El síndrome Matosas, oro por cuentas de vidrio

La semana en este reporte crítico de los hechos que nos mueven. Desde el disgusto nacional por el tema Matosas hasta los vericuetos de las huelgas, el humor y el sarcamo que nos acompaña…

OPINIÓN. La semana en este reporte crítico de los hechos que nos mueven. Fenómenos y situaciones de nuestra cultura chiqui-tica.

Gustavo Matosas, ahora ex técnico de la selección de fútbol ganaba la bicoca de ¢28 millones al mes. Durante 8 meses “al frente” del equipo habría logrado para su cuenta de banco una suma aproximada a los ¢224 millones.

El otro día revisaba una imagen que se hizo viral sobre cómo cerca de una decena de alcaldes ganan más que el presidente. Eso parece que nos importa mucho, pero no que un entrenador foráneo venga a devengar como 6 veces más el salario de nuestro presidente. Diay, así son las cosas, dirán. Si queremos lo bueno, debemos pagarlo. Pero, ¿realmente pagamos por lo mejor?

Finalmente, Matosas no hizo nada en sus ocho meses, no dejó un legado, no aportó gran cosa, es decir, nos cambió oro por cuentas de vidrio. Para quien no sabe, ese era el trato cuando los españoles conquistaban los territorio de América, engañaban a los indígenas con espejos a cambio de mucho oro que se llevaban de estas tierras, y que paradójicamente luego los piratas ingleses les robaban en el mar para llevarlo a la corona británica, que les daba el título de “sir” a los bucaneros. Sir Francis Drake, que navegaba el Pacífico costarricense y se escondía en Osa es un ejemplo. El punto es que desde la Colonia nos estafan y no aprendemos…

Nos parece bien pagarle a un Matosas todo ese oro, pero pegamos el grito al cielo y tenemos todas las razones posibles cuando algunos proponen a Amelia Valverde como directora técnica de la selección masculina. ¿Machismo ancestral? Puede ser, pero también un poco de miedo ante el cambio. La competencia masculina tiene sus notables diferencias con la femenina en el fútbol, lo podemos entender, pero algunos ni siquiera valoran eso, sino que se les sale el patriarcado por los ojos. (Más al respecto aquí).

◘ Entre todas las versiones del meme de la mujer furiosa reclamándole a un gato, las frases de Matosas en el diario Récord y los arreglos “vacilones” al edificio del Congreso, se nos va el humor estos días. Y es que lo necesitamos, porque la situación social con las huelgas es desgastante.

Y fuerte también ha sido el desgaste de los sindicatos, tanto así que se han dejado decir “cosas que ni qué”, diría la Chimultrufia (el personaje de Chespirito). ¿Cómo van a decir, con qué razones o criterios van a defender los sindicatos sus acusaciones de que el gobierno actual es una dictadura? Digo, es que cualquier persona en este país con un poquito de sensatez sabe que ese apelativo no tiene ningún sentido, excepto claro alguien que quiera creerlo porque quiere creerlo sea como sea. Nos dimos a la tarea de divulgar una definición breve y sencilla para aclarar que la dictadura tiene varias características y ninguna aplica a la situación costarricense. Sabemos que hay gente que realmente no entiende de qué se trata.

El gran problema para el sindicalismo es que esas reacciones hepáticas y viscerales no terminan logrando nada positivo para la causa, al contrario, el pueblo empieza a verlos con desconfianza y les pierde credibilidad. Gilberto Cascante, por ejemplo, se ha dejado decir varias frases que ya casi forman un catecismo de la insensatez. Lo último fue tratar de reptil al ministro de la Presidencia. La gente interpreta esas conductas como aleteos de ahogados. El insulto y la desesperación se hacen evidentes y no les ayudan.

Por otra parte, a los ciudadanos les preocupa que más de 100 días de clases se hayan perdido. La gente cree, como lo dice la ministra de Educación, Giselle Cruz, que el daño es irreparable y estamos condenando a una generación de niños y niñas a una formación deficiente, principalmente a esos infantes que son hijos de los sectores más vulnerables del país. Entonces la gente, aunque quisiera y ha sido muy paciente, ya no puede dar más concesiones.

La moción de Pedro Muñoz a la ley para la regulación de las huelgas podría convertirse en un bumerán para la ley misma. Aunque algunos constitucionalistas han dicho que no hay riesgo, lo cierto es que en la Sala Constitucional y en el Poder Judicial de los últimos tiempos, uno puede esperar cualquier cosa.

Por ahora en el Congreso el tema queda en suspenso y aún no será votada en segundo debate. Uno esperaría que sindicalistas vuelvan a sus trabajos mientras eso sucede en el estrado judicial. Pero uno sabe que la reflexión en balance no es precisamente una cualidad de esos grupos de presión. Como sea, cuando estos momentos de tensión social se dan todo el mundo está deseando que termine el bochinche para volver a la normalidad.

◘ Vivimos una profunda crisis existencial: no tenemos a quién creerle, no podemos trazar los valores que realmente nos sustentan y tampoco podemos creer en el futuro, porque no nos sentimos capaces de un mejor futuro. Hemos perdido el pasado, no nos importa el futuro y estamos sin ilusión. Pero podemos cambiar mediante una reforma cultural y humana. Una reflexión que nos compete a todos escribí hace un par de días y lo invito a leer y compartir sus criterios también.

◘ Lleve a sus niños y niñas al teatro, al arte y aproveche la oferta que existe, mucha de ellas gratuita, para que todos la pasen bien y aprendan mucho. Aquí recomendaciones.

El culto a la ironía lo dejamos plasmado, para terminar, en esta imagen:

Este es un artículo de opinión y los criterios y afirmaciones
que están en él corresponden y son responsabilidad del autor
y no de este medio de comunicación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios con Facebook