiento del electorado costarricense es volátil, sobre todo hacia el final de la contienda, pero el caso Diamante fue un detonante innegable para que el PLN desilusionara a muchos de sus seguidores no tan fieles.

La actuación de sus diputados en la Asamblea Legislativa tampoco emociona mucho. Siguen haciendo la política obstruccionista y electorera que tanto le rechazábamos a ese partido años atrás, es decir, la política tradicional o politiquería. Y ellos no se dan cuenta que el votante desprecia eso.

Diputados asociados con el narco que desvían fondos para municipalidades cuestionadas por caso Diamante, diputados que obstruyen créditos en mejores condiciones de intereses (el caso del BID) y otros comportamientos van calando en el desánimo electoral, incluso en sus propias tiendas (su base electoral).

Pero lo del PLN es más contundente si medimos que en todas las encuestas que lo preguntan, el candidato Figueres se topa con un techo muy bajo: al menos el 70% (7 de cada 10 entrevistados) dice que no votará nunca por Figueres. El candidato verdiblanco tiene hoy un 13% de preferencia, ni siquiera para alcanzar un tercer lugar como lo hizo Álvarez Desanti hace 4 años (400 mil votos, 18,6%). En la convención del PLN, Figueres logró aproximadamente 250 mil votos, es decir, a Figueres solamente lo están apoyando hoy los figueristas de hueso colorado.

Fabricio extremista

Fabricio Alvarado le sigue con 6 de cada 10 personas que no lo votarán. Son los candidatos con mayores rechazos reiterados (en diferentes encuestas aplicadas en diferentes momentos).

Fabricio Alvarado ha generado muchos contrapesos: su separación del partido Restauración Nacional, los escándalos por manejo de dineros, las reiteradas incapacidades y mentiras de su pequeña fracción legislativa, sus posiciones extremistas en temas complicados, entre otras razones, le han venido mermando apoyo. Alvarado fue primer lugar en las elecciones de 2018, con un 25% de votos, casi 538.000 votos. Hoy ostenta un 4-6% en la mayoría de encuestas, excepto en las de Opol, donde siempre aparece con ventajas sobre los demás y a la par de Figueres; pero seamos francos: ya conocemos el historial de esta encuestadora. La pérdida es gigantesca y queda más claro si recordamos el fracaso fabricista en las elecciones municipales.

Con un techo bajo, una posición extremista y un electorado que no quiere saber más de algunos temas cansados, es difícil visualizar dónde podría Fabricio Alvarado captar votos, sobre todo si Lineth Saborío (y otros candidatos) cosecha los del pueblo católico conservador que el ahora presidente Carlos Alvarado recogió en las elecciones anteriores. No veo a este candidato evangélico creciendo mucho más, pero tengamos presente que fue emergente en las elecciones anteriores, aunque claramente con muchos votos prestados y a raíz de temas polarizantes; recogió lo que llamamos el clivaje político. (Continúa abajo).

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El clivaje, en breve, es la tendencia que puede tener un electorado a decidir finalmente entre DOS fuerzas antagónicas. ¿Volverá este candidato a polarizar con algún tema a la población para recoger anticuerpos conservadores? Es poco posible, porque su desgaste es muy grande.

Saborío timorata

Lineth Saborío tiene la oportunidad de ponerse, por primera vez, a pensar en liderar las intenciones de voto, pero el PUSC -como partido político- tiene su propio techo. Rodolfo Piza logró en las elecciones pasadas un 16% de la preferencia electoral y ha sido la mejor desde su crisis (posterior al ex presidente Pacheco); digamos que hoy es el umbral de preferencias. Con un 10% de apoyo en encuestas actualmente, Saborío tiene una oportunidad de crecer tanto como para emparejar a lo logrado por Piza y, posiblemente, con una buena estrategia -que aún no se puede ver- ella podría crecer un poco más y ponerse en la punta de la contienda.

Villalta y sus techos

En último lugar, el caso de José María Villalta es ya un clásico: la izquierda joven logra poner en disputa al Frente Amplio, principalmente a raíz del buen trabajo legislativo de su líder. Sin embargo, aunque Villalta no aparece con un techo muy bajo, pero el estigma del comunismo y sus poses muy estatistas no le ayudan mucho. El electorado está molesto con la ineficiencia y los abusos que se han cuajado en el estado costarricense, defender sindicatos o intereses de esos grupos no es bien visto en esta coyuntura electoral histórica.

Ahora bien, es preciso reconocer que en este momento se convierte -poco a poco- en uno de los sembrados para el desenlace final de diciembre 2021 y enero 2022. Villalta puede crecer entre los jóvenes y atraer el voto progresista y silencioso que antes apoyó al PAC, pero debe presentarse más moderado en sus posiciones, sobre todo esas que lo hacen verse como una propuesta desgastada y cansina.

En consecuencia…

En consecuencia, con una electorado volátil y desilusionado, con techos bajos para algunos candidatos desgastados, así como ante una fragmentación de candidatos tan grande, con tan escasas estrategias electorales diferentes y la reiteración de una campaña agotadora por sus reiterados ataques al contrario (más que por su capacidad propositiva), es previsible que -de nuevo- estas elecciones abran una gran oportunidad a los partidos y candidatos emergentes.

Los emergentes son principalmente los partidos con candidatos nuevos, no desgastados, pero además pueden ser candidatos conocidos que sepan capitalizar no tanto el descontento, sino la ilusión. Las campañas hoy se basan en el descontento, pero no general emotividad ni encanto en una población mayoritariamente indecisa (53% según el CIEP).

A mí me parece increíble que algunos sigan confianza en las redes sociales para diseñar e impulsar sus campañas. Las redes son una burbuja inflada, imaginen un pez hinchado a punto de reventar: están llenas de troles y personas que solamente ingresan para vender o por otros intereses que no son ingresar a grupos de discusión o hacer debates políticos (esos ya están copados de perfiles falsos). Las redes son útiles en funciones concretas, pero la construcción y el manejo del relato político requiere mucho más vitrinas.

Emergentes

¿Cuáles emergentes? Veo muy firme al liberal y financista Rodrigo Chaves, un renunciado del Gobierno que hizo casa aparte aunque con dificultad. Coqueteó con el PRSC del calderonismo anacrónico del Dr. Hernández y no pudo. Es una persona firme que parece tener objetivos muy claros, pero no tiene clara la idiosincrasia del costarricense, podría chocar con un muro si no genera empatías.

Habrá que pensar en el liberal progresista de Eli Feinzaig con sus posiciones muy radicales en economía aunque en lo social es claramente progresista (pro derechos humanos y muy contrario a los conservadores de izquierda o derecha).

Algunos emergentes como Greivin Moya, Natalia Díaz, Rolando Araya o C. Rivera no parecen despegar. En el caso de Araya los escándalos con su hermano parece que lo terminaron de sepultar, después de la convención del PLN y su posterior salida solamente ha decrecido en las preferencias del votante.

El Dr. Rodolfo Hernández, por su parte, es un candidatos que no tiene carisma o condiciones para generar alguna emotividad. Vino simplemente a ser útil de intereses diputadiles en esa agrupación, pero no creo que logre generar mucho. Situación similar enfrenta Rodolfo Piza, quien no levanta en las encuestas, a pesar de ser muy conocido.

Aún faltan dos meses y una semana…

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