24 de marzo de 2023

El señor presidente y la conflictividad interétnica en las tierras del sur ◘ Voz Propia

OPINIÓN. MSc. José Luis Amador. Antropólogo. El problema de la conflictividad interétnica y la violencia que se ha acentuado durante los últimos años, en Buenos Aires, Puntarenas, no es un tema sencillo de abordar. Es un asunto que tiene demasiadas aristas, aspectos sin resolver desde hace años, leyes incumplidas, historia, intereses, derechos legítimos y prejuicios de unos y otros.

Siempre he visto este tema con mucho respeto. No es cosa fácil. He pensado que, para intervenir en asunto tan complicado, hay que tener entre otras cosas, mucho conocimiento y claridad sobre el problema, presupuesto, voluntad y poder político. La aplicación de las leyes y las acciones deben ser de tal manera que no tengan impactos sociales y económicos injustos e irreversibles en la región. Y al mismo tiempo, no se podrá hacer algo importante sin afectar de algún modo a unos u otros.

Siempre he pensado que el “Alejandro Magno” que rompa ese “nudo gordiano” deberá tener un enorme liderazgo y poder político. Ese poder político será necesario, pero no suficiente. Se requiere tener también mucha sabiduría, mucho conocimiento acerca del origen de la conflictividad interétnica y de la confrontación histórica de siglos que existe entre estos pueblos del Sur. Y mucha capacidad de mediación. Es algo que va más allá del sentido común y aparencial. Aquí el facilismo o la premura gerencial puede ser mal consejero.

En estos días el presidente de la República, lanza en ristre y altisonantes discursos, se ha propuesto ir a la Zona Sur con el afán de resolver la problemática de confrontación interétnica. Aunque pareciera que él cree que el tema es un asunto de tierras, nada más. En todo caso, en buena hora el señor presidente se preocupa por el tema. Aunque, a decir verdad, a mí me preocupa que se preocupe. Y explicaré por qué.

El señor presidente tiene mucha energía y gran fuerza de voluntad. Esto es algo estupendo. Los ticos somos a veces demasiado cautos y este señor es persona de decisiones. Esto es magnífico. Sin embargo, en ocasiones, parece demasiado voluntarioso y temperamental. A juzgar por lo ocurrido en casos anteriores, a veces se lanza a la batalla con pocos elementos o conociendo solo una parte de la realidad compleja. Adicionalmente, se pregunta uno si el señor Chaves se caracteriza por ser un “componedor de entuertos” o si su tendencia será más bien a la confrontación y el conflicto. Cosa que en este caso sería grave. Muy grave.

Cómo he venido diciendo este tema es un asunto que requiere la determinación política, pero también sabiduría y tacto. No es a golpes sobre la mesa. No es tampoco a decretazos que se puede dar solución a la confrontación histórica existente en la región. Tampoco es pensando que la verdad está en un solo lado de la balanza. Escuchándolo, a veces parece que el señor presidente cree que el problema empezó en 1977, cuando en realidad esto no es cierto. Algunos de los territorios tienen existencia ancestral milenaria, cuando no están enraizados en la legislación desde tiempos de la Corona española. Las leyes de la República son cosa muy reciente, aunque tampoco han sido cumplidas.

Somos blanquinegrindios, negros, blancos, mestizos, indígenas, chiricanos. La riqueza de los pueblos del sur es su diversidad étnica y cultural, pero todavía hoy tenemos que aprender a vivir con ella. Y esto significa comprender que existe diversidad de posiciones ante la vida, que existe en estos pueblos diversas formas de entender el mundo y el desarrollo. Todos tenemos que aprender, todos tenemos que cambiar, todos tenemos que reinventar una nueva forma más respetuosa e inclusiva de ser. Y eso significa pacificar, mediar, atemperar un conflicto. No exacerbarlo, pero tampoco camuflarlo.

La conflictividad interétnica en el sur.
Indígena recuperadora

Se le olvida al señor presidente que las acciones de hecho que tanto le preocupan, de los indígenas en defensa de sus tierras, se producen después de largas décadas de espera y omisión de la aplicación de la ley existente. Cuando hasta la ley misma ha sido “arrastrada” (alguien podría explicarle…). No fueron “extranjeros” como él supone, los que, burlados una y otra vez, tomaron la decisión de hacer valer lo que la ley decía y nadie cumplía, mientras se venía convirtiendo en letra muerta. Si hoy estamos releyendo la ley es porque ellos dieron el paso para hacerla valer.

Y claro que comprendemos que existen poblaciones de “no indígenas” que conviven en la región, algunos dentro de los territorios indígenas, muchos de ellos desde hace años, en armonía y paz, convivencia e interculturalidad, hijos y nietos de meseteños y chiricanos que vinieron a mezclarse y a construir sociedad sureña. Esa filigrana, ese sutil tejido social, es parte de la realidad humana y palpitante de nuestro querido Sur. Y es una de las partes más delicadas del asunto. Pero no hay que confundirse.

Aquí no hay buenos ni malos. Hay costarricenses que han sido llevados al conflicto por la historia, por la ignorancia y por la negligencia interesada de varias generaciones de políticos, que no han sabido, ni han querido tomar las decisiones a tiempo, porque no convenía a sus intereses, ni a los de sus amigos.

Personalmente creo que además de acciones de respuesta inmediata, hace falta echar a andar en la región (y en el país) un proceso paralelo, paulatino, de educación y cambio cultural orientado a la convivencia interétnica. Así como hemos aprendido a comportarnos de otro modo en temas como el no fumado, respeto a la mujer, al ambiente y otros, tendremos que aprender a convivir y a respetar, especialmente en las zonas de contraste étnico y de confrontación histórica, como Buenos Aires. El problema de la convivencia interétnica no es un tema de decretos solamente, y debe haber una acción educativa que inicie desde la infancia escolar, pero también en educación a la población adulta, a través del uso adecuado e intensivo de los medios. Esa ley hay que divulgarla y darla a conocer, porque merece todo el respeto que las leyes tienen.

Este es un breve esbozo de ideas que no pretende ser solución de nada. Hay quienes están trabajando a tiempo completo estos temas. O deberían estarlo. No dudo que hay aspectos de la problemática que se me escapan, porque el tema es complejo tal y como he dicho, y ese es el peligro de las soluciones rápidas y facilistas.

Finalmente, y con toda sinceridad, le deseo éxito al Señor Presidente, por el bien del país, y especialmente, por el bien de los pueblos del sur, indígenas y no indígenas. Y mucha sabiduría y humildad, que buena falta hará en este trance.

19 febrero 2023.

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